sábado, 2 de marzo de 2013

Rumor





Durante la Segunda Guerra Mundial, el famoso Eric Blair, mejor conocido como George Orwell, narra en su Diario de Guerra que decidió hacer un experimento: En Londres corrían toda clase de rumores acerca del curso de la guerra y una posible invasión alemana. Para determinar con cuánta celeridad y eficacia se propagaba un rumor, inventó un chiste que contó a un amigo en el pub (taberna). Su idea era ver cuánto tiempo pasaba antes de que él mismo lo escuchara contado por otro. Al cabo de dos semanas, un paisano le contó el chiste que él había inventado, el cual se había hecho popular.


Es obvio que en esa época no existían ni internet ni las redes sociales ni Televisión. Hoy, en virtud de esos avances tecnológicos, el chiste de Orwell se hubiera propagado en pocas horas. Y con esto cuentan los laboratorios de guerra psicológica, en particular, los del gobierno manejados por cubanos expertos del G2.


En las últimas semanas han cundido toda clase de rumores acerca del estado de salud del presidente ausente, de enfrentamientos en el alto gobierno, así como de sucesos como saqueos, movimiento de tropas, etc. Las versiones van desde que está muerto hasta que está en La Orchila.



Con esta ola de rumores se conjugan la escasez, inseguridad, inflación, apagones, y todas las demás plagas que ha liberado la revolución. Para el ciudadano común la mera existencia se ha tornado agobiante.


A esta situación el gobierno, por boca de Nicolás Maduro, principalmente, y de Diosdado Cabello, en menor grado, ha respondido con violencia, insultos, amenazas y una andanada de lo que -a juzgar por las contradicciones de los mismos voceros entre sí, y los hechos- luce como mentiras. Por ejemplo, afirman que el Comandantepresidente está internado en el Hospital Militar, pero no se han visto a miembros de su familia visitarlo. Tampoco se han visto las visitas de Cabello y Maduro salvo en una oportunidad y por algunos minutos, aunque este último manifestara haber mantenido con el enfermo delicado una reunión “de trabajo” de más de 5 horas.


Lo cierto es que el venezolano común en medio de esta incertidumbre se enfrenta a lo desconocido, y no es necesario ser científico social para anticipar y advertir que las maniobras del gobierno haciendo tiempo para consolidar la candidatura de Maduro y darlo a conocer a la población son en extremo peligrosas. Está jugando con las emociones de un pueblo, no sólo las del pueblo chavista sino las de todos, incluyendo a adversarios. Es posible prever que, si la situación escapa de su control como aparentemente está sucediendo, tal como trasluce  por la conducta errática de los encargados del gobierno, puede haber una hecatombe social de proporciones inimaginables.


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe
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