lunes, 30 de septiembre de 2013

Guerra






Junto a la palabra “muerte”, la palabra “guerra” ha sido un motivo recurrente en el discurso revolucionario bolivariano que sin duda encuentra sus raíces en la formación cuartelera de sus líderes –o mejor dicho, de su líder y sus secuaces-, y que ya en los días de cárcel del galáctico en Yare se manifestaba en sentencias como su infame “la guerra civil es fratricida pero necesaria”. Las reiteradas amenazas como “soy yo o la guerra” no requieren mayor mención, todos las tenemos presentes.



La historia nos enseña que la guerra es un efectivo factor de proselitismo, unificación y cohesión del basamento popular, en especial en regímenes totalitarios, máxime si están tambaleantes. Cuando la dictadura militar argentina de Leopoldo Galtieri se encontraba en la sima de la popularidad y enfrentaba el más profundo repudio del pueblo, los generales decidieron lanzarse en una aventura suicida contra el Reino Unido por el rescate de las Islas Malvinas a sabiendas de que la temeraria acción fracasaría, pero con el objetivo de conquistar la simpatía y el aglutinamiento de los argentinos. Y sí tuvieron relativo éxito en esta meta, pues no solamente lograron cierta adhesión de la gente a tal causa nacionalista, sino que hasta los países de la región, a excepción de Chile y Colombia, apoyaron la criminal maniobra.




El gobierno –si es que a esta desatinada gestión se le puede llamar así- de Nicolás Maduro encontró tropiezos desde el primer día que asumió labores presidenciales, al inicio como encargado, y luego como presidente electo fraudulentamente. Fue heredero de un desastre económico en el que el comandante eterno había sumido al país como consecuencia de sus intentos de instaurar el socialismo y de la quema acelerada de recursos para financiar el populismo fascista que lo mantuvo en el poder. No es un secreto que para las elecciones del 7 de octubre de 2012 sacrificó el futuro económico inmediato a estos efectos. Raspó la olla y hasta asumió más deuda externa para “invertir” en la que sería su última campaña electoral. Fue un acto suicida (como tantos que caracterizaron la conducta del portento de Sabaneta). Sin duda en lo más íntimo de su ser sabía que el pago por sus desafueros correspondería a quienes le sobrevivieran. Así, en diciembre la bomba de la debacle económica comenzó a explotarle al incapaz Maduro quien llamó a esta crisis heredada “la guerra económica”; guerra supuestamente librada por los EEUU, la derecha internacional y los apátridas de la oposición contra la revolución.
Muchos culpan a Maduro de las devaluaciones que siguieron, de las medidas imbéciles para el control de la economía que empezaba a colapsar, pero la realidad es que todos estos hechos tienen un autor póstumo: el gigante centauro barinés de quien dicen “vive”; y que sin duda vive en la implosión económica que le está dando muerte al régimen del colombiano piticubiche sin partida de nacimiento y en la ruina del país. No es cierto, como afirman tantos, que “Nicolás quebró al país”. No. Al país lo quebró Chávez, Nicolás solamente está a cargo de su liquidación.

¿Pero por qué llamar “guerra económica” al resultado del fracaso del socialismo? El uso de la palabra “guerra” no es casual. No se trata solo de una excusa, de desviar la culpa a otros, de proyectarse en terceros culpándolos de las fallas propias. Es más que esto. Es –mediante el mecanismo de la designación de un enemigo externo en calidad de chivo expiatorio- aglutinar alrededor de la causa de la guerra al erosionado pueblo chavista hoy ya casi inexistente. Un último intento desesperado por recuperar algo de ese pueblo que alguna vez fue chavista; por salvar algo de aquello que alguna vez se llamó chavismo: la secta destructiva que sin su líder mesiánico psicopático está fragmentándose y desapareciendo.

A la “guerra económica” ahora le sumaron la “guerra eléctrica” y la “guerra psicológica”. ¡Hasta le dieron nombre y apellido a esta última en ese esfuerzo fútil de definir a un enemigo a destruir!: J.J. Rendón, suerte de superhéroe según Maduro y sus cubiches, hombre de tales poderes que por sí solo es capaz de poner en emergencia a la dictadura bolivariana. ¿O quizás tal proeza no se deba a sus superpoderes sino a la extrema debilidad del régimen ilegítimo…?



