jueves, 27 de junio de 2013

Teta o paredón




A principios de la década de 1980 tuvo lugar un hecho inédito e histórico en el mercado de alimentos norteamericano. En protesta por las políticas de comercialización de Nestlé para sus fórmulas y cereales para lactantes en Latinoamérica, los consumidores organizados montaron un boicot contra los productos de la gigante transnacional suiza. A Nestlé se le imputaba el uso de estrategias de publicidad y mercadeo dirigidas a desacreditar la lactancia materna en favor de los métodos alternos con biberón. Consideraron las organizaciones de consumidores norteamericanas que tal práctica era criminal y atentatoria contra la salud de los infantes al Sur de sus fronteras. Inicialmente, la medida fue desestimada por la compañía, pero al cabo de pocas semanas el descenso en las ventas de todos sus productos era de tal magnitud, que se vio forzada a hacer un pronunciamiento público y comprometerse a enmendar sus estrategias, e incluso, a realizar campañas de educación en los países afectados en favor de la lactancia materna. Fue un éxito del consumidor educado y organizado y una demostración de cómo las fuerzas del mercado pueden generar el saneamiento, no sólo del mismo mercado, sino de mercados foráneos; de cómo el Mercado puede autoregularse.



Una condición para el desarrollo y máxima eficiencia del Mercado es la preparación de uno de sus protagonistas claves: el consumidor. Cuanto más educado es el consumidor, mayor exigencia a los productores y en consecuencia, mayor calidad en los productos es lograda. El consumidor (la Demanda) debe ser capaz de discernir, conocer, valorar y exigir al productor (la Oferta) con propiedad lo que desea consumir y así definir la calidad, además de la cantidad, de los bienes que se ofrecen en el mercado. El desarrollo del consumidor como individuo conduce al desarrollo del mercado.


Lo anterior es cierto y medular en el individualismo que caracteriza a la democracia liberal capitalista. La labor del Estado debe propender a proveer las condiciones para que el ser humano se desarrolle como individuo, se eduque, y todos los actores económicos se puedan desenvolver con la mayor eficiencia en la economía. El desarrollo del individuo traerá como consecuencia el desarrollo de la sociedad.


El Materialismo Histórico es la negación del individualismo. La masa, el colectivo, la sociedad y aun el Estado tienen preeminencia sobre el individuo, quien tiene el valor de una hormiga obrera. Al ciudadano se le trata como a alguien sobre quien pesa una suerte de capitis deminutio; al ser humano se le contempla como a un hijo tonto incapaz que debe ir de la mano del Estado paternal todopoderoso; Estado que además, lo mantiene en esa situación de minusvalía para que dependa de él hasta para sus necesidades más básicas, de manera que con esa relación simbiótica, le dé soporte popular a ese Estado del cual depende para subsistir. La atrofia de la individualidad es vital para el sostenimiento del Estado socialista. Si el individuo progresa, ya no necesitará al Estado para sobrevivir.


De esta manera, en el Estado comunista se sustituye a la educación del individuo por las normas, la coerción y la coacción. Así, en lugar de hacer programas de formación para la madre con el objetivo de sentar la importancia capital de la lactancia materna y permitir que por decisión personal basada en el conocimiento ella adopte la alimentación natural del niño, se le prohíbe mediante leyes y castigo la administración de biberón a los infantes y se la obliga a dar la teta so pena de paredón. La madre, cual ser incapaz de libre albedrío, es sustituida por el Big Brother orwelliano en su decisión de cómo alimentar a su hijo.


De más está decir que no existe nada más fascista que el Estado omnipotente y omnipresente que interviene en todos los aspectos de la vida del ciudadano, dictándole desde qué y cuánto come hasta qué cantidad de papel tualé debe usar para su higiene. El Estado que todo lo observa, todo lo sabe, todo lo ordena, todo lo produce, todo lo provee, el Estado encima del individuo, el Estado que le niega a la persona la capacidad de pensar y decidir con independencia, es también la esencia del fascismo. Y poco importa si el fascismo es de izquierda o de derecha, no existen diferencias sustanciales entre uno y otro.




