martes, 19 de noviembre de 2013

Desesperación cívica por lo militar





La ola de saqueos, represión, cierre de comercios, detenciones de comerciantes y expropiaciones, en fin, el desorden público suscitado a partir de la orden expresa de Nicolás Maduro de saquear, tiene varias explicaciones obvias: 1) Intento desesperado por recuperar popularidad; 2) sustituir con lo saqueado las dádivas acostumbradas en las campañas electorales por falta de dinero; 3) hacerle creer al pueblo que tiene un gobierno preocupado por su bienestar; 4) crear la ilusión de que tomando la Ley en sus propias manos se hacen justicia; 5) culpar a la generalidad de los empresarios como responsables de la debacle económica, hacerlos chivos expiatorios, cuando solo una minoría socia del régimen se benefició de CADIVI; y 6) lo más importante, crear el ambiente de conmoción que justifique la Ley Habilitante y medidas de estado de excepción, además de propiciar las condiciones que pudieran degenerar en una conflagración civil.

Sin embargo, ante la actual situación del gobierno con respecto a la Fuerza Armada, el objetivo principal es crear un ambiente de conmoción para que el sector militar mayoritario enfrentado con el régimen de Maduro se vea obligado a intervenir con hechos de violencia represivos. Hoy es sabido que esta ala de la FAN es la más numerosa y ya tiene control del proceso de desmontaje del aparato perverso de dominación cubiche-chavista.

Distintas fuentes han anunciado por las redes sociales que –a instancias del liderazgo institucional de la FAN- ya se está verificando un retiro silencioso de “asesores” cubanos de cuarteles y otras instalaciones de importancia de seguridad. Se informa además, que una delegación de generales venezolanos se dirigió personalmente a La Habana a informar a los Castro acerca del plazo perentorio para el retiro de sus fuerzas de territorio venezolano así como de la cesación de “ayuda” económica al gobierno de la isla. Los cubanos ya están saliendo, es una realidad.

Otros hechos apuntan a que el gobierno de Maduro ya no es gobierno. La captura del barco explorador contratado por Guyana en aguas venezolanas en reclamación, desobedeciendo abiertamente no solo órdenes del títere piticubiche sino la política de Estado inveterada del régimen cubano en contra de la reclamación soberana de Venezuela, es otro síntoma inequívoco de que la FAN patriota ya está en control del país. Por otra parte, los ascensos militares impuestos desde Miraflores en junio para militares acólitos chavocubiches recibieron trompetillas de la dirigencia de la FAN, quien decidió los ascensos basándose en meritocracia y no en fidelidad a la revolución. Además, la cúpula narcocorrupta de la FAN ha sido execrada por quienes han tomado las riendas y ya no detenta cargos de relevancia.

Hay síntomas quizás menos vehementes pero no por ello menos significativos del fin de la invasión cubana representada en su virrey cucuteño. La cadena de desatinos y dislates de Maduro se ha tornado interminable. Su nerviosismo es patente. Sus amenazas reiteradas fingiendo una fuerza que no tiene son inagotables. Y sus recordatorios continuos “yo soy el presidente…, yo soy el Comandante en Jefe” ya solo mueven a la risa. Si realmente tuviera poder no tendría que vociferarlo a cada minuto a los cuatro vientos.

Los signos son claros de que existe una ruptura entre el régimen del cucuteño y los más amplios sectores de la FAN, que se han aglutinado principalmente ante la necesidad de salvar al país de la catástrofe que se avecina si no actúan. Así, se han amalgamado sectores del antiguo chavismo, en especial del llamado originario, con los llamados institucionalistas, dejando por fuera a la facción minoritaria de los piticubiches obedientes a Cuba y a su agente de Miraflores, cuyo rechazo ya es tan grande que es posible que ni cuente con el apoyo de los colectivos ni de la Milicia Bolivariana.

Es lamentable y evidente que ante la actitud complaciente y débil de la MUD, la FAN decidió actuar en resguardo de los intereses de la patria. Es una maniobra que nadie deseaba, pero todo señala que no había exigibilidad de otra conducta.

Leonardo Silva Beauregard
Twitter: @LeoSilvaBe

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