El uso de la palabra “guerra” encierra serias implicaciones. Además de exacerbar el espíritu nacionalista de los pocos seguidores que aún le restan al chavismo, y de recuperar las simpatías de alguno que otro de los espantados por los evidentes desatinos de Maduro y demás herederos del supremo sabanetero, ella es un llamado a la Fuerza Armada a cumplir su función primaria: la defensa nacional en caso de guerra. La FAN existe para la guerra. Es decir, al usar la palabra “guerra” por instrucciones de Cuba, se está convocando a la FAN a tomar parte en la defensa del país en contra de quienes supuestamente libran esta guerra: la oposición apátrida, los medios independientes (los 4 que quedan) que se atrevan a informar sobre la escasez y otras plagas socialistas, la derecha amarilla, los empresarios incapaces de satisfacer su función económica a consecuencia de las trabas socialistas, los académicos que denuncian la ruina del sector eléctrico y la desaparición como sobreprecio de $50.000 millones de los $80.000 millones “invertidos” en él, los dueños de supermercados imposibilitados de llenar los anaqueles debido a las distorsiones de la economía socialista, y todo aquel que de una forma u otra disienta del pensamiento único comunista.

La designación de un tercero como enemigo en el que el opresor –que se siente representante del bien- proyecta todas sus fallas, males y carencias, su esencia, le permite proceder luego a la aniquilación de ese enemigo –que representa para él el mal- sin remordimientos, sin culpa, con total convicción de que se está destruyendo algo maligno, ¡y hasta con la ayuda Dios! De que está cumpliendo con el deber. Lo cual es cierto en gran medida pues al destruir el mal propio proyectado en ese enemigo, el opresor está destruyendo esa parte malvada de sí mismo que tanto teme, odia, le avergüenza y desprecia, en un ritual de purificación de importancia vital. De allí que el Psicoanálisis considere la existencia del enemigo como necesidad indispensable para la vida del hombre.

Nicolás anunció el comienzo de una nueva etapa de la revolución si esta “guerra económica-eléctrica-psicológica” no cesa. Y no cesará pues en realidad es una guerra interna que libra el propio régimen portador del germen de su propia destrucción, contra sí mismo. La amenaza contenida en este anuncio que incluyó el llamado a milicias y otros grupos armados de la revolución, y que implica la orden a la FAN para que actúe, decreta la liberación de la más salvaje represión por la fuerza bruta, que es ya el único recurso con que cuenta un gobierno sin dinero, quebrado, arruinado, profundamente corrupto, con capacidad de endeudamiento copada, fracasado, sin arrastre popular, desprestigiado, sin credibilidad, incapaz de proveer ni comida, en fin, un gobierno que ya no tiene dólares para fingir bienestar ni para comprar lealtades. Un gobierno al que solo le queda el plomo; plomo que solo le garantiza su caída.




Leonardo Silva Beauregard
Twitter: @LeoSilvaBe

lunes, 23 de septiembre de 2013

¡El honor es su divisa!







Felizmente los "únicos" responsables del embarque de 1,4 toneladas de cocaína por valor de $300 millones decomisado por la Policía Francesa en un avión de Air France procedente de Venezuela, fueron capturados: dos sargentos y  un teniente de la gloriosa Guardia Nacional Bolivariana –el honor es su divisa-. No cabe la menor duda, sobre ellos caerá todo el peso de la Ley. Estos "ricos" empresarios del narcotráfico actuaban "sin" el conocimiento de sus superiores y demás autoridades aeroportuarias en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, en donde los tres, "sin" la colaboración de nadie más en el glorioso componente de la Fuerza Armada Nacional, cuya divisa es el honor, ni de ningún funcionario revolucionario, ¡ellos solos!, lograron embarcar las 31 maletas del alijo. Todos los venezolanos sabemos, así como la Policía Francesa y el resto de la humanidad, que "no hay" otros oficiales de mayor graduación implicados en este delito. Solamente los tres "magnates" de la droga apresados. *