En consonancia con la visión materialista fascista del comunismo que niega la individualidad, en la Asamblea Nacional de Venezuela se está proponiendo una Ley de Lactancia Materna que prohibirá el uso del biberón o tetero, y establecerá la obligatoriedad de la administración de la lactancia materna natural por parte de la madre; negándole a esta poder decisión sobre la alimentación de su hijo. Y todo por una razón muy sencilla: Father knows best  o papi sabe lo que es mejor para el hijo. El padre es el Estado, el hijo es el ciudadano.





Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

martes, 25 de junio de 2013

Tenemos Patria





En los últimos tiempos hemos escuchado cómo los revolucionarios, fallidos como gobernantes, y sus secuaces repiten cual letanía “ahora tenemos Patria”, en una iteración ad infinitum que francamente sofoca. Desde la cortedad de mis luces he sido incapaz de entender el significado de este “bajo obstinado” de la revolución: ¡crecí creyendo que tenía una patria llamada Venezuela! Por lo tanto me desconcierta la afirmación.


Aunque tiene connotaciones femeninas pues se refiere a la Tierra, a la Madre Patria, “patria” viene del Latín “Pater” que significa padre. Patria se refiere al territorio, a la nación, al país. En este sentido, desde hace cientos de años, con una que otra pérdida territorial y alguna ganancia, los venezolanos tenemos Patria.


Así que no le encontré y sigo sin encontrarle sentido a esta frase que suena vacua: “ahora tenemos Patria”. Pero lo más sorprendente es el contexto en el que ella es usada, máxime si la interpretamos en el sentido de que ahora sí tenemos verdadera posesión de la tierra (que pareciera ser lo que pretenden comunicar los revolucionarios).


Por ejemplo, hablan de que “tenemos Patria” refiriéndose a la otrora gran potencia petrolera que producía 3,4 millones de barriles diarios de petróleo pero que ahora sólo produce 2,4 millones. A la Venezuela que durante casi un siglo exportó gasolina al punto de ser crucial en el esfuerzo que dio la victoria a los aliados en la Segunda Guerra Mundial, a quienes aportaba el 65% del combustible utilizado, pero que ahora tiene que importar la gasolina que consume ya que la revolución deterioró la infraestructura petrolera. Hablan de que “tenemos Patria” cuando la deuda externa (conocida) del país creció diez veces ¡1.000%! en esta revolución (tendremos Patria pero la hipotecaron en primero, segundo y tercer grado a chinos y rusos). “Tenemos Patria” pero la infraestructura eléctrica nacional está en el suelo de manera que casi todo el país padece apagones diarios que duran horas y hasta días (es cierto que han sido capturadas varias bandas de saboteadores de la oposición conformadas por iguanas y rabipelados). “Tenemos Patria” cuando la economía está al borde del colapso, azotada por la hiperinflación, afectada por el mayor desabastecimiento conocido en la historia moderna del país, y casi todos los bienes que se consumen deben ser importados pues la revolución acabó con la producción nacional. En fin, “ahora tenemos Patria” a pesar de que ni papel tualé encuentra el venezolano para su higiene más elemental.




Toda revolución es maniquea. Es quizás la característica más importante de una revolución: todo lo anterior y lo distinto a ella es malo; todo lo nuevo o propio traído por ella es bueno. Pero en esta revolución el pensamiento más que maniqueo es binario. Esto quedó plasmado en la pregunta y subsiguientes planteamientos que hiciera una de las mentes más preclaras de la revolución, Elías Jaua. Dijo el señor Jaua en una reflexión que seguramente agotó buena parte de su materia gris y dejó exhaustas sus sinapsis: “¿Qué prefieren ustedes, Patria o papel tualé?” (Es tan absurda, pueril, bárbara e ininteligible la pregunta que provoca dejar de escribir en este punto y dejar a la imaginación del lector las conclusiones).


En mis 55 años jamás asocié los conceptos de Patria y papel tualé. En mis casi 20 años de escolaridad y mis demás lecturas jamás se me planteó este vínculo que vio tan diáfanamente el señor Jaua. ¡No solamente existe una relación entre Patria y papel tualé sino que son conceptos excluyentes! Si se tiene uno no se tiene el otro.


