lunes, 2 de diciembre de 2013

Por qué votar




La tesis abstencionista de no votar pues el voto beneficia al régimen, ya que con su CNE malandro totalmente a su servicio lo utilizará para perpetrar el fraude, alimentar la ficción de democracia y así perpetuarse en el poder; a pesar de ser plausible y de lógica contundente, es falsa bajo ciertas condiciones. Además de ser útil como herramienta de protesta, el voto puede convertirse en un arma letal en contra de la dictadura forajida (ver “El voto es protesta” http://leonardosilvabeauregard.blogspot.com/2013/08/el-voto-es-protesta.html).


Si bien es falso que con votos únicamente se derrocará la dictadura y que son necesarios otros mecanismos lícitos a tal efecto, por otra parte es cierto que sin votos jamás será sacada del poder.

Paradójicamente, la única manera de demostrar el fraude y el carácter ilegítimo dictatorial del régimen, es prestando nuestro voto para ser usado en el fraude. Sin votos no hay fraude posible y jamás demostraremos la ilegitimidad de estos gobernantes.


Aunque es cierto que el fraude le ha permitido al régimen mostrar durante quince años una cara democrática ante el mundo y sectores interesados de la sociedad, que el fraude le ha permitido y le permitirá a la dictadura fingir la democracia en Venezuela; también es cierto que esto solo lo logrará bajo la condición de que el fraude permanezca oculto. Si se descubre o surge incluso la más remota sospecha de su comisión, se derrumba el andamiaje que sostiene su ficción de democracia y queda en evidencia ante el orbe como dictadura.


Dicho de otra forma: el fraude solo beneficia al régimen si no es descubierto, si no hay sospechas de él. Si el fraude es descubierto o se sospecha, entonces le causa enorme daño pues evidencia no solamente la dictadura, sino su talante delincuencial. Y como dije, sin votos no hay fraude posible.


Los radicales, en especial los que se encuentran en Miami, nos llaman colaboracionistas a quienes proponemos el voto como una de las vías –no la única- para terminar la dictadura. Pero colaboracionismo sería en efecto perder el voto absteniéndose. El voto acompañado de protesta civil como condición inseparable, será una estocada contra el régimen, que se verá forzado a utilizar mecanismos cada vez más arriesgados y desesperados para cometer el fraude. Cuanto mayor sea la diferencia de votos a favor de la democracia, mayor tendrá que ser el esfuerzo del régimen con su CNE para ocultarla y forjar los votos a su favor. El voto opositor masivo obliga a la dictadura a recurrir también a mecanismos de fraude en gran escala que aumentan la probabilidad de quedar en evidencia en su delito. Sin votos esto sería imposible. Colaboracionismo es no obligar al régimen a cometer fraude cada vez mayor.


Votando, además, dejamos evidencia de cuántos somos quienes nos oponemos a la dictadura. Ocultarán el número, seguramente, pero ellos sabrán que somos inmensa mayoría. Y en alguna parte quedará registro de nuestro número, para la Historia.


Un voto por la libertad y la democracia jamás será un voto perdido. Un voto perdido es el inexistente por causa de la abstención.


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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