sábado, 14 de septiembre de 2013

Onanismo Socialista





¡Noventa y cuatro intentos de magnicidio y todos frustrados! Ni una sola prueba  más allá de un único lanzacohetes que pudo haber salido de Fuerte Tiuna para ser mostrado a las cámaras, ni un solo testigo, ni un solo culpable condenado, solamente muestran cuatro pelagatos que parecen indigentes reclutados en la Plaza Bolívar. Noventa atentados contra el eterno y ahora ya van cuatro contra el ilegítimo. Eso sí, los mismos cuerpos de seguridad que no han podido frustrar un solo sabotaje contra la infraestructura eléctrica y petrolera, que los han permitido todos, han desmantelado –sin excepción- todos los planes de magnicidio contra los sátrapas que nos han gobernado los últimos 14 años. ¡¿Quién les cree?!

Explotó Amuay, “sabotaje”. Derrame petrolero en Monagas, “sabotaje”. Se incendió El Palito, “sabotaje”. Explotó Jose, “sabotaje”. Se cayó un puente, “sabotaje”. Se fue la luz, “sabotaje”. Apagón nacional, “sabotaje”. Y cuando no es sabotaje, es El Niño, las lluvias, la sequía, las iguanas, los rabipelados…, una malla… Los sabotajes contra las plantas petroleras y las instalaciones eléctricas suceden a diario. Todos los días hay un sabotaje exitoso porque todos los días falla la electricidad. Los saboteadores son exitosísimos, mucho más que los saboteados que no pegan una. Es inevitable concluir que deberían gobernar los saboteadores, no los saboteados. Incluso, justamente después de que en una de sus innumerables cadenas el galáctico alcanzó a sentenciar que la revolución había salvado el sistema eléctrico nacional que en la Cuarta estaba en ruinas y ahora era un modelo de eficiencia, se desvaneció la imagen debido al apagón del día. ¡¿Quién les cree?!

Nos tienen asfixiados con la letanía de la independencia. El país es ahora independiente porque alcanzó soberanía alimentaria (no importa que casi todo lo que comemos lo tenemos que importar y que para comer la semana que viene se haya anunciado la importación de $600 millones en comida colombiana con carácter de urgencia). El país es ahora independiente porque desarrolló su sistema eléctrico (los apagones diarios a nivel nacional así como el racionamiento de electricidad son prueba de este desarrollo). El país alcanzó su verdadera independencia porque ahora PDVSA es de todos (sí, de todos los acreedores con la brutal deuda que le montaron que supera a la de todo el país). Venezuela ahora es independiente porque tiene una FAN dotada con los más modernos armamentos (chatarra importada de Rusia manejada por soldados venezolanos a las órdenes de oficiales cubanos). El país obtuvo al fin su independencia económica gracias al socialismo (la casi totalidad de las industrias quebradas o expropiadas así lo atestigua, tal como lo hace la inflación más alta del continente).

Hoy, luego de haber despalillado $2 billones de dólares sin una sola obra que mostrar, de haber contraído una deuda pública total que supera los $250.000 millones, de haber copado la capacidad de endeudarse con chinos y rusos temerosos de seguir desembolsillando dólares sin la entrega de activos de la nación, y de haber comenzado a negociar con el capitalismo la salvación del socialismo acudiendo al FMI para solicitar los salvadores dólares que impedirían la caída libre de la economía y consecuencialmente del régimen; es particularmente risible que hablen de independencia económica y de que “tenemos patria”.

A las fantasías de los socialistas -también conocidas como “pajas mentales” coloquialmente- es obligatorio agregarles los fabulosos proyectos producto sin duda del delirio mesiánico narcisista, como de bases espaciales, de plantas productoras de satélites, de ferrocarriles Caracas-Buenos Aires, de descontaminación y navegabilidad de El Guaire, y de un largo etcétera de planes que incluyen “el equilibrio del Universo y la paz planetaria”.

Cuando el portento de Sabaneta vivía, hablaba sobre estas fantasías a una turba de fanáticos que le creía ciegamente debido a una relación patológica de la secta fanática destructiva con su líder. Aunque desde 2002 ya el comandante no tenía mayoría pero sostenía la ilusión de tenerla con fraude electoral, encuestas forjadas por mercenarios y su aparato de propaganda, sin duda hasta su muerte mantuvo un considerable porcentaje del electorado bajo el influjo de su vaho.

Pero el 14 de abril quedó al descubierto la erosión que había sufrido el chavismo cuando aun con el más masivo e impúdico fraude electoral, perpetrado no solamente en el conteo de los votos, sino en el uso de todos los recursos del Estado a favor de la candidatura oficial, en la extorsión y el soborno a votantes, y en cuantas maniobras ilícitas podemos imaginar; le fue imposible fabricar una ventaja de más de 200.000 votos. Es decir, ese día –y en los subsiguientes- quedó claro que mucho menos de la mitad del país apoyaba la dictadura. En los días y semanas que siguieron, especialmente con la negativa al recuento y a la auditoría, con la represión brutal desatada contra el pueblo, esa base popular del chavismo se diezmó aún más. Luego, a consecuencia de la debacle económica, directa pero no únicamente derivada de las devaluaciones y la hiperinflación, el poco pueblo que le restaba al chavismo se redujo a su mínima expresión. A esto hay que sumar que la pésima y vergonzosa imagen del multiplicador de penes, sus continuos errores y deslices, su patente incultura y barbarie, evaporó el mínimo basamento de pueblo que le quedaba.

El concierto internacional ya no es engañado por el usurpador y sus secuaces por las mismas razones esbozadas anteriormente. Carece de credibilidad ante el mundo. Para el orbe no pasa de ser un hazmerreír digno de conmiseración y desprecio. Sólo los proxenetas que chupan nuestras riquezas gracias a la revolución y cuyo bienestar depende de la permanencia del cucuteño como dictador, fingen con mucho esfuerzo una sonrisa de aprobación en sus rostros depravados.

Así que es pertinente la pregunta: ¿Para quién hablan Maduro y sus cómplices del gobierno ya que ni tienen pueblo que los escuche crédulamente ni existe ya humano en el planeta que los tome en serio? La única respuesta posible es “para sí mismos”, se autocomplacen.

La Psiquiatría y la Psicología se refieren a aquel desorden en el que el individuo es adicto a la masturbación excesiva, como onanismo. El onanista, como el revolucionario con su discurso colmado de fantasías, puede estar las 24 horas del día autocomplaciéndose, siete días a la semana.

Así que cuando escuchamos a Maduro y otros socialistas del siglo XXI hablar incesantemente de los logros maravillosos de la revolución, y de los obstáculos interpuestos por la derecha fascista, la oligarquía, la burguesía, los gringos, los judíos, los saboteadores, los magnicidas, las iguanas, los rabipelados, J.J. Rendón, etc., etc. para hacerla fracasar; debemos tener conciencia de que nos encontramos ante la máxima expresión del Onanismo Socialista.



Leonardo Silva Beauregard
Twitter: @LeoSilvaBe

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