Felizmente la reflexión en forma de interrogante se la hizo a un grupo de los escasísimos seguidores que aún le restan al régimen. Debe haberlos colocado en una disyuntiva nada cómoda ni fácil. Veamos (y presumamos que comprenden el concepto de Patria). Por mucho que se refiera a la Tierra, al territorio, el concepto de Patria es un tanto intangible si lo comparamos con el de papel tualé, el cual, por iletrado que sea el oyente, se asocia a cierta función fisiológica muy democrática, por lo demás. Me pregunto (y creo que estas preguntas se las debió hacer la audiencia del señor Jaua): ¿por qué no podemos tener las dos cosas, Patria y papel tualé? ¿Los demás países del mundo (apartando a Cuba y Norcorea que tampoco tienen papel tualé) no son patrias? ¿Está obligado, entonces, el patriota a soslayar su sagrada higiene trasera? Y sobre todo, ¿por qué si tengo a mi amada Patria tengo que prescindir del papel tualé?




La respuesta (aquí me dirijo a alguno de los oyentes del señor Jaua que todavía pudiera estar confundido) es que no existe relación entre Patria y papel tualé. ¡Que sí la hay entre comunismo o socialismo y papel tualé! Aclaro: en los regímenes marxistas, sin excepción, la producción de todo bien, llámese carne o papel tualé, la decide el Estado, la planifica el Estado, y la ejecuta el Estado. Esto significa que existe un burócrata ocupado de la planificación central que decide cuántas veces va un ciudadano al baño a aliviar sus intestinos diariamente, qué cantidad de papel tualé (vueltas) debe usar en cada pasada para completar su limpieza, qué color de papel tualé debe preferir y si debe ser perfumado. Esta cifra la multiplica por el número de días del mes y luego por el número de ciudadanos, y así llega al total, el cual debe ser comunicado a la planta productora de papel que previamente fue expropiada al sector privado y ahora es operada por el Estado. Suponiendo que el Estado es eficiente produciendo este papel (el Estado comunista jamás lo es), y sobre todo, que el oficinista no se equivocó en su cálculo, el número necesario de rollos de papel tualé llega a los anaqueles. Lamentablemente, esto jamás ha sucedido en los regímenes comunistas de la historia, en todos ha escaseado el papel tualé, entre otras cosas.


En contraposición, en el capitalismo el Estado no interviene en la decisión de cuánto papel tualé llega al mercado. Lo decide el consumidor, cuyo consumo define la demanda que jala la oferta y le dice al productor cuánto papel, de qué color, y de qué aroma debe producir. Las fuerzas del mercado, la libertad de elegir, determinan cuánto papel tualé se requiere en los anaqueles. Por esto, en los países capitalistas, sí hay Patria y hay papel tualé.


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

lunes, 24 de junio de 2013

Body Art Milico





Sería miope negar la trascendencia del llamado Body Art, del cual el Body Painting es parte, como expresión artística del ser humano. La pintura corporal ha jugado un papel importante en las manifestaciones humanas, bien autónomamente o como complemento de otras artes como la Danza y el Teatro, desde tiempos remotos.




También sería mojigatería negar el uso del desnudo humano en el Arte y cuestionar su moralidad. Es incuestionable la belleza de la Naturaleza en el cuerpo humano, en especial el femenino. ¿Pero es tan válido como expresión artística el uso del desnudo en una obra de Miguel Ángel, Goya, Velázquez o Fellini como en una película pornográfica? ¿En ambos casos se trata de expresiones artísticas o la segunda es solo un medio de comercialización? ¿Es igual el uso del desnudo en un performance en el Guggenheim Museum que en un burdel anunciando la mercancía? ¿Ambos son obras de arte?




En el desfile militar del 24 Junio de 2013, conmemorativo del aniversario de la Batalla de Carabobo y Día del Ejército Venezolano, causó revuelo la participación de unas damas semidesnudas cubiertas con pintura corporal al estilo Body Painting. Estas buenas señoras lucían sobre su piel el dibujo de uniformes militares de la época, burdamente ejecutados. Sin entrar a valorar la discutible calidad artística de estos Body Paintings milicos, me atreveré a cuestionar la presencia del desnudo humano en un desfile militar como atentatorio contra la majestad de la Fuerza Armada. (Igualmente cuestionaría como fuera de lugar un tanque de guerra desfilando en el Teresa Carreño o en el Louvre; o un batallón de soldados desfilando al paso de ganso sin ropa).


