martes, 8 de octubre de 2013

99





No, no voy a escribir acerca del diputado 99. No importa lo que diga el título. El diputado 99 solo merece el silencio del desprecio y la lástima. Voy a hablar de quienes compraron al diputado 99.




De esos que además de dilapidar dos billones (un 2 seguido de 12 ceros) de dólares, dejaron a los venezolanos sin reservas internacionales suficientes para comprar una semana de comida en un país que importa virtualmente toda el alimento que consume, también gracias a esos señores que acabaron con la producción nacional. De esos que durante ese mismo proceso de 14 años que llevó a la ruina total a la nación, se enriquecieron formidablemente con el asalto a sus otrora generosas arcas. De esos que al tiempo de dejarnos sin reservas internacionales y haber desaparecido el oro de esas reservas, nos han esclavizado con una deuda externa de por lo menos $250.000 millones (que se sepa) que pagarán con trabajo generaciones de venezolanos (menos los descendientes “de esos” que jamás tendrán que trabajar gracias a las fortunas producto del expolio). De esos que con su ineptitud pero principalmente con su plan de destrucción de la plataforma económica y social de la tierra que se disponían a conquistar –la que, según ellos, convertirían en la Tierra Arrasada de la que surgiría un nuevo orden con una nueva casta dominante (ellos)-, pusieron de rodillas a la industria petrolera que alguna vez fuera modelo mundial y fuente de sustento del país, hasta menoscabar la producción de crudos y sus derivados a dos tercios de lo que antes producía. De esos que pusieron a importar gasolina al mismo país que contribuyó a ganar la Segunda Guerra Mundial exportando el 65% del combustible consumido por las fuerzas de la libertad. De esos que en ese proceso de destrucción y expolio nacional imbécilmente –o quizás por la embriaguez de su latrocinio-  no previeron que eventualmente llegarían a un callejón sin salida pues se verían absolutamente imposibilitados de financiar el enorme costo del populismo que los mantenía en el poder. De esos que no se sabían suicidas pero que lo eran, como miembros de una secta destructiva fanática de carácter sociopático, que por definición también es siempre autodestructiva; y que en la víspera de su suicidio imprevisto han decidido llevarse a todos y a todo con ellos en su colapso final. De esos que siempre tuvieron la muerte como motivo central de su revolución y que hoy la encuentran políticamente, y quizás de otras formas impensables. De esos que hoy nos ofrecen esa muerte si persistimos en “la guerra económica” que no es más que el título que le han dado a su propia autodestrucción.


De esos que ya no encuentran dinero ni para alimentar al país y cumplir los inmediatos compromisos financieros del Estado; que están viajando por todo el planeta en búsqueda desesperada de dinero para sobrevivir, para darle de comer al pueblo hasta diciembre, en un intento de permanecer unos meses más y no colapsar antes de las elecciones de esa fecha, momento en el cual seguramente esperarán el acontecimiento de algún milagro que los salve del abismo; que hoy se sorprenden hasta el pánico paroxístico de encontrarse con que dejaron las arcas vacías y están cayendo; que se las han ingeniado para reunir quizás un par de millones de dólares para comprar el voto del llamado diputado 99, necesario para aprobar la Ley Habilitante que solicita el inhabilitable Nicolás Maduro.




Es posible que no exista dictadura en el siglo XX que no haya solicitado habilitante para consolidarse como tal. Es el caso de Hitler en 1933. Luego de ordenar la Quema del Reichstag, sede del parlamento alemán, culpó a los comunistas del crimen, solicitó a ese parlamento poderes especiales mediante Ley Habilitante para conjurar la amenaza comunista y acabar con la “corrupción” judía, aliada del comunismo en la “guerra económica” contra Alemania y la democracia. La obtuvo y no solamente persiguió a comunistas y judíos, sino a todo aquel que consideró adversario (enemigo de Alemania y la democracia, decía) y aun a muchos de los mismos parlamentarios que se la habían aprobado. Desató una vorágine de persecución y muerte que condujo al establecimiento de la dictadura nazi con las consecuencias para la humanidad   -y especialmente para Alemania- que todos conocemos. Su habilitante contra la corrupción no fue más que una excusa para reprimir.




Alias El Cucuteño solicita hoy una Ley Habilitante para luchar contra la corrupción, los enemigos de Venezuela y la democracia, los apátridas de la derecha fascista pues (cualquier parecido con la de Hitler no es mera coincidencia). Aunque a casi toda la población mundial -con excepción de los chavistas muy ciegos o muy fanáticos (los muy corruptos saben la verdad)- le resulta risible además de incoherente, que el gobierno más corrupto del continente solicite una habilitante para luchar contra la corrupción de quienes no gobiernan desde hace 15 años. En realidad, nadie deber sorprenderse de esto ya que es el mismo gobierno que en abril apaleó por intermedio de sus diputados y por orden del presidente de la AN, a los diputados opositores acusados de apátridas fascistas, a quienes les era negado el derecho de palabra por no aceptar el fraude electoral, es decir, a quienes calificaba de fascistas en el instante en que se les negaba la libertad de expresión en representación del pueblo. Los reyes de la proyección identificativa, los ataviados con Louis Vuitton y Armani que viajan en lujosos vehículos, que llevan Rolex o Cartier en las muñecas sin saber que los propios son Patek Phillipe y Audemars Piget, y tienen sus jugosos “ahorros” en Suiza, todos habidos con sus modestos sueldos de parlamentarios, se disponen a luchar contra la corrupción de los que andan en mangas de camisa y blue jeans en el metro, con una Ley Habilitante.


Pero les será imposible a los amos compradores del diputado 99 consolidar algo que se esfuma. Una revolución que ya no aglutina muchedumbres con su causa. Que no encuentra simpatías hacia el gobierno en la lucha contra un supuesto enemigo externo en esa “guerra económica” que ya nadie cree. Que no tiene pueblo, no solamente porque ya no tiene dinero con qué comprarlo, sino porque está exhausto de mentiras y de la guerra con un enemigo que no es externo sino interno; que solo existe en el interior del revolucionario. Un pueblo que hoy sabe que el enemigo no es la derecha fascista, sino el invasor de Miraflores. 


Es posible que solo cuenten con el apoyo de una FAN que suponen tan imbécil como para sacrificarse por un aumento de 60% que representa $600 mensuales, mientras ellos han acumulado fortunas de miles de millones de dólares; aumento que esa FAN sabe bien, solo le pueden pagar irregularmente con billetes impresos sin respaldo en la imprenta conocida como Banco Central de Venezuela. Esa FAN deberá decidir si por tan mísera recompensa, respalda la consolidación de la dictadura títere de Cuba con un colombiano a la cabeza que también la llevará a la aniquilación.


Una habilitante llevó al nazismo a la autodestrucción, al mundo a la guerra, a Europa a la casi total destrucción, a Alemania a una ruina tal que requirió el auxilio de sus vencedores para volver a ser país. 


¿A dónde nos llevará la Habilitante del indocumentado?




Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

1 comentario:

  1. Acertado y luminoso análisis, que ojalá, la gente de a pie aun seguidora del régimen, lograra asimilar.:.

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