jueves, 12 de septiembre de 2013

Chile, el golpe y la CIA





“La muerte es responsabilidad

La muerte es Chile

La muerte es limpieza”

Poema final escrito en el aire por el aviador FACh Carlos Wieder*


La antigua OSS de la Segunda Guerra Mundial pasó a ser la hoy infame CIA en 1946; la Central Intelligence Agency a quienes los comunistas culpan de todos sus fracasos. Pero no fue sino hasta 1973, como consecuencia del golpe de Estado en Chile encabezado por Augusto Pinochet contra Salvador Allende, que la CIA abandonó forzosamente la clandestinidad, el realme de las leyendas, y se hizo patentemente visible al mundo. Antes de esa fecha, el gobierno norteamericano ni siquiera reconocía su existencia.




La organización de inteligencia que exitosamente realizó operaciones encubiertas que abarcaban desde acciones armadas en Camboya para sabotear la Senda de Ho Chi Min durante la guerra de Vietnam hasta el asesinato de líderes y personalidades extranjeros, como fue el caso del General del Ejército de Chile René Schneider en 1970, y que realizaba desde finales de la Segunda Guerra Mundial operaciones en ese país suramericano; jugó un papel activo en contra del ascenso al poder de Salvador Allende y, luego, de apoyo a la derecha y a militares opuestos al régimen castrocomunista del médico socialista, una vez que este accedió a la presidencia.


La CIA incluyó en su nómina a oficiales de las fuerzas armadas chilenas, a políticos, a partidos políticos, y organizaciones gremiales a lo largo de los años 1950, 1960 y 1970, pero su financiamiento a los sectores castrenses se incrementó sensiblemente durante el gobierno de Allende. Sus actividades desestabilizadoras y preparatorias del derrocamiento del mandatario socialista comenzaron desde el mismo día en que este ascendió al poder y contaron con el concurso de la casi totalidad de los militares chilenos. Aun después del golpe del 11 de septiembre de 1973, buena parte de la oficialidad y de funcionarios de la dictadura fueron incluidos en el payroll de la CIA, como fue el caso del infame Manuel Contreras, director de la DINA, policía política de Augusto Pinochet, quien junto a la propia CIA y la DISIP venezolana jugara un rol fundamental en el asesinato años más tarde del ex Ministro de Relaciones Exteriores de Allende, Orlando Letelier en Washington, a manos de Orlando Bosch y el Mono Morales Navarrete, junto con otros agentes de “the company”, posiblemente como una maniobra dentro del programa “Cóndor” (el programa “Cóndor” fue una cooperación de las dictaduras del Cono Sur concebida para enfrentar a sus enemigos y consolidar su poder en el continente).




El Comandante en Jefe del Ejército para el momento de los comicios de 1970, General René Schneider Cheraux, oficial institucionalista abiertamente opuesto a un golpe militar, fue asesinado bajo la ejecución de  un plan de secuestro urdido por la CIA y comandado por el General Roberto Viaux con el objeto de desestabilizar el país y provocar la intervención de las fuerzas armadas para impedir las elecciones que llevarían al poder a Salvador Allende. A Schneider lo sucedió el General Carlos Prats, quien ejerciera el cargo también de ministro y Vicepresidente en el gobierno de Allende, y que fuera asesinado en 1974 cuando se encontraba refugiado en Buenos Aires, por la DINA de Contreras con asistencia de la CIA.


La CIA también patrocinó al Frente Nacionalista Patria y Libertad, organización paramilitar con Pablo Rodríguez Grez a la cabeza, que tenía por objeto obstaculizar el triunfo de Allende, inicialmente, y realizar operaciones de terrorismo y sabotaje luego de su victoria. También preparó la CIA, con la participación de sectores militares y de civiles opuestos al comunismo, la organización conocida como Tradición, Familia y Propiedad, la cual reclutaba jóvenes para ser entrenados paramilitarmente, generalmente por instructores de las fuerzas armadas, bajo la fachada de preparación en defensa civil y actividades bomberiles. Esta organización funcionó  a lo largo del gobierno de Allende y tuvo importancia en la persecución de grupos de izquierda una vez consumado el golpe del 11 de septiembre.