El uso del desnudo femenino en esta suerte de parodia militar del Body Painting, con fines de mercadeo de la imagen del Ejército, es un ejercicio que recuerda las escenas en los salones principales de las casas de lenocinio: las prostitutas exponiendo sus torsos desnudos con fines publicitarios para que la clientela pueda apreciar sus dones por los que está próxima a pagar.


Pero quizás esté siendo muy severo en el juicio y falle en apreciar de que en realidad se trata de la exhibición de la última arma secreta del Ejército, única de fabricación nacional: mujeres desnudas. En efecto, un ejército devenido en verdulero, de cobardes dominados por una potencia extranjera y dotado de armas importadas de tercera categoría, no puede contar con mejor opción que lanzar legiones de mujeres desnudas a un enemigo invasor de gigantes Marines para neutralizarlo. Vamos a estar claros, ¿qué catire se resistiría al abordaje de cientos de bellezas venezolanas de piel tostada completamente desnudas? ¡Invasión rechazada!


El régimen ha proclamado que ahora tenemos Patria (lo que sea que esto quiera decir), que hemos alcanzado la soberanía alimentaria y la independencia (a pesar del desabastecimiento y de que casi todo lo que se consume es importado); y que ahora tenemos una FAN adecuadamente dotada para defender esa independencia y esa soberanía. ¡Nos ha manifestado que pronto seremos una potencia espacial con capacidad para producir satélites y monitorear la actividad satelital enemiga en el espacio!


¿Pero realmente está preparada esa FAN para enfrentar al enemigo al que nos pretende enfrentar la dictadura comunista? Comparemos. La FAN está casi exclusivamente dotada con equipos y armamento de fabricación extranjera, en este sentido, su parque es finito. Nuestro principal contrincante es fabricante y exportador de armas de primera calidad, su parque, entonces, es, a los efectos prácticos, infinito. El poder de fuego de nuestra FAN depende de la capacidad que tenga el país de pagar por la importación de armas. Nuestro adversario solo depende de su propia tecnología y de su superiorísima economía para autoabastecerse. En pocas palabras, cuando se nos acaben las balas, hay que comprarle más a Putin; a los catires, sencillamente, no se les acaban las balas. Y de la diferencia en números en cuanto a equipamiento, mejor ni comentemos.


¿Pero puede en verdad considerarse potencia militar, independiente, soberana una nación incapaz de abastecerse de comida, papel tualé, electricidad, servicios médicos, Educación, etc.? ¿Puede en verdad un país convertirse en potencia espacial si sus ingenieros no tienen papel tualé para la higiene personal? ¿En verdad puede un francotirador de la FAN aspirar a acertar un solo tiro si padece prurito anal producto de la carencia de papel tualé? Y esto presumiendo que a pesar de la escasez de alimentos esté bien comido.


La conclusión lógica es que  no somos independientes ni soberanos, que jamás habíamos distado tanto de la independencia y la soberanía. Que si tenemos Patria (lo que sea que esto signifique) jamás habíamos estado tan cerca de perderla por la situación de vulnerabilidad económica y estratégica en que nos ha colocado la dictadura, ¡hasta la gasolina la importa Venezuela! ¡Sí, Venezuela la potencia petrolera!


Patria no sé si tenemos, pero de lo que sí estoy seguro es de que tenemos a las más bellas mujeres con los más hermosos bustos, prestas a defender nuestra soberanía en el campo de batalla, tal como mostraron hoy en el Parque de Carabobo.

Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

Nota: De acuerdo a aclaratoria publicada por el diario Tal Cual en fecha 27-6-13, las imágenes de las mujeres con el Body Painting son falsas en el sentido en que no corresponden al desfile militar del 24-6-13.

jueves, 20 de junio de 2013

La Universidad








Dos constantes trascienden de los ensayos comunistas en la historia: su rotundo fracaso y el intento que cada uno ha hecho de decapitar a la sociedad que pretende controlar, llegando aun al genocidio.




