domingo, 23 de marzo de 2014

Huyen hacia adelante




La conducta del gobierno ante la situación de deterioro general que enfrenta es totalmente errática y desesperada. Actúa como un pistolero asustado encerrado en un cuarto oscuro que dispara en todas direcciones para intentar neutralizar las amenazas que percibe.

Después de la metida de pata con las maniobras para impedir la alocución de María Corina Machado ante la OEA; maniobras que dan a pensar que algo grave oculta el régimen, la GNB intentó detenerla en Maiquetía a su regreso de Washington. Aunque la intención era seguramente solo perturbarla, la protesta del público presente en el sitio apuró su liberación.

Coetáneamente, la misma GNB ilegalmente allanó el apartamento de la periodista Mildred Manrique y la detuvo bajo acusaciones de terrorismo basada en su tenencia de un chaleco antibalas, un casco, y una máscara antigás, indispensables para sus labores de alto riesgo. Un par de horas más tarde, fue liberada.



En su frenesí represivo, el régimen y sus paramilitares han allanado recintos universitarios violando la ley y creando destrozos e incendios, culpando luego a los propios manifestantes en un esfuerzo para desacreditar la protesta.

Según vecinos de la zona reportaron en las redes sociales, la GNB desplegó una fuerza de 1.500 efectivos en el área de la Plaza Altamira, donde disparó bombas lacrimógenas contra los edificios indiscriminadamente.

Hasta la fecha, ha habido más de 30 muertos en las protestas y hechos conexos. Cuatro miembros de la GNB han sido asesinados, con toda probabilidad a manos de los mismos francotiradores del régimen, en un intento de “nivelar” las cuentas y justificar mayor represión contra los estudiantes.



Que el gobierno esté conduciendo la represión de la manera más agresiva y brutal no logra ocultar el hecho de que en realidad se encuentra a la defensiva y está dominado por el terror. Enfrenta un rechazo de más de 70% con tendencia a empeorar, de acuerdo a las encuestas más moderadas; y una pavorosa situación económica que ya no puede achacar al “Imperio” y a “la derecha apátrida”, que puede llevar a la conmoción civil.

Los días de Nicolás Maduro en Miraflores están contados; él lo siente, ellos lo sienten, así que huyen hacia adelante.

Leonardo Silva Beauregard
Twitter: @LeoSilvaBe

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