jueves, 21 de noviembre de 2013

¿A quién beneficia la Habilitante?




Resulta casi una perogrullada decir que la promulgación de la inconstitucional, injustificada y malintencionada Ley Habilitante para otorgar poderes especiales a Nicolás Maduro para “luchar contra la corrupción” (cualquier parecido con la de Hitler en 1933 no es mera coincidencia) tiene como primera víctima a Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional. Es obvio que si el Parlamento –y su presidente incluido- delega su función legislativa en el Ejecutivo, entrega su poder totalmente.


Sin embargo, el análisis no es tan simple. Es una verdad histórica en prácticamente todos los ejemplos conocidos, que la Ley Habilitante le otorga poderes a un gobernante que ya goza de alto sustento popular, generalmente, luego de ganar elecciones con mayorías considerables. En cierta forma, lo que hace el Poder Legislativo en estos casos es reconocer ese apoyo del pueblo y materializarlo y legitimarlo mediante el otorgamiento de poderes especiales para determinadas materias de interés nacional.


Pero el caso de la Habilitante que hoy se le cede a Maduro –por cierto, por medios y maniobras muy corruptos que van desde el chantaje al soborno y otros delitos para lograr los votos necesarios para su aprobación- constituye una excepción a lo que ha sido la regla: Aun aceptando las cifras fraudulentas del CNE, este señor llegó a la presidencia por muy escaso margen. Y la poca popularidad que pudiera tener para el 14 de abril –en realidad, el remanente que heredó de Hugo Chávez- cayó vertiginosamente en los pocos meses de su ejercicio como consecuencia de sus desatinos, dislates, atropellos, arrebatos, errores, y sobre todo, de la catástrofe económica que no en pequeña medida es parte de la herencia que le dejó su predecesor; ese hundimiento de la economía empeorado por su mal manejo, que, en un intento muy comunista de presentar un chivo expiatorio, llama la “guerra económica”. Las encuestas conocidas muestran un rechazo al gobierno cercano al 70%; las propias hechas por los servicios de inteligencia del régimen, muestran más de 61% de rechazo. Es decir, Maduro es un habilitado sin pueblo y en caída libre.


Estas cifras terroríficas para el régimen fueron unas de las razones que llevaron a Cuba a recomendarle a Maduro el plan aplicado también bajo recomendación cubana, por Robert Mugabe en Zimbabwe en 2007: llamar al “pueblo” a saquear los comercios para crear la ilusión de que se hacía justicia por propia mano. Parece ser, según las cifras del oficialismo, que la maniobra le permitió recuperar 5 puntos porcentuales en popularidad al gobierno, en el cortísimo plazo, esto es, porque con toda seguridad, cuando el boomerang económico de la desesperada maniobra se devuelva, el cataclismo social será de gran magnitud.


En artículos anteriores he analizado que hay evidencia de que sectores militares mayoritarios opuestos a Maduro y a la dominación cubana, que incluyen pero no se circunscriben a los Centauros de Chávez, ya están en control del gobierno por encima de Maduro. Existen diversos síntomas de ello. La siempre bien informada y responsable periodista Berenice Gómez ha señalado que la cúpula militar compuesta por 41 generales y almirantes se reunió con el ilegítimo y le presentó un ultimátum para que en plazo perentorio presente explicación acerca de varios asuntos que preocupan a la oficialidad: su doble nacionalidad; la presencia cubana en nuestro territorio; la ayuda (regalos) económica a Cuba; las negociaciones con China y el estado real de las finanzas con ese país; la verdadera situación económica de Venezuela y su capacidad de cumplir sus compromisos financieros (la probabilidad de default); la real proporción de su deuda externa; y el estado en que se encuentra PDVSA, que el sector militar (al igual que el resto del país) teme esté quebrada y en ruinas. En pocas palabras, los militares patriotas le plantearon seriamente a Nicolás que o corre o se encarama. Sus días están contados pues todos sabemos cuáles son las respuestas a estas interrogantes.


La Habilitante está diseñada para cometer los atropellos finales contra la oposición para la instauración del sistema comunista en el país. Sin embargo, como se ha demostrado, se le está otorgando a un gobierno en fase terminal y bajo tutela militar. Sin duda, con los poderes otorgados, Maduro hará operaciones que lo hundirán aún más en el detrito de su propio fracaso y el pueblo pedirá su cabeza (si es que el sector militar no ha procedido a decapitarlo para entonces). Y mientras todo esto sucede, el teniente Diosdado Cabello, que hasta ahora ha visto diezmado su poder incluso en el mundo castrense, estará disfrutando en primera fila del derrumbamiento de su enemigo mortal. Sí, amigo lector. Desde hace muchos años los servicios de inteligencia cubanos tienen clasificado a Cabello como anticomunista, corrupto y enemigo de la revolución (lo que ha sido corroborado por las grabaciones de Mario Silva); y propusieron a Chávez neutralizarlo. Y es harto conocido que Nicolás Maduro es agente cubano, entrenado en Cuba, insertado en Venezuela desde la década de 1980 y títere de los hermanos Castro. En consecuencia, no importa cuántos abrazos y besos “ojitos lindos” y Colacho se den, están enfrentados a muerte.


De manera que al ser despojado de todo poder formalmente con la Habilitante, a Diosdado Cabello se le ha brindado una oportunidad dorada para que su contrincante político, preferido por el comandante por encima de él mismo para herededarlo, se estrelle por propia obra sin que él mueva un dedo mientras lo observa gozoso desde su poltrona de la Asamblea Nacional. Y de las cenizas del cucuteño podrá surgir un Cabello inmaculado, con sus manos limpias, pretendiendo que jamás tuvo nada que ver con el proceso que llevó a la ruina al país.


Dijo Cabello al firmar la infame Ley: “Lo que es la vida, me toca a mí firmar la Ley Habilitante contra la corrupción”. Sabia reflexión acerca de las jugarretas del destino, y con más de un sentido…


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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