martes, 21 de mayo de 2013

Del marxismo y el papel tualé







Todo ensayo de economía marxista en la Historia ha adolecido del desabastecimiento de productos de primera necesidad, para no mencionar de los bienes de consumo superfluos. Tal es el célebre caso de los países del fenecido Pacto de Varsovia, donde no solamente la comida brillaba por su ausencia, sino donde era poco menos que imposible hallar un rollo de papel tualé. El caso de la Cuba revolucionaria merece mención: a riesgo de la salud pues el plomo de la tinta representa un peligro real, el cubano se ha visto obligado a practicar en los últimos 53 años su higiene trasera con ejemplares del diario Granma. Cierto es que es inestimable el aporte de este periódico a la revolución, único por lo demás, puesto que su contenido repele hasta al más socialista lector. Y fue el caso de la China maoísta, hasta que la dirigencia del país asiático decidiera el viraje de su economía hacia el capitalismo.


Las razones para que se produzca en las economías socialistas esta escasez son harto conocidas. Las fuerzas del mercado, la oferta y la demanda, son sustituídas por decisiones brocráticas, y la demanda del consumidor que le ordena al productor qué, cuánto y cómo debe producir de acuerdo a sus gustos y necesidades, es reemplazada en el centralismo socialista por un burócrata que decide cuántas veces debe ir al baño diariamente para aliviar sus intestinos un mortal y qué cantidad del preciado papel debe utilizar. Además, el productor es desincentivado por medio de los controles de precio y otras cargas impuestas por el Estado, con el resultado de que se reduce su producción hasta que eventualmente cierra sus puertas y se contrae la oferta. Por si fuera poco, los entes productores son expropiados y pasan a la ineficiente administración del Estado socialista que inexorablemente los lleva al colapso.


Pero es que la decadente costumbre burguesa del uso de papel tualé está reñida con el marxismo. Ya Marx advirtió tempranamente acerca de sus peligros: “La sociedad proletaria debe estar alerta ante la amenaza del pernicioso uso del papel toilette, mismo que puede conducirla a la decadencia por efecto del aburguesamiento del trasero”. Lenin fue tajante: “El verdadero revolucionario rechazará el afeminado, decadente y burgués gusto por el papel toilette. Usará para su higiene el periódico o la tusa”. Y Federico Engels no se quedó atrás: “El imperialismo no le dará cuartel a la revolución socialista. Utilizará la decadente costumbre de limpiar el trasero con papel tualé para colonizarlo y, a través de él, colonizar al hombre nuevo y a la sociedad”. Son numerosos los autores que advierten contra este flagelo capitalista.


En su búsqueda de la independencia económica y política la revolución bolivariana ha dado pasos trascendentales. Rubros que tradicionalmente se producían y exportaban desde la colonia, emblemáticos de nuestra cultura y economía como el café, felizmente ya lo estamos importando para sustituir casi totalmente la producción nacional del más exquisito café del orbe por un imbebible brebaje producido en Nicaragua. Venezuela tiene el privilegio de ser la única potencia petrolera (la mayor del planeta) que gracias a los avances de la revolución se ve en la necesidad de ¡importar gasolina!, hazaña que no se había logrado en casi un siglo de actividad petrolera. Bienes que desde hace casi 60 años, en la ominosa democracia capitalista producían nuestras industrias, tales como el papel tualé, el jabón, la pasta dental y las toallas sanitarias, gracias a los avances del socialismo del siglo XXI, hemos logrado ahora importarlos. Y sin duda el país por fin logró bajo socialismo alcanzar la soberanía alimentaria, cuando ha sido posible que casi todos los alimentos como la carne bovina, el pollo, los quesos, y absolutamente toda la leche hoy los importemos. La criolla caraota, parte de nuestro plato nacional, hemos conseguido dejar de producirla para traerla de China.


Pero volviendo al papel tualé, debemos decir que debido a la guerra económica desatada por el Imperio Yankee, el sionismo, y la derecha internacional encompinchados con los fascistas de la oposición venezolana, el venezolano ha carecido del burgués producto en el último mes, lo que ha causado una epidemia de prurito trasero que ha amenazado a tal punto al régimen, que ha solicitado recursos adicionales a la servil Asamblea Nacional para importar el capitalista papel. 


Y es que esta revolución que anuncia la instalación de una planta para producir satélites artificiales no desperdicia sus esfuerzos tecnológicos en una nimiedad como ese humilde papel. Pero cabe preguntarse, ¿podrán los ingenieros satelitales realizar sus diseños y complicados cálculos mientras padecen una erupción trasera íntima debido a la falta de papel tualé? ¿Podrán concentrarse en sus difíciles labores? Una pregunta similar es pertinente con respecto a los astronautas que un día despegarán a lograr el “equilibrio del Universo” propuesto como meta del último programa de gobierno del régimen: ¿Podrán los astronautas venezolanos operar la nave espacial mientras se rascan traseramente? ¿Soportarán las pestilentes emanaciones en el confinado espacio? Son interrogantes que sin duda se ha planteado el Ministerio de Ciencia y Tecnología.


Mención especial merecen los pilotos de combate de los Sukhoi que están prestos a neutralizar una agresión militar del Imperio. Vemos con preocupación que ataviados con el aparatoso traje, atados con arneses, equipados con toda clase de accesorios incluyendo su arma corta de reglamento y radio portátil, sentados en la estrechísima cabina, estén en capacidad de alcanzar el recóndito orificio cuando se encuentren en combate aéreo para aliviarse con las uñas el escozor causado por la falta de higiene.


Sin embargo, tengo la sospecha de que la tecnología rusa, heredera de la colapsada Unión Soviética, desarrolló una píldora para el hombre nuevo que lo hace evacuar en envolturas plásticas de manera que el papel tualé sea absolutamente innecesario.


En todo caso, para la transición del burgués papel tualé capitalista a la tusa y el periódico socialistas, el Ejecutivo ha anunciado la importación de 50 millones de rollos de papel tualé, es decir, 1,67 rollos por habitante. Provisión suficiente para –a lo sumo- una semana. Hacemos votos para que la producción petrolera y los precios del petróleo no decaigan y permitan a la revolución seguir importando este papel para continuar mimando con sus femeninas, burguesas y decadentes caricias, el remoto e íntimo agujero, cuya irritación contrarrevolucionaria debida a la escasez, podría llevar al fracaso a esta exitosísima revolución que ha dignificado al venezolano, y lo está transformando en el Hombre Nuevo que no requerirá de estos productos propios del consumismo capitalista.


Y para cuando se consolide la sociedad comunista, ya existen convenios con la hermana Cuba para importar la cantidad suficiente de ejemplares de Granma que satisfarán las necesidades de higiene del venezolano nuevo.


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

No hay comentarios:

Publicar un comentario