viernes, 13 de diciembre de 2013

¡¿Que ganó quién?!




A los efectos del presente escrito daremos por buenos los resultados electorales fraudulentos del pasado domingo 8 de diciembre, emanados de la corrupta y sesgada Oficina de Asuntos Electorales del régimen, mejor conocida como CNE.

Dejaremos también a un lado –además de la condición de fraudulento, en este caso- que un resultado electoral se asemeja al balance de una compañía, en el que se ve un instante fotográfico que no revela tendencias, ni refleja en su total amplitud la realidad de la situación sociopolítica de un país; que es una “encuesta” que mide ciertos parámetros relevantes política y socialmente, pero no todos. El resultado, por ejemplo, no muestra sino un punto en una curva, mas no la pendiente negativa (tendencia a la caída) que afecta a una opción electoral, como tampoco la positiva.


Y olvidemos también que la coalición opositora se enfrentó silenciada y maniatada a un Estado omnipotente con control absoluto de todos los medios de comunicación. Es decir, que la oposición no existe mediáticamente para el público venezolano.


Al conocerse públicamente las cifras (ya el régimen las conocía en privado) se puso en marcha el aparato de propaganda gubernamental. Saltaron los voceros de la dictadura, desde Tibisay Lucena, la honesta presidenta del CNE cuyo lapso legal de servicio venció hace meses, hasta Nicolás Maduro cantando la victoria oficialista. “Sacamos 3 alcaldías por cada alcaldía opositora”, sentenció Diosdado Cabello. Maduro hizo eco a las palabras de la señora Lucena diciendo que la alianza gubernamental obtuvo 49% de los sufragios mientras que la MUD solo el 42%...


Pero los gobernantes soslayaron totalmente ciertos hechos. Por ejemplo, sumaron el número de alcaldías ganadas sin compararlas con las ganadas por la oposición contemplando la ponderación por el peso demográfico. No es igual la población del municipio Sucre del Estado Miranda que la del municipio Atabapo del estado Amazonas. Tampoco mencionaron que el oficialismo detentaba 263 alcaldías antes de las elecciones, para quedar con solo 196 luego del domingo; perdió 67 en total.


Y lo que es más importante: el sistema propagandístico del régimen, los goebbelitos tropicales, olvidaron el pequeño detalle de que mientras al eje gobiernero se le sumaron los votos de todos sus partidos aliados, a la alianza opositora solo se le adicionaron los votos de la MUD –“partido MUD”, la llamó la inefable señora Lucena-, con exclusión de todas las fuerzas que se oponen a la dictadura. En pocas palabras, ignoraron el menudo detalle de  que mientras el gobierno totalizó con todos los movimientos que lo apoyan 49,25%, la disidencia acumuló casi el 51% de los votos.


Es comprensible y era previsible que el gobierno actuara de esta manera para ocultar su pérdida electoral, además de algo que no registraron los comicios: su curva negativa –su tendencia en caída- en la aceptación popular. Pero no se entiende por qué esta falacia encontrara resonancia por simpatía en las fuerzas opositoras, además de los medios internacionales que alimentaron sus informaciones con noticias ofrecidas por los medios venezolanos que están todos bajo control hegemónico de la dictadura. Despierta suspicacia esta tesis derrotista en las filas opositoras.


Hablemos claro, si con fraude en todos los aspectos, ventajismo, hegemonía de medios, sumados al amordazamiento y silenciamiento de la oposición, el régimen apenas pudo obtener un 49% del sufragio; es decir, fue superado por 300.000 votos, el 150% de la ventaja que hizo tan feliz a Maduro en su fraudulenta victoria del 14 de abril; es elemental colegir que el gobierno atraviesa una crisis grave de popularidad; con tendencia a empeorar a la luz de la catástrofe económica que se avecina en la que el default es altamente probable y en la que veremos hiperinflación como solo se vio en la Alemania de entre guerras o en el Zimbabwe de Mugabe (que por cierto ha servido de modelo para algunas maniobras de esta revolución).


Si lo que hubo el domingo 8 de diciembre fue un plebiscito y la alternativa del “sí" a Maduro rindió 49%, necesariamente debemos concluir que el 51% dijo “no" a Maduro, o sea, que el régimen perdió el plebiscito y la oposición lo ganó.


Y dejemos para otra ocasión –amigo lector- los comentarios acerca del hecho de que en el bastión chavista de Barinas, la tierra natal del Portento de Sabaneta, ganó la causa democrática. 


El gobierno salió con las tablas en la cabeza…


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe




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