domingo, 1 de septiembre de 2013

Pene y Dominación






Muchos nos preguntamos por qué la mente de Nicolás Maduro relacionó conceptos como escuela, liceo, niño y penes en su reciente desliz en el que su inconsciente buscó la manera de ser escuchado con su ya universalmente famoso rendimiento fallido “igual que Cristo con la multiplicación de los penes”.


En mi escrito anterior adelanté la idea de que el pene es un instrumento de dominación. Además del caso de los violadores comunes, prácticamente todo ejército vencedor en cuanta guerra haya habido, lo ha utilizado en un tradicional ritual para culminar su sometimiento del vencido. Los nazis en Rusia, los rusos en Alemania, los japoneses en China, los ingleses en Las Malvinas, los norteamericanos en Irak, los croatas en Serbia, los llaneros de Boves y los guerrilleros de Zamora en Venezuela; la violación de no solamente civiles hombres, mujeres y niños, sino principalmente de los soldados vencidos, es una vergonzosa tradición militar de la que muy poco se habla, pero que es tan antigua como la raza humana.


Independientemente de que es de esperar que la imagen del pene sea omnipresente en la mente de un machista homofóbico, es muy natural que quien ejerce poder dictatorial militarista, quien domina y oprime a un pueblo con la bota militar, recurra aunque sea inconscientemente a la imagen del pene para expresar lo más íntimo de sus pensamientos e impulsos. No sólo es el pene instrumento de dominación, sino que como tal también es símbolo arquetípico integrado al inconsciente colectivo. De manera que aun sin saberlo conscientemente, la mente de Maduro conoce a la perfección esta simbología del pene.


Recordemos algunas palabras usadas en el contexto del acto fallido que nos ocupa. “Meternos en cada escuela, meternos en cada niño” dijo para inmediatamente sentenciar “multiplicarnos igual que Cristo con la multiplicación de los penes”. El uso del verbo “meter” llama particularmente la atención, en especial cuando hace referencia a esa acción con respecto a cada niño. Es indudable que la sique de Maduro inconsciente y –sobre todo- depravadamente reveló su intención de penetrar a cada niño con un falo.


Ahora bien, ¿necesariamente hablaba el dictador de la violación sexual de "cada niño” cuando con claridad expresó “meternos en cada niño, (...) multiplicarnos como hizo Cristo con la multiplicación de los penes”? No necesariamente, aunque no se excluya de forma absoluta esta idea. Pero lo que no se debe poner en duda es que el sátrapa habló de “meternos” con adoctrinamiento en cada niño, de penetrarlo con ideología. En este sentido, su mente utilizó al pene para simbolizar la educación impartida por el Estado como instrumento de dominación del futuro de la sociedad: el niño; como vehículo de sometimiento y control social, en definitiva.




Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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