lunes, 9 de diciembre de 2013

No al comunismo




Jamás podrá interpretarse el resultado de las elecciones municipales del 8 de diciembre como un triunfo para el proyecto comunista de la revolución. Analizado desde cualquier perspectiva la conclusión es una e inequívoca: Venezuela dijo “no” al comunismo.

Es insólito y muestra de total irresponsabilidad que la abstención superara el 40%, dado el estado de crisis que atraviesa el país en estos momentos. Viene a la mente el aforismo atribuido a Dante Alighieri: “El lugar más oscuro y recóndito del infierno está reservado para aquellos que en los momentos de crisis permanecen neutrales”. Aunque la posición del abstencionista sea adversa al régimen y no vote por justificada desconfianza en el CNE, no votar en las presentes circunstancias equivale a actuar como neutral.

Con todo su aparato electoral fraudulento, con su CNE corrupto, con absolutamente todos los recursos del Estado a su favor, con todos los medios de comunicación de su lado, el régimen consiguió forjar lo suficiente para solo alcanzar el 49% de los votos (5.111.336); mientras que la oposición silenciada, amordazada, sin acceso a medios de comunicación, sin propaganda, con las manos atadas a la espalda, logró 51% de los sufragios (5.268.828). A todas luces, una derrota para el gobierno.

No debe perderse de vista que un Estado omnipotente y con recursos fraudulentos infinitos, que apabulló con su propaganda, coacción y sobornos a la oposición, fue derrotado y perdió 67 alcaldías de las 263 que detentaba el 7 de diciembre, quedando con 196; lo que significa una pérdida de más de la cuarta parte (26%) de todos los municipios que dominaba el oficialismo antes de las elecciones. Además, los municipios en los que ganó la oposición son los más populosos.

El escrutinio de votos de las elecciones municipales diáfanamente indica que el chavismo continúa erosionándose y que el comunismo es rechazado por el venezolano. Lamentablemente, los comunistas insistirán en su pretensión de dominio sobre la sociedad venezolana como trampolín para la hegemonía regional, a cualquier costo.

Para el comunismo las elecciones, son un mal necesario si sus resultados le son favorables o los puede manipular con fraude. De lo contrario, la opinión del pueblo expresada electoralmente, es insignificante para él. Lo que no logre electoralmente por mecanismos lícitos o ilícitos, lo impondrá con la fuerza y las armas. El voto no es la vía principal del comunismo, es una vía sucedánea.

De manera que podemos esperar con confianza que este “no" al comunismo sea ignorado por el régimen; y que continúe, con la Ley Habilitante y la de Comunas, y bajo el Plan de la Patria, todos mecanismos inconstitucionales, con su plan de instauración del sistema comunista en Venezuela.

Leonardo Silva Beauregard
Twitter: @LeoSilvaBe

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