miércoles, 15 de mayo de 2013

Maduronomics





El plan de políticas económicas adoptado por la administración de Ronald Reagan en su ascenso al poder en 1981, tuvo gran éxito en sacar de la estanflación a la economía de los Estados Unidos de América, y llevar al país a grandes triunfos económicos y políticos que contribuyeron a forzar, incluso, la caída del Imperio Soviético. Este conjunto de programas se conoció como Reaganomics (término que se ha traducido al Castellano como Reaganomía), por la unión de los vocablos “Reagan” y “Economics” (Economía en Inglés).


La “Reaganomics” contemplaba cuatro aspectos: 1) disminución del gasto público; 2) reducción de las regulaciones estatales en la actividad económica; 3) reducción de los impuestos sobre la renta y el capital; y 4) control de la oferta de dinero. Los objetivos eran lograr crecimiento económico y al mismo tiempo reducir la inflación, ambos obtenidos con éxito. Claramente, este conjunto de políticas derivadas en gran medida de las teorías monetaristas de Milton Friedman, eran de corte absolutamente neo-liberal, inscritas –para usar el lenguaje robolucionario del Siglo XXI- en el más puro y salvaje capitalismo salvaje.


Quizás la columna vertebral del plan en lo que se refiere a la reactivación económica fue constituida por los recortes impositivos. Es la conseja que estos nacieron de la famosa Curva de Laffer, atribuida erróneamente al economista Arthur Laffer quien en una reunión con Dick Cheney y Ronald Rumsfeld la dibujó improvisadamente en una servilleta. La Curva de Laffer muestra, grosso modo, que  a tasas impositivas mayores disminuye la recaudación fiscal debido al decrecimiento de la actividad económica como resultado de su desestímulo. La curva es una parábola que comienza en recaudación 0 a tasa 0, llega a un tope de recaudación a niveles de tasa medios, y disminuye a recaudación 0 a tasa de 100% de pechaje en el impuesto. Ya economistas como John Maynard Keynes habían esbozado esta curva en la primera parte del siglo XX.


En la práctica, las predicciones de la curva probaron ser ciertas durante la presidencia de Ronald Reagan y en efecto, la reducción de los impuestos estimuló la producción y el crecimiento económico. Y como es lógico, con mayor producción y crecimiento, mayores ingresos, lo que se traduce en mayor recaudación fiscal.


Saltando a  la Venezuela de 2013 bajo la cacareada revolución socialista bolivariana, fundada en ese engendro ideológico conocido como Socialismo del Siglo XXI; “doctrina” que logra el sincretismo entre Sai Baba, la Santería, los trastornos de Ceresole, algunas ideas de Bolívar, y las especulaciones de Marx; encontramos que la presidencia espuria de Nicolás Maduro, como presidente encargado inicialmente, y como proclamado luego del fraude del 14 de abril, ha tomado medidas económicas propias de la más rancia visión neo-liberal.


En primer lugar el régimen se vio forzado a decretar dos macrodevaluaciones que parecieran nacidas del programa que impondría el Fondo Monetario Internacional, al punto que este organismo tan criticado por la robolución elogió la medida. La primera devaluación fue de 46%. La segunda devaluación, implementada por el abortado mecanismo claramente inoperante del SICAD, quizás alcanzó, acumulada con la primera, el 250%; aunque es difícil determinar la magnitud exacta debido al secretismo gubernamental acerca de las subastas en las que fueron otorgadas las divisas.


Tal como se mencionó, un plan de rescate de características neoliberales como los impuestos por el FMI hubiera contemplado este tipo de devaluaciones. Sin  duda alguna, una macrodevaluación era indispensable para paliar las distorsiones económicas causadas por el fracaso de 14 años de medidas lesivas de la economía nacional. La única forma de reducir el inmenso déficit fiscal era por medio estas maniobras cambiarias de gran magnitud.


De más está decir que el impacto inflacionario de las devaluaciones forzadas en la economía y el bolsillo del venezolano ha sido brutal. Oficialmente se habla de una inflación acumulada para los tres primeros meses del año de 12,5% y los expertos vaticinan una inflación anual para final del período de más de 30%. La trágica realidad es que el incremento de precios en los rubros que más afectan la vida ciudadana, es mucho mayor. No es aventurado predecir, en mi opinión, cifras inflacionarias de más de 40% para finales del 2013.


