jueves, 28 de febrero de 2013

En Campaña





Todas las señales indican que el gobierno se prepara para unas nuevas elecciones presidenciales. Así, vemos las apariciones por TV de Nicolás Maduro vinculado a la imagen del paciente ausente. El aparato de propaganda del Estado está trabajando en un esfuerzo por identificar al “sucesor” con el jefe enfermo.


En un intento desesperado por llenar las botas del Comandante, Maduro trata de copiar fallidamente su estilo y su discurso ha degenerado en un galimatías insustancial pleno de insultos, amenazas, consignas, lugares comunes y frases copiadas del líder supremo. Lo que sí ha demostrado “el ungido” es una agresividad desmedida, posiblemente producto del gran miedo que lo embarga ante la situación que enfrenta.


Pero las maniobras electoreras van más allá: Se han iniciado procesos judiciales contra líderes y ex gobernadores de la oposición. Son los casos de Pablo Pérez, Salas Feo y Pérez Vivas, y hoy contra Leopoldo López y su señora madre. López fue citado a la Fiscalía General en donde se le impuso la acusación por tráfico de influencias. La Fiscalía, que no es más que una dependencia obediente al Poder Ejecutivo, procedió con celeridad contra López, sin embargo, se ha abstenido de proceder en decenas de denuncias de corrupción contra funcionarios revolucionarios. Con una Fiscalía y un Poder Judicial sometidos a los designios del Ejecutivo, no cabe duda de que la acusación contra el joven político y su madre terminará con una condenatoria.


Es previsible pues, que en fecha futura se convoque a nuevas elecciones. No obstante, el régimen requiere un plazo prolongado para construirle con propaganda la imagen a Maduro, tarea nada fácil dado lo oscuro del personaje; imagen que intentarán asociar a la del presidente electo enfermo. Pero el contraste entre los dos obrará en detrimento del anodino Maduro. El pueblo percibirá la falta de espontaneidad, de léxico, de conocimientos, de cultura, en fin, de capacidad y sobre todo carisma que caracterizan al nuevo candidato del chavismo. 


En conclusión, el gobierno intentará prolongar en lo posible la situación actual manteniendo el hermetismo acerca del estado real del presidente enfermo, comprando así tiempo para forjarle a Maduro una imagen más atractiva al votante. Sin embargo, esta estrategia luce difícil de mantener si tomamos en cuenta la situación explosiva que vive el país, las presiones internas como las protestas de estudiantes, la presión militar, las presiones externas, en especial, de los países socios más comprometidos, como China, Rusia y Brasil, y la gravísima situación económica.



Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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