La cabeza de toda sociedad la constituyen sus universidades. Ellas conforman la masa encefálica que además pare a toda la dirigencia que la conduce. Es de prever –y luce absolutamente lógico- que cualquier maniobra para decapitar a la sociedad venezolana comience por sus universidades.


En su libro “Historia Documental del 4F”, Kléber Ramírez Rojas plasma el proceso que se llevaría a cabo una vez alcanzado el éxito por el golpe de Estado, para decapitar la sociedad. El autor fue el ideólogo más importante del chavismo; profesor de la ULA de pensamiento absolutamente comunista. Fue el encargado de redactar todos los decretos que dictaría el gobierno golpista en sus primeras horas y días subsiguientes. El libro se divide en dos partes: los decretos, y luego, conversaciones reflexivas con Hugo Chávez mientras estaba preso en Yare. Este texto debió ser lectura obligatoria de todo venezolano en 1998 pues permitía prever lo que sucedería en Venezuela como efectivamente sucedió. Lamentablemente ni la dirigencia que apoyó al Comandante en la aventura electoral, lo leyó. Hoy se dicen sorprendidos.


Los decretos de Rojas dictaban la intervención de todos los entes del Estado, de todos los gremios profesionales y sindicatos, de todas las organizaciones políticas, de empresas, de todos los institutos educacionales comenzando por universidades; la detención de los directivos de todos estas instituciones (quién sabe con qué aviesos fines)  y su remplazo con afectos al movimiento golpista. De esta manera, en cuestión de horas, se lograría la decapitación sumaria de la sociedad venezolana.


En el caso de las universidades, la detención y sustitución de individuos no se limitaría a autoridades solamente. Estaba previsto proceder de igual forma contra el cuerpo docente no simpatizante con el movimiento golpista de izquierda.


Desde que la revolución accedió al poder en 1999, los grupos violentos oficialistas dentro de las universidades autónomas han atentado contra la normalidad de la vida universitaria con actos criminales hacia personas e instalaciones. Los reclamos justos por compensación salarial del profesorado han encontrado la barbarie de las molotovs, las llamas y las lacrimógenas, sin que falte la presencia del plomo por parte de organizaciones delictuales pagadas por el Estado como el M-28. A las aplastantes derrotas del oficialismo en los procesos electorales internos universitarios, han respondido con balas y candela.


Hoy, cuando los profesores se lanzan al paro en reclamo de un justo salario, los estudiantes violentos de la izquierda chavista atentan contra sus vidas y bienes, y les advierten con pintas como “por cada profesor parao, un carro quemao”. Ayer, además de un autobús de UPEL, también incendiaron las oficinas del rectorado de la UCV.


En catorce años los profesores universitarios han recibido un aumento de 40% mientras que los militares, por ejemplo, han acumulado ya cerca de 1.000% en aumentos para el mismo período.


Durante la democracia, los profesores universitarios siempre fueron la cenicienta de la sociedad. Sus sueldos de hambre nunca fueron compensación suficiente para la grave e importante responsabilidad que reposa en sus cabezas. Pero la situación es distinta bajo el presente régimen, pues si en la democracia se les permitía sobrevivir con mendrugos, en la dictadura se persigue su extinción.


Es ingenuo, pues, pensar que el gobierno tiene la más remota intención de resolver la crisis universitaria y preservar al profesorado en condiciones mínimas decentes para cumplir sus funciones. Muy por el contrario, el objetivo primordial de la dictadura comunista es la destrucción de las universidades autónomas y su sustitución con universidades autómatas obedientes al poder central.


Las universidades con pensamiento diverso constituyen una grave amenaza para todo régimen comunista. El pensamiento de una universidad reside principalmente en su profesorado. Por lo tanto, no es necesario ser un genio para concluir que la destrucción del pensamiento diverso universitario, pasa por la destrucción de su cuerpo docente. El cual será luego sustituido por uno afecto al gobierno, de pensamiento único dictado por el Ejecutivo Nacional. Es decir, la negación de la universidad.




Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

jueves, 13 de junio de 2013

Muerte a los corruptos





“Pueden matarnos a todos, pero jamás derrotarán al pueblo”

Ho Chi Min

Es tradición en los regímenes que ensayaron fallidamente el marxismo en el siglo XX, el establecimiento de la pena de muerte para los considerados traidores a la patria, es decir, para todo aquel que disintiera del pensamiento único de la dirigencia en el poder. Así sucedió en la URSS, China, Cuba, Corea del Norte y Camboya, por ejemplo.

El stalinismo exterminó a unos 40 millones de rusos, de los cuales una buena parte, en la Gran Purga, la constituían dirigentes políticos, intelectuales, empresarios, académicos, profesionales con formación universitaria, en fin, todo aquel capaz de pensamiento crítico y adversario o posible adversario del régimen comunista. Viene a la memoria el caso del escritor e intelectual Aleksander Solyenitzin, quien como tantos otros fuera enviado a la helada Siberia, al infame Archipiélago de Gulag, los campos de concentración y exterminio de opositores y demás individuos “peligrosos” para el comunismo.




Es trágicamente famosa la Masacre de Katýn, 1940, en la cual 22.000 oficiales del Ejército Polaco fueron ejecutados por orden de Stalin y el Sóviet Supremo, quienes encargaron
de dirigir la operación a Lavrenti Beria, quien se iniciara en la Cheka para luego ser el siniestro director de la temible NKVD (renombrada KGB), y que luego de la muerte de Stalin también fuera ejecutado. Gracias a las leyes que obligaban a todo polaco graduado de la universidad a ingresar como oficial del ejército, la oficialidad polaca estaba formada por la clase profesional del país. El objetivo de Stalin, como en todo sistema comunista, era la decapitación de la sociedad para poder dominar Polonia. Como es costumbre también en el comunismo, la culpa de la masacre, Rusia se la achacó a terceros, los alemanes que habían sido expulsados por el Ejército Rojo con anterioridad, pero las autopsias que condujo la Cruz Roja en todos los cadáveres revelaron que absolutamente todos habían muerto con un tiro en la cabeza, generalmente en la nuca, y casi todos tenían la bala dentro de la cavidad craneana, que resultó ser en todos los casos, de fabricación rusa. Rusia solo aceptó la responsabilidad en 1992, pero admitió solamente 1.800 víctimas y hasta la fecha se niega a pagar indemnización a Polonia.
La China de Mao Ze Dong aniquiló a unos 45 millones de ciudadanos tanto por hambrunas como por persecución política, en particular, de todos aquellos con capacidad de disentir. La infame Revolución Cultural China, ordenada por Mao y conducida por su sanguinaria esposa, exterminó a buena parte de esos millones de víctimas. Toda la clase pensante en China fue eliminada; ablación total de la cabeza de la sociedad.

El caso de Camboya es ampliamente conocido. El criminal Pol Pot ordenó a su Khmer Rouge el exterminio de todos los profesionales del país, incluso, de todos los alfabetizados. Llegó al extremo de instruir la ejecución sumaria in situ de todo aquel que usara lentes de corrección para la vista, bajo la presunción de que sabía leer y escribir. Nada más peligroso para el comunismo que el conocimiento y el pensamiento independiente.

En Cuba, Fidel Castro procedió de la misma manera que otros gobernantes comunistas. Ordenó el fusilamiento de todo aquel considerado traidor, y de todo acusado de
simpatizar con el derrocado dictador Fulgencio Batista. Normalmente se procedía con un juicio sumario y de ahí se pasaba a los acusados al paredón, o mejor dicho, al borde de la fosa común. Se le atribuyen a Castro de 30.000 a 200.000 fusilados, aunque algunos sostienen que la cifra alcanza a 400.000, ¿pero vamos a contabilizar la muerte?; uno es tan grave como 400.000, un muerto ya es demasiado. Casi todos los ajusticiados durante la Revolución Cubana han sido acusados de traición por corrupción, generalmente con imputaciones falsas pues es el objetivo era acabar con la disidencia. El comunismo no admite pensamiento distinto al del liderazgo.