El mercado venezolano se ha visto aquejado de niveles de escasez inéditos en la historia económica de los últimos 75 años. El régimen confiesa cifras de más de 20% de desabastecimiento. La realidad ha de ser mucho mayor. El presidente ilegítimo ha culpado de esta crisis al terrible Imperio Gringo, a la derecha fascista y a los empresarios y comerciantes confabulados en una “guerra económica contra la Patria”. Tesis que pertenece al mundo de una fantasía que sería paranoide pero que en realidad es producto de la clara intención de mentir y depositar la culpa en terceros. Finalmente, Empresas Polar, el más importante conglomerado de la industria alimentaria del país, fue señalado como responsable del desabastecimiento de algunos rubros, entre ellos el de la indispensable Harina PAN.


El presidente de Polar fue emplazado y citado a una reunión en Miraflores. Pero antes de la cita, convocó a una rueda de prensa en la que no sólo desmintió con pruebas y fundamentos al señalamiento oficial, sino que demostró que la responsabilidad de la crisis residía en cabeza del propio gobierno que con políticas económicas equivocadas había suscitado el desabastecimiento.

Luego de la reunión en Miraflores, el Vicepresidente Jorge Arreaza anunció las medidas que como resultado del encuentro serían tomadas. Mencionó el funcionario que “después de haber aplicado métodos científicos” (?) decidieron la implementación de dos políticas principales: 1) un subsidio a los productores de azúcar (no entendemos la relevancia de este rubro con preeminencia sobre la carne bovina, quesos, leche, huevos, etc.); y 2) la eliminación del impuesto sobre la renta a los productores del sector agroalimentario. No sorprende que un régimen que se dice socialista adopte recursos fracasados en anteriores estadios del desarrollo de la civilización como los subsidios. ¡¿Pero una medida neoliberal ultraderechista y burguesa como la eliminación de impuestos?! Celebramos tal medida pues es sensato pensar que en una economía con menos distorsiones que la venezolana sería eficaz en lograr el crecimiento de esa industria.


A modo anecdótico es de mencionar que uno de los productos ausentes en los anaqueles de los comercios, es el papel higiénico, sin duda de primera necesidad. Para resolver la escasez del mismo, el régimen anunció la importación de 50 millones de rollos de este papel. Apartando el gravísimo hecho de que resulta insólito que un país que producía lo suficiente para satisfacer la demanda nacional se vea forzado como consecuencia de políticas erradas y hasta criminales a importar incluso este rubro, pareciera que la cantidad a adquirir será insuficiente. A cada ciudadano le corresponderá el equivalente a 1,66 rollos de papel toilette, lo que no cubriría ni una semana de higiene.


El conjunto de medidas económicas epilépticas improvisadas que no corresponden a la planificación en esta materia sino que son el resultado de reacciones desesperadas a las situaciones que surgen sobre la marcha, no contribuirán siquiera a paliar la crisis que confronta la dictadura no-ilustrada. Tristemente pues todos los venezolanos somos víctimas, la “Maduronomics” está condenada al fracaso pues las políticas que generan tal crisis como es el caso de las expropiaciones y la alta participación del Estado, no solo como regulador sino como empresario (fracasado), en la actividad económica, se mantienen vigentes. Es cierto que la eliminación de impuestos al estilo de la “Reaganomics” tiene signo positivo, pero se verá anulada por los efectos perniciosos de las políticas destructivas de la “Maduronomics”.


Dios nos agarre confesados cuando los 50 millones de rollos se consuman y el papel llegue al cilindro de cartón.


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

2 comentarios:

  1. Excelente artículo que revela de manera sencilla el gran cuello de botella en el que está metido Maduro y sus séquitos, quienes no tienen un ápice de conocimientos de como resolver la crisis que se ha acentuado por más de 14 años. Mi criterio es que la "mano invisible" del proceso económico terminará derrotando a este régimen.

    ResponderEliminar
  2. Muy halagado y estimulado por su amable comentario. El problema fundamental es que la robolución y su modelo económico son autodestructivos. Gracias

    ResponderEliminar