domingo, 3 de marzo de 2013

Proyección, Populismo y Totalitarismo

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El camino al Infierno está empedrado con buenas intenciones”
Marie-Louise Von Franz

Churchill es un loco que quiere destruir a Europa”
Adolf Hitler

Una constante que han encontrado distintas escuelas de Psicoanálisis en el estudio del fascismo y el totalitarismo es la proyección identificativa. Los dirigentes y buena parte de la sociedad proyectan su propia esencia para constituir a un tercero en enemigo causante de todos sus males, aun cuando lo atribuido a otros es el carácter propio.

En el proceso de formación del enemigo, la maldad propia que el individuo no se la representa en sí mismo, es proyectada en otro para, entonces, poder atacarlo y destruirlo con justificación, incluso ante Dios. El líder y sus acólitos se sienten haciendo el bien con Dios de su lado, cuando en realidad causan el mal. Es el fenómeno del chivo expiatorio. No existe un líder fascista, totalitario o autocrático, sea Luis XIV o Mussolini, que no se haya sentido trabajando por su pueblo y que no invoque a este último en su “gesta”.

Hoy vemos que el señor Nicolás Maduro denuncia una supuesta conspiración de Henrique Capriles en el exterior, específicamente en Colombia y EUA, quien, acusa, “se reune con representantes de la banca y el empresariado de la extrema derecha”; hasta con paramilitares colombianos le imputa tales reuniones; en una conspiración internacional con la ultraderecha mundial para atentar contra la economía de Venezuela.

Pero soslaya el señor Maduro que contra Venezuela ya existe una conspiración de carácter planetario por parte de la internacional comunista que tiene su epicentro en Cuba pero que no se circunscribe a esa isla, y que encuentra personificación en el llamado Foro de Sao Paulo. El comunismo mundial le ha puesto las garras a nuestro país para convertirlo -como en efecto lo es- en su principal fuente de ingresos.



Se sabe que de los ingresos petroleros que devenga Venezuela, solamente la mitad entra en el presupuesto nacional. La otra mitad desaparece y no existe contabilidad de lo que sucede con esos fondos; el Ejecutivo los dispone a discreción. Se estima que no menos de $ 60.000 millones están colocados en alguna parte del planeta, pero no se sabe a ciencia cierta cual es su paradero ni destino. No es aventurado pensar que ese dinero va a las arcas del Foro de Sao Paulo para financiar la revolución mundial que, como decía Norberto Ceresole, es una sola; en África y Asia se denomina Islámica y en América Bolivariana.

Es aquí entonces que vemos operando el mecanismo de la proyección. El régimen le atribuye a la oposición una conspiración mundial precisamente de las características de la que ya la revolución comunista internacional tiene operando contra Venezuela.

Pero esta acusación de Maduro tiene cualidades particularmente perversas: Con ella el gobierno pretende culpar a la oposición por el desabastecimiento, la hiperinflación, el estancamiento y todas las demás consecuencias económicas que las políticas “erradas” del propio régimen han causado. “Erradas” entre comillas pues es la opinión de este escribidor que lejos de ser producto del error, son parte de un plan maestro para destruir a la clase media y a la obrera pensantes, pues el llamado Socialismo del Siglo XXI se sustenta no en el proletariado sino en el lumpemproletariado. El populismo comunista militarista, como todo populismo, requiere de la pobreza de los gobernados para crear una sociedad de mendigos recipientes de las dádivas del Estado. Esto es particularmente cierto en una economía monodependiente del petróleo.

El populismo financiado con las riquezas del subsuelo se hace insostenible. Venezuela ya comprometió buena parte de la producción de petróleo en el negocio que se conoce como Fondo Chino, en el cual China prestó (es decir, ya pagó) y recibe como pago de la deuda venezolana el crudo a sólo el 50% del precio de mercado, durante los próximos 10 años. Por otra parte, la capacidad productora de PDVSA se ha deteriorado al punto de que produce 1.000.000 de barriles diarios menos que en 2004. Para hacer la explicación breve, Venezuela solamente cobra en efectivo y a precios de mercado el crudo que le vende a USA, grosso modo 1.000.000 de barriles diarios. Esto ha generado el déficit fiscal que todos conocemos y coloca al gobierno en situación desesperada, sediento de dinero, víctima de sus propias políticas. En pocas palabras, el curso que lleva la revolución la hace inviable pues sencillamente las cuentas no cuadran, a menos que la sociedad toda se resigne a vivir en condiciones de pobreza que no conocía el país desde el Siglo XIX. Este precio está dispuesto a pagarlo la revolución, resta saber si el pueblo está dispuesto a este sacrificio.

Leonardo Silva Beauregard
Twitter: @LeoSilvaBe
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