lunes, 11 de marzo de 2013

Desesperación





Si algo se puede decir del discurso de Nicolás Maduro en los últimos meses, es que ha estado signado por la violencia y la virulencia. En un intento fútil por imitar al fallecido presidente, ha saturado sus alocuciones con insultos y amenazas. Ha manifestado una vehemencia rayana en el paroxismo.


Además, ha adornado sus palabras con diversas acusaciones fantasiosas: 1) que la devaluación y la inflación son producto de una conspiración por parte de los enemigos internos e internacionales de Venezuela; y 2) que el cáncer de Chávez fue inoculado por “el Imperio”. Podemos esperar que su discurso se haga más extremo y de que trate de desviar las culpas de sus desaciertos sobre los chivos expiatorios de la oposición.


Anoche mordió el anzuelo. Cuando en su discurso de aceptación Henrique Capriles le hizo la grave y delicada imputación de haber mentido acerca de la enfermedad y muerte del jefe de Estado, de inmediato respondió violentamente en cadena nacional con una serie de acusaciones y amenazó con los grupos armados del chavismo.


Veremos que su campaña se basará en la figura de Chávez y tratará de mantener ese portaaviones a flote a cualquier costo. Su orfandad de ideas y su carencia de carisma lo obligarán a vincularse a la imagen del muerto. Él sabe perfectamente que sin esa imagen está perdido pues carece de valor propio.


También veremos gran ventajismo y el uso desmedido de los recursos del Estado  para servir a su candidatura. Y seremos testigos de mayor represión contra factores adversos al régimen.


Maduro, como bien dijera Diosdado Cabello en fecha reciente, está plenamente consciente de que lo que es (son) se lo debe (deben) a Chávez, que sin Chávez no son nada. Esto es causante del pánico y desesperación que se evidencia en el frenesí de sus últimas intervenciones. Por esta razón el candidato oficialista irá a campaña aferrado al cadáver y la memoria de Chávez como si se tratara de una nueva versión de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador.


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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