lunes, 2 de diciembre de 2013

Comunismo electorero





En la extinta República Democrática Alemana, la Alemania Comunista de la Unión Soviética, se realizaban elecciones que ganaba rutinariamente y por amplia mayoría el Partido Comunista Alemán, único partido político del país. En la Cuba comunista de Fidel Castro también hay elecciones periódicas en las que siempre gana -¡adivinen quién!- el Partido Comunista Cubano, único partido político de la isla.


Aunque el marxismo no excluye necesariamente los procesos electorales, el sistema por medio del cual los representantes y funcionarios son elegidos  a cargos públicos en un régimen comunista no depende del voto popular directo, sino de las decisiones de la dirección del partido. De manera que la adopción de elecciones libres y directas con pluralidad de partidos, por parte del régimen chavista después de 1999, por diversas razones, es una excepción en regímenes comunistas.


A partir de su victoria en democracia en 1998 con Hugo Chávez al frente, el comunismo trabajó en su enquistamiento en la sociedad venezolana, en la transformación del sistema político democrático liberal, al comunista totalitario. A estos efectos debió adoptar los métodos democráticos, máxime si el juego era usar los recursos que la democracia brindaba para instaurarse. Usar la democracia para destruir la democracia.


De esta forma, el régimen comenzó a convocar a procesos electorales que, en un principio, aprovechando la popularidad del Comandante, logró ganar sin fraude mayor. Así, con un método cuasifraudulento, pudo conformar una Asamblea Constituyente casi exclusivamente constituida por representantes del régimen, y ganar luego unas presidenciales para ratificarse en el poder.


Pero el comunismo solo participa en procesos electorales que sabe ganados, o porque tiene los votos  –generalmente por coacción, extorsión y miedo- o porque hará fraude. Para el Referéndum Revocatorio de 2004, que un pueblo ya harto de los atropellos de la dictadura y preocupado por el curso que llevaba el país convocó, el gobierno preparó sumariamente el fraude con la colaboración íntima de la dictadura cubana.



Para el Referéndum de 2004 el gobierno decidió la implementación del sistema electoral totalmente electrónico, como primer paso para la perpetración del fraude masivo indispensable para no perder ese referéndum en el que se anticipaba una victoria de la oposición. Ya es historia el silencio acompañado de blackout informativo que privó en aquella fecha electoral entre las 7:30 p.m. –hora en que las encuestas a boca de urna o exit polls daban como ganadora la opción del “Sí” en contra de Chávez- y las 3:30 a.m., cuando las autoridades del CNE aparecieron en las pantallas de TV anunciando el inesperado triunfo del “No” a favor del dictador.




Aunque el fraude ha signado todos los procesos electorales desde entonces, no fue sino hasta las elecciones parlamentarias de 2010 cuando comenzaron a verse sus costuras. En las elecciones presidenciales de octubre de 2012 Venezuela fue testigo de hechos sospechosos por parte, tanto de oficialistas como de las propias autoridades de la oposición, la MUD y el comando de Capriles, quienes reconocieron la derrota sin haberse totalizado los votos, sin haber verificado el 100% de las Actas de Verificación Ciudadana como lo habían ofrecido, y luego de haber aparecido triunfales dos horas antes, basados para su triunfalismo en las exit polls que manejaban sus técnicos. Sucedió algo parecido a 2004 pero el intervalo de espera no fue de 8 horas sino de dos.


Mas el 14 de abril y días subsiguientes ya quedó en evidencia el fraude electoral de tracto sucesivo ejecutado por el régimen a lo largo de –por lo menos- una década. No solamente sorprendieron con una ventaja mínima de apenas un punto porcentual, sino que luego de que el mismo Maduro ofreciera el recuento de votos, la auditoría independiente y la apertura de las urnas (“¡que hablen las cajas!” exclamó sin pensar o saber que las cajas no se podían abrir sin evidenciar el fraude), se negaron rotundamente a recontar, auditar independiente y completamente y a abrir las cajas, 10 horas más tarde. Ya no cupo más duda con respecto al fraude; con su negativa lo confesaron al mundo, incluyendo a sus socios de UNASUR que exigieron la auditoría que nunca llegó.


El comunismo solo cree en elecciones que tiene ganadas, repito. ¿Pero qué hace cuando no las puede ganar? Pues se impone o pretende imponerse por la fuerza. Esta es la vía principal comunista para acceder al poder, lo que quedó demostrado con las intentonas golpistas de 1992. La vía electoral es accidental. O se usa como recurso para crearle al pueblo la ilusión de que participa y decide. O para fingir la democracia si conviene a sus fines.


El comunismo está dando los pasos necesarios para aferrarse a y perpetuarse en el poder. La promulgación de la Ley Habilitante para darle poderes especiales al agente cubano que nos gobierna para “luchar contra la corrupción”, la de la Ley de Comunas, el propio fraude que cometerá el 8D, y la preparación de los sectores afectos de la FAN, la Milicia, y sus propios grupos armados; serán las cuatro herramientas principales para hacer la transición definitiva al Estado Comunista. Aun si perdiere por amplio margen las elecciones para alcaldías, la dictadura instaurará un sistema de comunas que privará de poder a los alcaldes electos, en especial, de oposición.


Lo hará por la fuerza pues se sabe escasa minoría en lo que a arrastre popular se refiere. No escatimará en atropellos, violaciones de derechos, persecución, represión, y en general, en el acoso, intimidación y aun eliminación física de la disidencia. Y todo esto lo hará bajo la doctrina de la “Defensa Armada de la Revolución”.


La revolución está en crisis. Venezuela también.




Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe


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