Este éxito en los mecanismos de autorregulación del impoluto componente, sucedió apenas horas después de uno de sus mayores logros en su heroica gestión: prudentemente hacerse la vista gorda –sin duda para evitar una tragedia mayor- en la masacre de la cárcel de Sabaneta mientras su socio en los negocios de la pranocracia, el Mocho Edwin, ordenaba y ejecutaba el descuartizamiento de 16 cadáveres de presos pertenecientes a un bando rival, luego de asesinarlos en una batalla con armas de todo tipo en cuya introducción al penal los incorruptibles guardianes de oliva "no" tuvieron ninguna participación.




Y es que la cadena de éxitos de la GNB es interminable. Es cierto que ha participado en el aborto de 94 intentos de magnicidio. Pero también lo es que, debido a los inusuales métodos de la derecha fascista, no ha podido evitar ni un solo sabotaje contra la industria petrolera ni la infraestructura eléctrica, incluyendo el de Amuay. Solamente rabipelados e iguanas –posiblemente debido al camuflaje- bajo el mando de J.J. Rendón han logrado burlar su férrea vigilancia.


Mas capítulo especial merece su desinteresada lucha contra la delincuencia en el Plan Patria Segura. Es bien conocido el valiente enfrentamiento que tuvieron en Coro veintiún funcionarios de esta fuerza contra la temible gerente de banco, señora Luminier Zulay Pacheco Leen, a quien los sacrificados efectivos no tuvieron más remedio que acribillar junto a sus tres menores hijas cuando no escuchó la voz de alto, mientras se desplazaba en su vehículo. Por suerte, lograron cegar la vida de dos terribles delincuentes: la señora y su hija Berta de 15 años de edad, sin que ninguno de los servidores de verde saliera herido. Posteriormente el Mayor General Juan Francisco Toro explicó a los medios que esta clase de hechos “era normal” pues los guardias participaban en un encuentro armado contra delincuentes de la zona; soslayando el hecho de que jamás hubo tal encuentro. Sin embargo, ante la evidencia, como es el caso de la hija del Cónsul de Chile acribillada en Maracaibo en una alcabala clandestina del CICPC por funcionarios en funciones de “rebusque”, hay que concordar con el General Toro: esta clase de incidentes menores son normales en Venezuela.


No debemos ignorar el enorme y desinteresado servicio que le prestan a la patria los estoicos funcionarios de este cuerpo -que tiene el honor por divisa- en sus labores fronterizas. Además de capturar de vez en cuando un embarque menor de drogas que el narcotráfico intente ingresar al país para echar una cortina de humo sobre los cien embarques de gran magnitud que sí permiten pasar a cambio de una merecida mordida, denodadamente se esfuerzan en sus labores de bachaqueo para que la barata gasolina venezolana encuentre salida como contrabando hacia Colombia, alivie el peso económico en nuestros hermanos de ese país vecino, y algo de divisas ingresen en nuestra necesitada economía. Todos ganamos.




¡Y cómo olvidar las funciones de referee en las colas que los venezolanos debemos hacer en los mercados para comprar comida! Con inigualable entrega y paciencia los guardias han disuelto una y otra reyerta por harina PAN o papel tualé, a veces por medios poco convencionales y con riesgo de sus vidas, hay que conceder, pero siempre creativos. Tal fue el caso en Maracaibo en el que los funcionarios no tuvieron más opción que descargar sus fusiles encima de las mujeres que se mataban por la preciosa harina.