Hace unas horas, Nicolás Maduro, el comunista agente de la inteligencia cubana en Venezuela y presidente ilegítimo en virtud del fraude electoral del 14 de abril de 2013, declaró que “los corruptos serían fusilados”. Las burlas en las redes sociales no se hicieron esperar: tendría que ejecutar a toda la dirigencia y buena parte de la militancia del partido de gobierno, el PSUV; incluyendo a su propia concubina Cilia Flores a quien se le imputan múltiples casos de corrupción, y hasta él mismo tendría que enfrentarse al pelotón de fusilamiento, si es cierta la información que circula en Internet acerca de su fortuna de US $700 millones injustificable y escondida en bancos de La India.



Pero la intención de la amenaza de Maduro, seguramente hecha por instrucción de Raúl Castro, no fue advertir a sus copartidarios con respecto una purga si persisten en sus actividades de expolio del país. Esto sería suicida y contrario a los intereses de Maduro y la revolución. La corrupción, como bien sabía Chávez y por eso la instauró como política de Estado, cumple dos objetivos fundamentales: comprar lealtades, y constituir una nueva casta dominante con enorme poder económico para sojuzgar a la sociedad venezolana; una nueva élite u oligarquía boliburguesa. De manera que eliminar la corrupción acabaría con la revolución, pues el móvil principal de sus aliados en el estamento militar y el “empresariado” es el lucro personal.

¿Entonces a quién va dirigida la amenaza de Maduro? Obviamente, por proceso de eliminación, a la oposición. Ya es conocida la afición de los revolucionarios a forjar expedientes contra opositores, felizmente siempre con mucha torpeza lo que resulta en montajes burdos. Tales son los casos del empresario y banquero Nelson Mezerhane, culpado infundadamente por el asesinato del fiscal Danilo Anderson, o de Richard Mardo y Henri Falcón, dirigentes políticos de oposición con amplio apoyo popular, temeraria y falsamente acusados de corrupción administrativa. Una razzia conducida de esta forma por el régimen, dentro de la tradición comunista, tendría por objetivo decapitar a la sociedad venezolana por la desaparición de su dirigencia. No olvidemos que la rebelión del 4F tenía programada la persecución de la dirigencia política, empresarial, intelectual, académica, gremial y sindical del país y su posible ejecución; la eliminación de toda la clase pensante. El pensamiento diverso y el conocimiento son los peores enemigos el comunismo.

Puede argumentarse que la Constitución Venezolana expresamente prohíbe la pena de muerte. Sin embargo, esa Constitución ha sido violada de todas las formas posibles, aun en las materias más delicadas, e incluso hasta la voluntad popular expresada en el Referéndum de 2007 fue burlada para el establecimiento del estado comunista. Así que no es de extrañar que “atendiendo al interés superior del colectivo y al poder originario del pueblo”, se salten el insignificante detalle de la prohibición ordenada por la Carta Magna. Por lo demás, con un CNE apéndice del Ejecutivo, no es de extrañar que la dictadura ganase un referéndum para una reforma constitucional.

En conclusión, todo venezolano medianamente preparado ha de interpretar la amenaza de Maduro como un intento de amedrentar a una oposición amordazada, incapaz ya de hacerse escuchar por los medios de comunicación tradicionales como radio, televisión y prensa, pues salvo algunos reductos en la prensa escrita, el Estado comunista ya hegemoniza estos medios, máxime con la reciente compra por parte de la dirigencia gobiernera por medio de testaferros del canal de noticias Globovisión, único que permanecía crítico e independiente.

Sin embargo, con absoluta confianza y seguridad se puede afirmar que no existe opositor venezolano que sucumba al inútil intento de Castro por intermedio de Maduro, pues además de ser una apabullante mayoría, el pueblo opositor venezolano ni con el fusilamiento de 10 millones de personas, se doblegará ante la bota comunista cubano-venezolana.

Como dijo Ho Chi Min cuando los bombardeos estratégicos norteamericanos ordenados por Nixon contra Vietnam del Norte: “Podrán matarnos a todos, pero jamás derrotarán al pueblo”. Y cito a un comunista con la esperanza de que estos comunistas caribeños comprendan la empresa imposible que intentan acometer.

Leonardo Silva Beauregard
Twitter: @LeoSilvaBe