martes, 19 de febrero de 2013

Vuelta a la Patria







En la madrugada del lunes bajo el más estricto secreto regresó al país el presidente enfermo. Aunque nadie –apartando a su círculo más íntimo- lo vio llegar y hasta el presente no ha aparecido ni hablado en público, nadie desmiente que realmente arribó. Aparentemente su regreso fue adelantado debido a la difícil situación que se ha suscitado debido a su ausencia y silencio de casi dos meses y medio.


Ni las acusaciones de corrupción contra Primero Justicia que se devolvieron como un boomerang contra el acusador Diosdado Cabello, quien cuenta con decenas de denuncias en su contra por diversas corruptelas que han sido paralizadas por el gobierno, ni el anuncio de devaluación y otras medidas económicas que le siguió el Viernes 15-2 lograron desviar la atención y aliviar la inquietud manifiesta en la ciudadanía acerca de la condición real del caudillo y el curso y prognosis de su grave enfermedad.


La semana pasada, un grupo de jóvenes estudiantes que encaró con valentía la represión de la Guardia Nacional, se encadenó en protesta frente a la Embajada Cubana reclamando la injerencia de ese país en los asuntos internos de Venezuela y la vuelta al país del presidente. Decidieron no abandonar el lugar de protesta hasta –cuando menos- obtener una respuesta acerca de las condiciones del jefe de Estado. Esta protesta se levantó una vez se dio la noticia del arribo de este.


Cabe hacer algunas reflexiones acerca de la situación actual y lo que podría deparar el futuro a corto plazo:

La traída al país del presidente aparentemente se precipitó debido a la presión nacional (incluyendo la militar y la de la base de su militancia) e internacional y el clima de desasosiego interno. Se informa que el viaje no lo realizó en el avión presidencial sino en una aeroambulancia, y fue llevado –aparentemente- al Hospital Militar en el más absoluto secreto, lo que sugiere que su condición sigue siendo delicada.


El gobierno enfrenta una difícil situación debido al impacto social que tendrá el paquete económico, el cual contempla, entre otros, devaluación de 46% de la moneda, aumento e instauración de impuestos como el IVA y Impuesto al Débito Bancario, posiblemente aumento del precio de la gasolina y quizás control de precios para intentar represar (inútilmente) la formidable inflación que se desatará con esto ajustes. Vale decir que el paquete de ajustes tendrá un efecto también de contracción sobre la economía, de manera que habrá hiperinflación conjugada con estancamiento o estanflación de niveles inéditos en el país, además de escasez. Tal como lo están planteando, este paquete no subsanará la totalidad del déficit fiscal. Es previsible que la clase media se verá severamente afectada. El efecto en las clases más bajas dependerá de la capacidad que tenga el régimen de hacerle transferencias que palien la crisis; de no hacerlo le restarán su apoyo. En resumen, las probabilidades de estallido social son elevadas y si el oficialismo no cuenta con la presencia efectiva de Chávez, se verá en graves problemas para sortearla.


Aunque poco se conoce a ciencia cierta de la enfermedad del líder, se sabe que es cáncer, que es grave, avanzado, recidivante y refractario a todo tratamiento; varios especialistas ya han afirmado que su condición es incurable y solo restan medidas para mejorar la calidad de lo que le quede de vida. De ser esto cierto (y los personeros del régimen están actuando como si lo es), se prevé un proceso electoral en plazo más bien corto. A esa cita electoral el candidato del gobierno acudirá en la que puede ser la peor crisis económica que ha sufrido Venezuela, en la cual, por ejemplo, la inflación difícilmente bajará de 30%. Esto causará un malestar social que el oficialismo tratará de neutralizar con el uso de la imagen del líder cual icono divino, esté vivo o haya fenecido.


Para concluir, es claro que el gobierno comienza a enfrentar la peor crisis en su historia. Después de haber gastado ingentes sumas y haber comprometido a generaciones de  venezolanos con la Deuda Externa de $ 230.000 millones, la infraestructura, incluyendo la petrolera, sufre grave deterioro. A pesar de que el precio del petróleo ronda los $ 106 por barril, de los 2,4 millones de barriles diarios producidos solo cobra efectivamente 1.000.000 de las ventas a EUA y estos ingresos resultan insuficientes para satisfacer la voracidad del régimen. Chinos y rusos se han negado a prestar más dinero a menos que la operación se haga con la entrega física en garantía de las reservas de oro, lo cual, parece, se hará realidad. Esto podría suministrar un alivio cosmético de la situación económica, pero sólo en el cortísimo plazo, lo que podría aprovechar el gobierno para la probable campaña electoral. Sin embargo, todo indica que no habrá suficientes recursos para sostener el aparato populista lo cual torna la situación potencialmente explosiva pues el oficialismo podría perder el “amor del pueblo”.





Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

Nota: Sugiero leer mi artículo "Abismo" escrito en octubre de 2012.

No hay comentarios:

Publicar un comentario