viernes, 13 de septiembre de 2013

¿Tercera Guerra Mundial?




La Historia refiere que el Atentado de Sarajevo el 28 de junio de 1914 con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, fue la causa última que arrojó al mundo a la Primera Guerra Mundial, la cual comenzó exactamente un mes después el 28 de julio del mismo año. Se enfrentaron el Imperio Austrohúngaro, el Alemán, el Otomano y Bulgaria contra el Reino Unido, Francia, Imperio Ruso, Italia, Bélgica, Japón, Portugal, países balcánicos, y los Estados Unidos de América que entraron en 1917 como se verá más tarde.

Durante casi dos años Winston Churchill trató de atraer a los norteamericanos a la guerra, pues consideraba el apoyo de la naciente potencia decisivo en el curso el conflicto. Sin embargo, el gobierno de Woodrow Wilson resistió las propuestas de Churchill durante casi dos años, hasta que aconteció algo que terminó precipitando la entrada de EEUU en el enfrentamiento bélico: el hundimiento del Lusitania.

El Lusitania era un lujoso transatlántico de la línea Cunard que a los comienzos de la guerra fue requisado por el Almirantazgo para labores de transporte de insumos, pertrechos y personal, a pesar de que por su diseño no ofrecía suficiente seguridad a la hora de un ataque. Ciertas versiones proponen que ante la negativa de EEUU de entrar en la guerra, Churchill decidió usar al Lusitania como señuelo para un atentado alemán que suscitara la decisión favorable del gobierno de Wilson.
Cuentan las teorías conspirativas que antes de emprender su travesía desde el puerto de New York el 1ro de mayo de 1915, Winston Churchill tuvo conocimiento de que los submarinos U alemanes estarían a la caza del enorme barco que atravesaría aguas hostiles. Se habla incluso de que el Lord del Almirantazgo estaba en posesión del texto de un radiograma que revelaba los planes de atacar al Lusitania. Se apoyan además estas teorías en el curioso hecho de que justo antes del zarpe, la Embajada Alemana en EEUU publicó en diarios de ese país un anuncio advirtiendo a los viajeros en general, los peligros de hacer travesías por mares no neutrales afectados por el conflicto armado. El Lusitania zarpó con 1.959 pasajeros a bordo, entre ellos 136 norteamericanos.

El 7 mayo de 1915 a las 2 de la tarde, el Lusitania fue torpedeado por el submarino alemán U-20 a solo 10 kilómetros de la costa de Irlanda. Murieron 1.198 personas, entre ellas 124 estadounidenses. El 2 de abril de 1917, esgrimiendo entre otras causas el hundimiento del gran vapor, los Estados de Unidos de América oficialmente entraron en la Primera Guerra Mundial.


También fueron reacios los norteamericanos a participar en la Segunda Guerra Mundial. A pesar del peligro que representaban para la democracia norteamericana los intentos de penetración del Tercer Reich en la sociedad y la política de ese país, los cuales contaban con la notable simpatía de hombres como “The Ambassador”  Joe Kennedy, el famoso diplomático y contrabandista de whiskey fundador de la “noble” dinastía irlandesa-bostoniana; Charles Lindbergh, el héroe nacional que como piloto atravesó por primera vez en vuelo solitario el Atlántico; y el legendario empresario Henry Ford, padre de la producción en serie, adalid de los beneficios laborales para sus trabajadores, de muchas otras técnicas revolucionarias de gerencia moderna, e icono del capitalismo.

La Invasión de Polonia por parte de Alemania, la guerra en Europa con la Invasión de Francia, y todos los desmanes de Hitler fueron insuficientes para que el gobierno de Franklin Delano Roosevelt decidiera embarcar en la guerra contra el fascismo-nazismo a una sociedad embriagada por los primeros signos de bienestar que siguieron a una década de la más terrible depresión económica. Tampoco se sintió motivado el gigante del Norte por la invasión de Manchuria y todas las atrocidades cometidas contra los chinos por el fascismo militarista imperialista japonés. Los gringos no querían guerra, querían bailar swing

Pero el 7 de diciembre de 1942, “una fecha que vivirá en la infamia para el mundo”, forzó a Roosevelt a pronunciar su declaración de guerra contra el Imperio de Japón que había atacado arteramente, sin previa declaración de guerra, el puerto estadounidense de Pearl Harbor en Hawaii. Aunque se afirma que en realidad Pearl Harbor fue una emboscada montada por los norteamericanos a Japón para justificar la entrada en la Segunda Guerra Mundial ante una sociedad que se resistía al conflicto, tesis sustentada entre otras cosas por el hecho de que el grueso de la Flota del Pacífico había abandonado la rada, lo cierto es que las bajas del ataque y las características del mismo hicieron “despertar al gigante”, como dijera inmediatamente después el Almirante Yamamoto, cuando presagió la destrucción de Japón por esta equivocación.