Aunque la cabeza visible de la actuación estadounidense en Chile fue la CIA, la realidad es que otros despachos de inteligencia jugaron un papel trascendental en los acontecimientos que llevaron al golpe de Pinochet y a su dictadura. Actuaron en los operativos –que se sepa- la NSA, Inteligencia Naval (Naval Intelligence) e Inteligencia del Ejército (Army Intelligence). Sin embargo, solamente la CIA fue hecha responsable del golpe y de los crímenes luego cometidos por la dictadura militar, en especial, en los primeros tres días que siguieron al golpe.


Tal como fue mencionado, las actividades de la inteligencia norteamericana en contra del gobierno socialista de Allende, ejecutadas principalmente por las fuerzas armadas bajo su asesoría, comenzaron desde el mismo día que este tomó posesión. Es recomendable la lectura de la excelente novela de Roberto Bolaño “Estrella Distante”, acerca de un personaje real, el oficial de la Aviación Chilena Carlos Ramírez Hoffman, Alberto Ruiz Tagle/Carlos Wieder en la novela, un poeta del fascismo y asesino en serie psicópata de jóvenes damas, que desde dos años antes del golpe había sido encargado, como tantos otros militares, de infiltrar universidades, liceos, grupos de estudiantes, para la identificación de blancos comunistas que serían capturados y desaparecidos en las primeras horas del golpe militar, como en efecto sucedió.


Las operaciones contra los dirigentes y simpatizantes de izquierda que se activaron durante el golpe –pero cuya fase de inteligencia, repito, se inició con por lo menos dos años de anticipación- y cuya segunda fase se ejecutó en los primeros tres días que le sucedieron; operaciones que consistieron en la captura, apresamiento, tortura, asesinato y desaparición de decenas de miles de izquierdistas, causaron la debacle que casi condujo a la desaparición de la hasta entonces “inexistente” CIA, la cual había perdido totalmente su control sobre Augusto Pinochet. Esto quedó en evidencia cuando el Comité Church del Senado de EEUU, interpeló al entonces director William Colby quien no fue muy efectivo defendiendo el papel de su representada en las atrocidades cometidas en Chile. El objetivo del Comité Church era la desaparición de este organismo de inteligencia, cosa que casi logró.




Las actuaciones de Church no lograron desaparecer a la CIA pero le causaron un daño del cual jamás logró recuperarse. Además de saltar a la luz pública, de desacreditarse y de que el perder su condición de clandestina también le hizo perder efectividad, quedó debilitada a tal punto que su papel en la inteligencia estadounidense pasó a un segundo plano de importancia, siendo sustituida por organismos como Inteligencia Naval, NSA, y otros tan encubiertos que su denominación nadie conoce. A partir de ese momento, la CIA pasó a ser poco más que una fachada que encubre organizaciones que actúan en el más profundo underground.


El golpe de Estado chileno del 11 de septiembre de 1973 marcó el final de la CIA como el primer organismo de inteligencia de los Estados Unidos de América.


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe


* Carlos Wieder es el personaje de la novela “Estrella Distante” de Roberto Bolaño, basado en el oficial de la Fuerza Aérea Chilena Carlos Ramírez Hoffman. Wieder infiltraba grupos de poesía en universidades para detectar estudiantes comunistas durante los dos años que precedieron al golpe. Pero también era un psicópata asesino en serie de mujeres que –así como componía poesía- gustaba “componer” las escenas de sus crímenes. Wieder-Ramírez era famoso por “escribir” sus poemas con humo en el aire, poniendo de manifiesto sus grandes dotes como piloto. Ramírez Hoffman es célebre por haber viajado oficialmente a la Antártida para escribir sus poemas fascistas en el aire polar.

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