domingo, 9 de marzo de 2014

Garrapata






Con frecuencia se hace la comparación con la experiencia cubana para predecir lo que puede suceder en Venezuela. Se dice, por ejemplo, que si la Revolución Cubana -en realidad el pueblo cubano- ha aguantado 55 años de privación económica, lo mismo puede suceder en Venezuela. Sin embargo, es necesario señalar que existen profundas diferencias entre los dos casos.



En primer lugar, el régimen cubano gozó de un gran prestigio internacional debido a que sus líderes venían de derrocar al corrupto dictador Fulgencio Batista. El chavista se presenta ante el mundo como un régimen profundamente corrupto.



Pero lo más relevante es que la Revolución Cubana siempre tuvo un huésped con quién establecer una relación parasitaria; a quién chupar la sangre.



Luego de la negativa de apoyo por parte de los EEUU, Cuba contó con la ayuda económica de la extinta Unión Soviética hasta la caída de esta última a comienzos de la década de 1990.



Después del colapso de la URSS, Cuba se aferró a España, que a cambio de negocios inmobiliarios hoteleros que dejaron pingües beneficios para la familia Castro y otros jerarcas, proveyó los recursos para alimentar miserablemente a la población, manteniéndola justo a un paso de la inanición, al punto de que se desatara una epidemia de ceguera causada por el hambre, la Neuropatía Óptica Cubana.



Una fuente de ingreso de gran magnitud a lo largo de todo el período que comenzó con el derrumbamiento de la URSS, han sido las remesas por parte de cubanos en el exilio a sus parientes en la isla. El monto de esta ayuda se aproximaba a los $3.000 millones anuales.



El ascenso al poder de la revolución bolivariana significó para la isla parásita ingresos por el orden de los $13.000 millones al año. Nunca había vivido mayor bonanza económica ya que en la época de la Unión Soviética recibía de esta solamente $3.500 anuales.



Mientras tanto, Venezuela jamás ha sido parásita de ningún país y siempre ha contado con el petróleo como fuente principal de ingresos. De manera que la comparación con Venezuela no tiene mayor valor. Si la declinante producción petrolera y la economía colapsan, no habrá benefactores que acudan a la salvación de la revolución chavista. Y esta es una diferencia muy importante.



Dicho en otras palabras, Venezuela no está en condiciones de aguantar en el largo plazo una situación de privación económica como la que ha agobiado a Cuba en los últimos 55 años. En esa situación ningún régimen se sostendrá.





Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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