¿Acaso podemos estar más agradecidos los venezolanos con nuestra Guardia? ¿No han arriesgado todo sus funcionarios al enfrentar manifestantes desestabilizadores como Elinor Montes, a quien tuvieron que golpear y arrastrar por su cabello como a tantas otras abusadoras mujeres venezolanas? ¿Podemos ignorar las intervenciones doctas y consideradas de sus generales como la del eructo de Acosta Carlez? ¡¿Cómo olvidar la eficiente forma en que a punta de perdigonazos, planazos y gas del bueno sus funcionarios lograron apaciguar a los peligrosos estudiantes de Lara y otras regiones que tuvieron el atrevimiento de protestar contra el fraude electoral del 14 de abril poniendo en vilo la tranquilidad de la ciudadanía?! ¡Y el colmo es que nuestros gloriosos guardias que participaron en tan riesgosas operaciones ahora están amenazados con acusaciones por delitos de lesa humanidad como torturar además de lisiar de por vida y desfigurar a esos jóvenes revoltosos! Es injusto.



 




No es necesario ahondar mucho en las amables atenciones que los venezolanos acostumbramos recibir en las alcabalas de la república cuando tenemos algún problema con nuestra documentación. Siempre encontramos a un servicial Guardia Nacional –el honor es su divisa- presto a ayudarnos a superar la enojosa situación a cambio del compensatorio martillo. Por una cantidad más bien moderada, el gentil guardia nos dejará continuar el camino, esto es, hasta la próxima alcabala que muy seguramente será avisada por radio de nuestro inminente paso.


Por estas y muchas otras razones los venezolanos celebramos que el plan original que el galáctico traía cuando inició su gobierno de acabar con la gloriosa Guardia Nacional –el honor es su divisa- a la que consideraba una lacra; plan que siempre adversamos y consideramos movido por razones injustas, no fue ejecutado; de manera que hoy Venezuela, la patria, su pueblo y su territorio, cuentan con la inconmensurable y altruista protección de este componente de nuestra FAN.


¡Viva la Guardia Nacional Bolivariana! ¡El honor es su divisa!


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

* Además, la Policía Francesa detuvo a tres italianos y tres ingleses en Francia, según indicó el Ministro del Interior Miguel Rodríguez Torres. Sin embargo, en Venezuela solo se han detenido a los tres efectivos de menor jerarquía señalados.

viernes, 20 de septiembre de 2013

La secta colapsa





Además de las informaciones de reputadísimos periodistas como Berenice Gómez y Nelson Bocaranda, en el sentido de que el caso de Rafael Isea es consecuencia del enfrentamiento con el actual gobernador de Aragua Tareck El Aissami, quien intenta implicarlo en casos de tráfico de drogas y de corrupción administrativa; y de que a este caso podrían seguir más contra otros jefes militares del partido de gobierno; existen otros indicios que sugieren el colapso del chavismo y consecuencialmente del gobierno ilegítimo por partida doble de Nicolás Maduro.


Es previsible que la muerte del líder sociopático/psicopático de la secta fanática destructiva lleve al colapso y desaparición de la misma. Es el caso de Hitler y el Nazismo, o del Reverendo Jim Jones (suicidio colectivo en Guyana). El único factor eficaz de cohesión real de ella es la adoración patológica por el líder perturbado mesiánico. Así que siendo el chavismo este tipo de secta, no bastaba el interés común del enriquecimiento personal por medio de la detentación del poder político para preservar su existencia. La muerte de Chávez inexorablemente había de conducir a la muerte del chavismo. (En escritos anteriores a su fallecimiento predije este evento).


El caso Isea, con su huida hacia la DEA del Imperio, en el cual se ha destapado una asquerosa olla de corrupción nepótica denunciada por Berenice Gómez, es una muestra de este colapso que prueba el enfrentamiento a muerte de sectores civiles -ahora acusados ante la policía antidrogas del odiado Imperio por el teniente "originario" del 4F y ex gobernador de Aragua- contra militares también chavistas, pero no la única. En las redes sociales se han observado diversas manifestaciones de personalidades del chavismo que también apuntan al desmoronamiento de la secta.


