sábado, 8 de marzo de 2014

Torturadora del Pueblo




Con sus últimas declaraciones en relación a las numerosas denuncias de torturas a estudiantes por parte de la Guardia Nacional Bolivariana, la Defensora del Pueblo conmocionó a una indignada opinión pública.



Pretendiendo hacer una defensa a priori aminorando la responsabilidad de los funcionarios incursos en tales delitos, intentó disertar por los micrófonos acerca de las diferencias entre tortura y tratos inhumanos.



Apeló la defensora de todos los venezolanos a la definición clásica de tortura como aquellos daños infligidos para causar dolor físico con el objeto de obtener confesión o información. Ignoró, seguramente adrede, que desde tiempos muy antiguos se reconoce también a la tortura como pena accesoria e incluso principal, hasta que en el siglo XX fue criminalizada esta práctica. Y parece ser el caso que en Venezuela las autoridades están imponiendo la tortura como pena principal ejemplarizante para disuadir a otros de protestar.



Con la criminalización de la tortura esta dejó de usarse abierta y oficialmente, aunque su práctica jamás desapareció. La hemos visto aplicada a lo largo y ancho del mundo menos desarrollado, e incluso a niños como castigo en África. Recientemente las fuerzas norteamericanas que ocupan Irak han sido señaladas en este sentido, así como las estacionadas en Guantánamo.



Abundan los testimonios de víctimas que en las últimas semanas denuncian violaciones con cañones de fusil, golpizas, baños con gasolina y otros tormentos mientras se encontraban detenidos por la Guardia Nacional. Es evidente que la Defensora del Pueblo decidió defender a los guardias que torturan al pueblo y no al pueblo, en lo que, en realidad, no hay ninguna sorpresa, tratándose de una funcionaria militante del partido de gobierno y que sigue la línea trazada desde Miraflores.



Lo que sería sano recomendarle a la Defensora “del Pueblo” es que tenga presente que quien encubre la tortura y se niega a investigarla se hace reo de delito de lesa humanidad, lo que la haría candidata a acompañar a los otros funcionarios que deban presentarse en La Haya frente a la Justicia Penal Internacional para responder por cargos de tortura, en su caso, en grado de complicidad.



Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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