Con el final de la guerra, el mundo entró en lo que cínicamente se dio en llamar La Guerra Fría; guerra en la que con la primera prueba atómica en 1947, la Unión Soviética, uno de los triunfadores, oficialmente entró en el club de la bomba atómica y comenzó la détente fundada en la doctrina MAD (Mutual Assured Destruction o Destrucción Mutua Asegurada) que prevenía a las dos grandes superpotencias surgidas de la Segunda Guerra Mundial de agredirse, pues el uso de las armas nucleares significaba la absoluta aniquilación de ambas. Por cierto, “mad” en Inglés se traduce “loco”.

La Guerra Fría no fue particularmente álgida para Corea, Vietnam, el recién fundado Israel y los países del Medio Oriente. Ciertamente no lo fue para países del Pacto de Varsovia como Hungría, Polonia y Checoslovaquia. Como tampoco fue muy gélida para Afganistán, Irak y Kuwait.



Simultáneamente con el comienzo de las Guerras Árabes-Israelíes, y como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, comenzó el conflicto que llevó a la Guerra de Vietnam. Francia que había perdido territorios coloniales en el Norte de África con Alemania, y en “Indochina” con los japoneses, intentó recuperar sus colonias una vez finalizada la guerra. Pero enfrentó a los nacionalistas vietnamitas del Viet Mính. El movimiento  nacionalista estaba controlado por los comunistas con Ho Chi Min como uno de sus líderes importantes. La pretensión francesa condujo a la guerra que culminó con la batalla de Dien Bien Phu, en la que el célebre general Giap derrotó de forma aplastante a las mejores tropas francesas. Francia tuvo de aliado a EEUU, país que entró brindando apoyo financiero, de inteligencia, de pertrechos y asesoría militar. Con Vietnam dividido en Norte y Sur, en 1960 el Viet Cong bajo el liderazgo de Ho Chi Min entró en acción. En 1965 los Estados Unidos entraron oficialmente en la guerra después del falso incidente de Tonkin; guerra que se prolongó hasta el retiro estadounidense en 1975 y el triunfo del Viet Cong comunista con la unificación de Viet Nam.

El desmembramiento del Imperio Otomano luego de la derrota de la Primera Guerra Mundial, trajo como consecuencia la repartición de sus posesiones en Oriente Medio y el Norte de África. Esto dio nacimiento a diversos países de cultura musulmana artificialmente creados por las potencias imperialistas victoriosas, en territorios generalmente dominados por tribus nómadas; ungiendo así a familias que luego se enriquecerían groseramente con los dones negros del subsuelo por el solo hecho de haberle proporcionado placeres a Lawrence de Arabia. Así nacieron casas reales con riquezas incomprensibles que florecen próximos a pueblos oprimidos y hambreados que no son más que gendarmes de las colonias europeas.

Y así, después de que la Segunda Guerra Mundial diera muerte al Imperio Británico, surgió un nuevo orden territorial en el Asia y África y el nacimiento de un nuevo mimado del neoimperialismo capitalista, el Estado de Israel, en 1948; que le dio hogar a millones de judíos que durante siglos habían padecido toda clase de persecuciones, especialmente a manos de los cristianos. El advenimiento de Israel significó el despojo al pueblo palestino, conflicto que hoy la humanidad no ha podido resolver; y cuya solución es de complejidad y dificultad extremas debido a las injusticias que pueden resultar de ella.

El 14 de mayo de 1948, bajo el liderazgo de David Ben Gurión, nació Israel al declararse su independencia; al día siguiente comenzó la Primera Guerra Árabe-Israelí de 1948, cuando molestos con la partición de palestina, Transjordania, Líbano, Irak, Siria y Egipto atacaron. En 1956 tuvo lugar la Guerra de Suez, en la que Israel, apoyado por el Reino Unido y Francia, atacó a Egipto. El 5 de junio de 1967 comenzó la Guerra de los Seis Días en la que Israel se lanzó contra Egipto, Siria e Irak. Entre 1968 y 1970 se desarrolló la que se llamó Guerra de Desgaste entre Israel y Egipto. El 6 de octubre de 1973, durante las oraciones de la fiesta de Yom Kipur, Egipto, Jordania, Siria e Irak lanzaron un ataque en tenaza contra el desprevenido Israel. No fueron tiempos particularmente fríos en esta región del mundo que sirvió de escenario para que rusos y americanos probaran sus armas con las que dotaban a sus aliados en conflicto.

Durante la década de 1980 el mundo fue testigo de la Guerra del Líbano, consecuencia de Septiembre Negro: la expulsión de la Organización para la Liberación de Palestina de Jordania  en un acción del Ejército Jordano como consecuencia de sus operaciones terroristas y el secuestro y voladura de tres aeronaves de pasajeros a manos de guerrilleros palestinos llevados a territorio jordano. Jordania expulsó a estos terroristas que se refugiaron en Líbano. Esto llevó el conflicto con Israel a este país.

