domingo, 22 de diciembre de 2013

¿Por qué diálogo?




Cabe preguntarse por qué después de casi 15 años en el poder y pasados 7 meses del fraudulento triunfo electoral del 14 de abril, en el momento en que el gobierno que se  encuentra en la sima de la popularidad y enfrentando la más grave situación económica de la historia, hace un llamado al diálogo nacional. Es obvio que un gobierno que -de acuerdo con sus propios números- solo contaba con la mitad del país, debía convocar desde hace 7 meses a la concertación nacional a los efectos de darle un mínimo de gobernabilidad al país. Pero esto es en el caso de un gobierno democrático; uno dictatorial jamás se plantearía tal diálogo a menos que esté contra la pared. Y el de Venezuela es dictatorial.

Para complicar la crisis de gobernabilidad que confronta la dictadura de Nicolás Maduro como consecuencia de su origen espurio en virtud del fraude y de su doble nacionalidad, el país está al borde de un inmenso abismo económico que puede conducir a buena parte de la población a la miseria y a la revuelta popular. La probabilidad de conmoción civil en los próximos meses es demasiado alta, proporcional a la de default, debido a la incapacidad del Estado de cumplir con sus compromisos financieros.

En esta situación, el gobierno deberá tomar medidas que si bien no eliminarán de un todo la posibilidad de catástrofe, la reducirán. Sin embargo, estas medidas económicas tendrán un impacto brutal en la población, en especial en los estratos medios y de más densidad demográfica. Las medidas deberán incluir macrodevaluación y aumento de la gasolina, entre otras; y tendrán un efecto inflacionario severo en el corto plazo. 

En estas condiciones, luego de 15 años de exclusión absoluta, es que el régimen revolucionario invita a la oposición al diálogo. Es muy evidente que tal invitación tiene como uno de sus objetivos principales compartir el peso de la responsabilidad, tanto de las medidas extraordinariamente impopulares que se han de tomar inexorablemente, o de la hecatombe económica que se desataría de fracasar el plan de rescate.

La invitación al diálogo es la invitación a una trampa-jaula.


Leonardo Silva Beauregard
Twitter: @LeoSilvaBe

No hay comentarios:

Publicar un comentario