martes, 5 de marzo de 2013

Paranoia Comunista






En su desesperación debido al miedo que los invade; miedo que nace de la perspectiva de verse privados de la presencia protectora del líder supremo que –si no está muerto- se enfrenta a la muerte en el corto plazo; el régimen en voz de Nicolás Maduro ha informado de una supuesta conspiración de “la derecha fascista” y potencias extranjeras, en particular EUA, que desarrollan un plan contra Venezuela que tiene varias vertientes: “un ataque” a la economía, abordaje y penetración de oficiales de la FAN y ¡¡la inoculación de un virus cancerígeno en el jefe de Estado!!, sobre quien, informó, está aquejado de una nueva infección pulmonar  y sufre depresión inmunológica, lo que de acuerdo a los expertos es una situación en extremo delicada.

En el caso del ataque a la economía podemos afirmar con toda propiedad que si alguna conspiración ha habido contra la economía nacional ha sido la del propio gobierno que ha sistemáticamente destruido la capacidad productiva -y en consecuencia la oferta de bienes y servicios- por medio del arrase del sector privado, maniobra que es inflacionaria. Además, ha hecho al país más dependiente de importaciones que –ante la devaluación- también es una política que genera inflación. Vale la pena mencionar que Venezuela importa $ 60.000 millones (15% del PIB), de los cuales la mitad corresponde a importaciones gubernamentales de bienes para el consumo. Destruyó la capacidad productora y la salud financiera de PDVSA a la cual ha cargado con una deuda consolidada de $ 55.000 millones. Y ha contraído para el país una Deuda Externa total de $ 250.000 millones cuyos intereses lesionarán la balanza de pagos. No puede haber mayor atentado para una economía que el manejo del gobierno de las finanzas públicas y sus políticas económicas.

Con respecto al espionaje en la FAN y las actividades desestabilizadoras de funcionarios norteamericanos que ya han sido expulsados del país, no hay motivo para dudar que sea cierto, ese tipo de operaciones es rutinaria entre países adversarios. Y Venezuela se ha declarado adversaria de los EUA, tanto que hasta operaciones de espionaje y sabotaje ha montado contra ese país en alianza con Irán y Hezbolá (recuérdese el caso de la ex cónsul Livia Acosta). Es una situación contradictoria pues aunque existe el enfrentamiento ideológico, estos dos países son socios comerciales. Venezuela es absoluta y totalmente dependiente de la exportación de 1.000.000 de barriles diarios de petróleo a EUA, único cliente que paga en efectivo y a precios de mercado el crudo venezolano.

Con respecto a la inoculación de un virus solo-mata-líderes-socialistas qué más se puede decir sino que es risible, digno de una película de Austin Powers. Desafía la razón y los principios científicos que los norteamericanos hayan desarrollado un virus que selectivamente ataca a líderes socialistas “idealistas progresistas revolucionarios” y no es contagioso.

Las tres acusaciones corresponden a la tradición fascista-totalitarista y comunista de proyectar en terceros y cargarlos con las culpas de los males propios. Lo mismo hicieron Hitler, Stalin y Castro. En el caso de la “conspiración económica” no es más que una burda maniobra para escurrir el bulto que encuentra receptividad en los estratos más humildes e ignorantes de la población, y en este sentido es particularmente perversa pues llama al enfrentamiento con otros venezolanos. Culpar de la muerte del caudillo a una potencia extranjera asociada con factores nacionales también es de extrema peligrosidad pues implica un llamado a la violencia contra aquellos percibidos como culpables, vale decir, los “pitiyanquis” de la oposición.

Esta conducta del gobierno luce desesperada aunque bien orquestada con todo el aparato de propaganda del régimen, que no es poca cosa. Como decía al comienzo, parece producto del miedo y la desesperación ante el trance que atraviesan unos dirigentes acostumbrados a ir montados en el “portaaviones” que los llevó al sitial que ocupan. Ante el evento de su muerte se sienten desamparados, no pueden ocultarlo. Con sus alocuciones, Maduro ha hecho un llamado a la violencia interna que puede tener repercusiones terribles para el país.



Leonardo Silva Beauregard
Twitter: @LeoSilvaBe

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