Las diferentes intifadas tuvieron lugar hasta entrado el nuevo siglo. El terrorismo relacionado con el fundamentalismo islámico que se vincula etéreamente con la causa palestina, estuvo activo a lo largo de todas esas décadas. La invasión de Afganistán por parte de los soviéticos enfrentó a la URSS al islamismo que coyunturalmente se alió para este conflicto con los EEUU. Después de que la invasión de Kuwait por Irak llevara a los estadounidenses a desplegar fuerzas militares en Arabia Saudita, tierra considerada sagrada por el Islam, el antiguo socio en Afaganistán decidió volverse contra el Imperio Infiel.

El 26 de septiembre de 1993, Osama Bin Laden, el ex mujahedín saudita multimillonario y ex aliado de la CIA, ordenó el primer bombardeo del World Trade Center. Aunque las torres no cayeron, este ataque marcó la entrada de EEUU en la nueva guerra que desde tiempo atrás envolvía al mundo: la guerra con el terrorismo. Por primera vez el terrorismo islámico atacaba en territorio continental norteamericano.
Múltiples fueron los ataques del terrorismo contra personal, embajadas e instalaciones norteamericanas. La civilización recuerda el atentado que resultó en la muerte de 241 Marines y 58 soldados franceses mientras dormían en sus barracas en el Líbano, en 1983. El ataque contra el destructor USS Cole en el puerto de Adén en Yemen el 12 de octubre de 2000, causó 17 muertes.

Mientras tanto, Rusia también tenía su dosis de enfrentamientos con el terrorismo islamista, exacerbados con la invasión de Chechenia. El caso de los rehenes en el Teatro Dubrovka de Moscú cobró 129 víctimas inocentes y 39 terroristas chechenios muertos.



Pero el ataque que conmovió al mundo fue el perpetrado por Al Caida bajo las órdenes de Osama Bin Laden el 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center, el Pentágono y la Casa Blanca, con el secuestro coordinado de por lo menos 3 aviones de pasajeros por parte de terroristas islamistas. Este atentado causó 3.000 muertes horrendas y más de 6.000 heridos; además de la absoluta destrucción de las Torres Gemelas, y de daños importantes en el Pentágono.

Por su magnitud, el atentado del 11 de septiembre de 2001 superó al hundimiento del Lusitania y a Pearl Harbor, y precipitó definitiva e irremediablemente a EEUU en la Tercera Guerra Mundial; guerra que por sus novísimas características y peculiaridades no ha sido identificada como tal, pero que por los daños que causa y por su carácter global, es sin duda planetaria.

No obstante, la separación de los conflictos armados del siglo XX en tres guerras mundiales y un sinnúmero de guerras locales (que en general no son más que episodios de la Guerra Fría en distintos escenarios), además de una guerra llamada fría -que sabemos no fue tal- que comprendió a casi todas las potencias mundiales, es arbitraria. No es aventurado afirmar que no ha habido tres guerras mundiales, sino una sola gran guerra que abarcó todo el siglo XX y lo que va del XXI.

En abono de esta tesis, podemos observar que las causas de la Segunda Guerra Mundial en mucho se hayan en los conflictos, situaciones e injusticias generadas a partir de las resultas de la Primera Guerra Mundial, de los desmembramientos y repartos territoriales, y las imposiciones del Tratado de Versalles sobre la derrotada Alemania. Algo similar se puede decir de las causas de la Guerras Árabes-Israelíes, la guerra de Vietnam, la guerra contra el terrorismo y prácticamente toda otra guerra que tuvo lugar luego del segundo gran conflicto.


En estos momentos muchos proponen que soplan vientos de guerra, que la Tercera Guerra Mundial está a las puertas si se verifica la invasión de Siria; país que en la repartición que siguió a la Segunda Guerra Mundial constituyó parte del botín de la URSS; imperio que a su vez instaló a un gran genocida con el pretexto de ser socialista, llamado Hafez Al Assad, responsable de las más terribles matanzas que han tenido lugar en el mundo árabe, y cuyo heredero actualmente masacra a su pueblo con el mismo pretexto. Siria es el último bastión, en gran medida simbólico, de lo que fue el área de influencia del Imperio Soviético en Medio Oriente. Su pérdida significará para Rusia el repliegue definitivo a sus territorios euroasiáticos. La eventual guerra multinacional en Siria no es sino una expresión más –la última por los momentos- de esa guerra que envuelve al mundo desde 1914.

Leonardo Silva Beauregard
Twitter: @LeoSilvaBe

2 comentarios:

  1. Recomiendo actualizar el articulo: las torres gemelas fueron dinamitadas ( por que se desplomo el edificio 7 si no fue impactado por ningun avion) , los aviones fueron el medio para culpar a los talibanes e invadir Afganistan,

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  2. Gracias, pero no comparto esa teoría conspirativa. Al igual que el 99% de la humanidad, vi los aviones impactando en las torres, conocemos los nombres de los terroristas abordo así como los de los pasajeros. Conocemos toda la evidencia gráfica y de toda índole. Pero le reconozco su derecho a creer en conspiraciones, tanto como a creer en el Chupacabras. Cordialies saludos.

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