jueves, 21 de febrero de 2013

Alpargata Digital






Con bombos y platillos el gobierno anunció la entrada de Venezuela en la era de la televisión digital. El servicio será para toda la población y gratis. ¡Gratis! La noticia suena de maravilla hasta que se advierte que sólo canales oficiales y de socios de la revolución serán ofrecidos a través de esta señal.


El objetivo de esta medida es simplemente consolidar la hegemonía comunicacional  para penetrar con adoctrinamiento revolucionario a la población. De allí que sea gratis y tenga prioridad sobre materias menores como lo es la salud del pueblo, la economía, la infraestructura, el sistema eléctrico, la inseguridad, etc..


Así, los enfermos de cáncer tendrán la oportunidad de ver sus series favoritas hechas en Irán, la última telenovela norcoreana, los shows de variedades cubanos y los programas científicos rusos, todos doblados al cubano o al argentino, mientras esperan en colas interminables para recibir el tratamiento que jamás llega o ser siquiera visto por un médico impotente ante la carencia de materiales.


Felizmente, la televisión digital nos mostrará ese país idílico que se ve por la ventana de Venezolana de Televisión. Ya no nos contaminarán la vida con puentes cayéndose; noticias de los 22.000 asesinatos anuales que hay en la otra Venezuela, la escuálida. Mucho menos veremos las protestas de calle ni los reclamos de refugiados quejándose de los atropellos del régimen. De hecho, la televisión digital eliminará todas esas plagas que aquejan nuestras vidas, por lo tanto, reducirá nuestros gastos médicos pues no será ya necesaria la pastillita tranquilizante (que ya, de todas maneras, no encontramos en las farmacias); ni las visitas al psiquiatra, al gastroenterólogo y al cardiólogo.


Pero la televisión digital tiene sus límites. Por ejemplo, aunque en su pantalla veamos abundancia y el pollo a Bs. “F” 60, cuando vamos al mercado los tendremos que pagar a Bs. “F” 100, esto es, si lo encontramos. Su magia no podrá impedir que nos cosan a plomo en un atraco si nos tardamos en desembolsillar la billetera. El agua prístina que nos muestre llegará ocre por nuestros grifos y con olor a hidrocarburos. 


En fin, la televisión digital permitirá que escindamos nuestras vidas en dos mundos, dos realidades: la que nos mostrará ella con citas del amado líder, Fidel, Bolívar y Martí, y la que vivimos en la calle donde arriesgamos la vida con la tasa de homicidios más alta de América; esa realidad en la que 400.000 venezolanos van a la cama sin comer. Por supuesto, todo esto en caso de que nos llegue la electricidad para poder prender el televisor.





Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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