sábado, 4 de enero de 2014

Vender el sofá

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Fritz hablaba con Franz en un bar cuando este le confió el grave problema de fidelidad que confrontaba con su esposa Helga: -Fritz, he descubierto que Helga me es infiel. Cuando salgo a trabajar todos los días, lo hace con el jardinero en el sofá de la sala. –Lo lamento mucho Franz; tienes que resolver ese problema-. Transcurrió un mes y los dos amigos volvieron a encontrarse para unos tragos. Fritz le preguntó: -¿Franz, resolviste el problema de tu esposa con el jardinero? -¡Sí claro, vendí el sofá!

Uno de los grandes misterios de la Naturaleza es que el comunista suele “resolver” los problemas vendiendo el sofá. Jamás ataca las causas en las raíces sino que toma medidas apenas cosméticas. Esta es una conducta inveterada –además de fallida- que se conoció en la Unión Soviética, China, Corea, Cuba y, ahora, Venezuela.

Por ejemplo, el régimen comunista venezolano “resolvió” el problema de la alta tasa de mortalidad por homicidio dejando de publicar las cifras anuales en este renglón. El problema de la inseguridad lo resolvió prohibiendo a los medios publicar las noticias en la materia y fotografías de escenas de crimen, llegando incluso, a denunciar en Fiscalía a periódicos por publicarlas. El problema de la escasez lo “resolvió” de manera similar: prohibió informar y publicar material gráfico acerca de las interminables colas de personas intentando comprar comida, recurriendo, aun, a golpear salvajemente a periodistas que cubrían la noticia. Para la devaluación causada principalmente por el propio control de cambios tuvo una solución novedosa: bloquear los sitios web que informaban sobre la paridad cambiaria. Y para eliminar la inflación ordenó saqueos, obligó a los comerciantes a bajar precios a punta de fusil y prohibió la publicación de precios en medios digitales.

Pero la medida más radical, la que será ejemplo en los textos de Macroeconomía en todas las universidades del planeta, la verdadera innovación del comunismo del siglo XXI es la última tomada por el régimen para “resolver” el problema de la inflación y la debacle económica: impidió que el Banco Central publicara las estadísticas económicas del último período.

Hagamos votos para que el furor de Helga se haya mitigado con la venta del sofá.
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NOTA: Con posterioridad a la publicación del presente artículo, el gobierno dio a conocer las cifras económicas oficiales, no solamente del mes de noviembre (notablemente maquilladas) ¡sino las del mes de diciembre! ¡Dos días antes de que terminara el mes! ¡Son clarividentes!

Bueno, Rafael Guinand hubiera envidiado la trama de este sainete…

Leonardo Silva Beauregard
Twitter: @LeoSilvaBe

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