miércoles, 5 de marzo de 2014

Escalada




La pregunta que se hace todo venezolano en este momento es “¿qué va a pasar?” La respuesta no es tan simple. Es claro que somos testigos de una escalada de violencia en la que el régimen ha reprimido brutalmente la protesta no violenta de un pueblo harto de atropellos, asfixiado por la situación económica y la inseguridad; en fin, un pueblo que se resiste a la implantación de un sistema comunista.

Todos percibimos que el país es conducido hacia más violencia. Que lejos de un pronto desenlace pacífico político, empeorará el enfrentamiento entre los principales actores de la tragedia venezolana, que no son solo dos rocas sólidas –gobierno y oposición-, sino que hay diversidad de participantes.

Por el lado del oficialismo tenemos los cuerpos armados paramilitares como colectivos y Tupamaros, la Milicia, y sectores de la FAN, en particular de la cúpula corrupta. Del lado de la llamada oposición está más de la mitad del país (según encuestas el gobierno tiene por encima de 70% de rechazo), en la que destacan los estudiantes, y un importante sector de la FAN de postura institucionalista a la cual se agrega una alta proporción de los Centauros de Chávez (oficiales que participaron en las intentonas golpistas de 1992 que hoy se oponen al rumbo que lleva Maduro).

Los grupos civiles paramilitares que apoyan al gobierno y han tenido un rol esencial en la represión desatada contra la población en el último mes, están fuertemente armados. El caso es el mismo para la Milicia. Los institucionalistas no tienen poder de fuego mientras que los Centauros sí controlan fuerzas considerables. La cúpula militar corrupta en el poder, castrocomunista, que en principio detenta el mayor poder de fuego, depende de la obediencia de los cuadros medios.

Para que exista guerra civil es necesario que cuando menos dos bandos armados decidan dirimir sus diferencias por la vía de las armas. En este momento sabemos que –aunque la población civil opositora está desarmada- la FAN está dividida por lo menos en 3 bandos: por una parte el alto mando corrupto y por la otra institucionalistas y chavistas originarios; los dos últimos enfrentados al primero.

Mientras tanto, del lado opositor tenemos, en apariencia, dos facciones principales: la representada por la MUD y líderes como Henrique Capriles que abogan por una solución política pacífica, y la que lideran María Corina Machado y Leopoldo López que plantean protestas no violentas sin cesar hasta que se produzcan los cambios políticos que el pueblo exige. En estos momentos la estrategia de estos últimos, aprovechando las protestas estudiantiles, es la que ha ganado el favor de la mayoría de la resistencia.

La protesta estudiantil y la actitud de Machado y López han dado sus frutos. Los criminales excesos del gobierno en la represión, al punto que sus fuerzas han asesinado lamentablemente a 18 jóvenes y han arrestado a más de 700, es en sí misma una derrota para el régimen. Maduro y otros personeros de la dictadura se han mostrado fuera de sus cabales al tratar de lidiar con la situación. Todo esto es muestra de extrema debilidad.

El colmo fue que en un deslucido desfile militar montado en la más rancia tradición fascista para conmemorar la muerte de Hugo Chávez, Maduro se desbocó en el discurso. Arremetió contra la OEA que se reunirá para estudiar el caso Venezuela a solicitud de Panamá. Luego calificó al presidente Martinelli “lacayo rastrero del Imperio” al tiempo que anunciaba la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con el país del Istmo. 

Es obvio que si el país estuviera en completa normalidad como pretende hacer creer Maduro a sus invitados al desfile, no tendría por qué oponerse a la visita de una misión de la OEA. Pero prefirió proferir la sentencia “¡la OEA fuera de acá, por ahora y para siempre!” en lo que equivale a una confesión de que sabe que su gobierno ilegítimo está en falta.

De manera que a la pregunta original acerca de qué va a pasar, solo se puede responder que el régimen está dispuesto a llevar la violencia hasta sus últimas consecuencias. Que pagará cualquier precio para aferrarse al poder, incluyendo el asesinato y el aislamiento internacional.

Son las órdenes de Raúl Castro.

Leonardo Silva Beauregard
Twitter: @LeoSilvaBe

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