Desde la semana pasada, y con anterioridad a la huida de Isea al Imperio, el periodista del chavismo Alberto Nolia ha venido denunciando a Tareck El Aissami como el verdadero comprador de Últimas Noticias a través del testaferro Víctor Vargas, propietario del BOD y Corp Banca. Llegó a denunciar Nolia que la compra se hizo con el otorgamiento ilegal de dólares preferenciales por medio de CADIVI (lo cual necesariamente implica a diversos grupos del gobierno), e incluso, sugirió que el pago a Vargas incluyó el permiso para fusionar sus dos bancos, operación que durante años le ha denegado el gobierno (otro indicio de que distintos grupos del régimen participan). También ha hecho otras acusaciones contra el propio El Aissami y su hermano Feras con relación a narcotráfico. ¿Quién dentro del chavismo ordenó o autorizó a Nolia a liberar esta información que tan seriamente compromete al todo el régimen? ¿Es casualidad que la haya revelado en la víspera del vuelo de Isea a la DEA? Son preguntas que cabe hacerse.


Otro mimado del régimen chavista, el hacker y agente del SEBIN Jesús Almeida (N33), a quien Nolia se refiere con el alias “Subinspector Venaíto”, vinculado con Mario Silva en las grabaciones contra Diosdado Cabello, ha desatado una campaña por las redes sociales contra Andrés Izarra y Ernesto Villegas. De acuerdo con Nolia –también conocido como @MandingaVTV- por órdenes de El Aissami quien le paga a estos efectos. De ser ciertas las imputaciones de Alberto Nolia, ¿por qué El Aissami ataca a Izarra y Villegas? ¿Quién dentro del chavismo autoriza u ordena esta campaña? ¿En qué beneficia al chavismo y al régimen?


A los casos mencionados se suma la información revelada por la periodista Marianella Salazar –de acuerdo con sus fuentes-  en relación a la reacción del Mayor General Wilmer Barrientos al intento por parte de Nicolás Maduro de remover a Miguel Rodríguez Torres del Ministerio de Interior y Justicia y de nombrar a José Vicente Rangel Ávalos en el cargo, cuando exigió la permanencia del militar al frente del ministerio, abortando así el plan de Maduro. ¿Hay un enfrentamiento entre Maduro y Barrientos, quien a diferencia de Maduro es militar “originario” del 4F?


En algo coinciden distintos periodistas: sectores militares, aun chavistas, han reaccionado con rechazo a la conducta entreguista de Maduro con respecto al Golfo de Venezuela, el Esequibo y Cuba. Aparentemente esa actitud era tolerada a un Chávez vivo pero “Maduro no es Chávez”. Por otra parte, existe enorme repulsa de los militares por lo que el impresentable y vergonzante Maduro llama sus “payaserías”. De acuerdo con estas versiones periodísticas hay entonces enfrentamiento entre militares y civiles del régimen, y se esperan denuncias contra militares “originarios” del 4F como Vielma Mora. Si esto se confirma, es otro síntoma patognomónico de colapso absoluto de la secta. ¿Son órdenes de Cuba a Maduro y otros comunistas títeres?


A los síntomas internos de colapso, se unen otros externos e inocultables. La situación económica es desesperada. Con el otorgamiento del nuevo préstamo chino, quién sabe a qué costo, el régimen posiblemente logrará llegar sin derrumbe total de la economía hasta las elecciones de diciembre, a pesar de que debe destinar $4.700 millones al pago de obligaciones que vencerán antes de esa fecha y existe enorme riesgo de default. Ni para los chavistas es ya aceptable la excusa de que todos los males del país -todas las manifestaciones externas de colapso por inepttud y corrupción- son debidas a “sabotaje de la derecha”. El malestar y la descomposición son generalizados. Con el colapso económico en progreso, es materialmente imposible sostener el populismo con las dádivas que proporcionaban alguna cohesión accesoria a la secta pero que, sobre todo, mantenían la fidelidad de muchos miembros no fanáticos.


Los hechos antes descritos y otros más, permiten afirmar sin temor al equívoco que estamos presenciando la fragmentación y el desmoronamiento de la secta fanática destructiva chavista. Y con su destrucción o reducción a una mínima expresión, le será imposible conservar el poder político. De manera que Venezuela encara importantes cambios en el futuro próximo; cambios que no necesariamente implican el retorno inmediato a la democracia pero sí un paso importante en el difícil camino a su restauración.



Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe