lunes, 25 de febrero de 2013

En las Botas del Comandante




Tal parece que el Vicepresidente Nicolás Maduro está lanzado en campaña electoral, lo cual dice mucho acerca del verdadero estado de salud del Jefe de Estado. Todo indica que se declarará su ausencia absoluta. Quizá el escollo más grande, el enemigo más importante de tal campaña sea la situación económica que atravesará el país en cortísimo plazo.


Por una parte, Diosdado Cabello dirigió su ataque feroz contra Primero Justicia, partido de Henrique Capriles, por casos de corrupción, estrategia que se revirtió en su contra pues nadie en Venezuela tiene más denuncias por corrupción que el propio Cabello. Por otra, Maduro comenzó con insultos gratuitos hacia la oposición a la que continuamente califica de “derecha fascista corrupta”, a la vez que amenaza con futuras acciones, siempre con gestos de violencia con las manos (en forma de cuchillo, puño cerrado, etc.).


La consecuencia lógica de toda devaluación es aumento en los precios de bienes y servicios importados, es decir, genera inflación. Esto es particularmente cierto en un país que importa casi todo lo que consume. Sin embargo, el gobierno sostiene que el “ajuste cambiario” (no la llama devaluación y prefiere el uso de este eufemismo) no debe afectar los precios y promete una campaña feroz contra los “especuladores” que los eleven, quienes –por supuesto- pertenecen a la “oligarquía y la derecha fascista y corrupta”.


Vale mencionar que la devaluación -así como otras medidas- era necesaria, tanto, que el FMI ha elogiado al gobierno por haber tomado la decisión. El crimen yace en el hecho de haber llevado al país al estado en que esta fuera necesaria, máxime habiendo tenido los ingresos petroleros más altos de la historia.


En ese orden de ideas, Maduro ha advertido de un complot, “un golpe económico por parte de la ‘derecha corrupta’ en contra del pueblo, en contra de la economía de la patria” que se verificaría con aumento de precio en los productos de primera necesidad (que como sabemos son casi todos importados). También ha advertido que tienen ya responsables identificados, con “números de cédula, algunos venezolanos y otros extranjeros”.


Es decir, la clara estrategia del régimen es escurrir el bulto con respecto a su responsabilidad en esta quinta devaluación en su haber y buscar chivos expiatorios en los comerciantes y la industria alimentaria. Culpar a terceros por sus errores y políticas erradas. Pero culpar a terceros es la especialidad de este régimen, siguiendo la tradición del fascismo y el totalitarismo en la Alemania nazi, la URSS y Cuba.


Y así, con sus discursos violentos plenos de amenazas, en un intento por llenar las botas de su Comandante, Maduro comenzó su campaña electoral. Pero carece del histrionismo de su jefe, y ni hablar de su carisma; mucho menos goza de su léxico. Sencillamente, es un candidato oscuro pero que cuenta en su haber con la designación de sucesor político hecha por el mismo jefe, el apoyo de Cuba, China y Rusia, los recursos enormes del Estado, y un CNE corrupto absoluta y totalmente a su servicio.


De manera que la Oposición debe tener conciencia de que por oscuro que sea el personaje, si no se limpia el CNE, cuando menos el REP, se eliminan las captahuellas y se hace conteo manual, como mínimo de las actas y boletas, tal como lo han exigido María Corina Machado y un grupo de diputados, las probabilidades de vencer al candidato oficialista son casi nulas.



Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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