martes, 7 de mayo de 2013

La Mitad Minoritaria





Sin sorpresa pero con una risotada incontenible (es divertido escucharlo cuando Laureano Márquez o Emilio Lovera no están disponibles) el presidentucho fraudulento Nicolás Maduro nos disertó en reciente oportunidad sobre Matemática, acerca de “la mitad mayoritaria y la mitad minoritaria”, con motivo de los supuestos resultados electorales. Disparate lógico para quien no pasó por la universidad ni se destacó en primaria ni bachillerato. Mis hijos de 8 años saben que las mitades de la unidad son exactamente iguales. Pero el Pascal de bigotes nos propuso una nueva teoría de Números Fraccionarios.

 

Con tal imbecilidad, el ilegítimo usurpador pretendió sostener que su presidencia y, en consecuencia, su revolución gozaban de asidero popular, de que tenía el apoyo del pueblo para instaurar definitivamente ese aborto ideológico que llaman Socialismo del Siglo XXI; que no es más que un socialismo que difiere del definido por Marx en que la Plusvalía del trabajo obrero, en lugar de ir al Estado y la sociedad, va al bolsillo de los robolucionarios, militares y sus testaferros para ser depositada en cuentas bancarias en el ruin Imperio.


Si aceptáramos el pronunciamiento del Consejo Nacional Electoral (CNE, también conocido como Consejo Nacional de Esbirros) que es a todas luces falso y ya es considerado tal por todo el orbe salvo por los proxenetas de la dictadura, de que Maduro ganó con 1,5 puntos porcentuales de ventaja, tenemos que “la mitad minoritaria” se opone a su proyecto revolucionario. La “mitad minoritaria” –que es mitad al fin llámela como la quiera llamar “el sabio” Maduro- dijo “no” a la revolución y al comunismo.


Aun siendo ciertas las cifras del CNE –que no lo son- hasta el chavista más iletrado comprende que es imposible hacer una revolución, un cambio absoluto de sistema, con la mitad del país; que es imposible imponerle a la otra mitad -que por cierto es más legítima que la roja pues no es de arreados, sobornados, votantes “asistidos”, ni electores bajo coacción- por vía política la voluntad de de “la mitad mayoritaria”. Solamente recurriendo al expediente de la fuerza, de la represión brutal, del uso de la violencia militar de los socios de verde de la dictadura, es posible someter a “la mitad minoritaria”.


Pero lastimosamente para el pobre disociado “ganador” del 14 de abril de 2013 “la mitad minoritaria” ni es mitad ni es minoritaria. La negativa del régimen (el CNE es parte del régimen) al recuento de votos y a una verdadera auditoría que incluya cuadernos electorales, así como la brutal represión y la conducta de Diosdado Cabello y su horda de bárbaros parlamentarios en la AN, ha demostrado que Capriles –vale decir la contrarrevolución- obtuvo una amplísima ventaja. Algunas fuentes han señalado en las redes sociales que el líder opositor, candidato del futuro, obtuvo 7.875.000 votos contra 6.443.000 del agente del G2 devenido en dictador. Así lo publicó el periodista Norberto Maza en su cuenta de Twitter.


De manera que existe evidencia vehemente (Capriles y diputados opositores la están presentando a Venezuela y el mundo) de que hubo un formidable y burdo fraude y de que no existe tal “mitad minoritaria” sino una inmensa porción del país opuesta a la revolución. Los sondeos de opinión muestran que -para empeorar las cosas para la dictadura ya que las cifras que he mencionado corresponden a la realidad del 14/4/13 y no el presente- Maduro pierde 2,5 puntos porcentuales cada 3 días. Además, las encuestas también muestran que casi 80% de Venezuela reclama la auditoría seria y el reconteo de votos. Todo esto abona la tesis de que el proyecto comunista goza del absoluto rechazo de la sociedad.


Así las cosas, no es aventurado concluir que es totalmente inviable hacer un cambio de sistema político y establecer una sociedad comunista con un régimen apoyado sobre el vacío, sin pueblo, además de desprestigiado internacionalmente. Los herederos dilapidaron en tiempo récord la herencia política del causante. La revolución murió y Maduro y Cabello le dieron el tiro de gracia antes de sepultarla.


El régimen no tiene una “mitad mayoritaria”, ni siquiera “una mitad minoritaria”. Sólo cuenta con la jerarquía, lo más corrupto del estamento militar y los grupos armados de malandros personificados por el gordito tiracoñazos que masacró a Julio Borges en la AN y que publica orgulloso sus fotos exhibiendo fajos de billetes y armado con pistola Glock .40 con cacerina de 33 balas. Con semejante “capital humano” jamás podrá imponerse a un pueblo que diáfanamente le dijo que no al retraso y la barbarie, que no tiene miedo, y que está dispuesto a resistir hasta los atentados más depravados de la dictadura. La “mitad minoritaria” impuso su voluntad libertaria y democrática. Los días de Maduro y su desgobierno están contados.


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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