sábado, 5 de enero de 2013

Terapia Intensiva



Hoy contemplamos el espectáculo deplorable que fue el nombramiento de la directiva de la Asamblea Nacional. La misma fue amenizada por un cantante imitador de Alí Primera que dio a pensar quién es peor intérprete si el imitador o el imitado. A este canto destemplado siguió un discurso oscuro y colmado de chabacanería, pugnacidad, amenazas y agresión contra la oposición, por parte del recién electo Presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, en el que dejó claro que, contrariamente a la orden establecida en la Constitución, habrá continuidad del gobierno del Jefe de Estado hospitalizado en La Habana, quien en casi un mes no ha dado muestras de cuál es su estado de salud física y mental, más allá del 10 de Enero.

En realidad la decisión de no activar el mecanismo de la falta temporal no fue sorpresa alguna; ya Nicolás Maduro lo había anunciado en entrevistas y alocuciones. La decisión la sustentan en una tesis metajurídica según la cuál éste fue el mandato del pueblo el 7 de Octubre cuando decidió que el líder máximo fuera Presidente durante los próximos seis años. Es decir, las provisiones constitucionales para hechos sobrevenidos como lo es la enfermedad y falta temporal o absoluta del Presidente son de inferior jerarquía que la decisión del pueblo y –claro está- ellos, los dirigentes del chavismo, son el pueblo.

La decisión a todas luces fue tomada en La Habana, ignoramos si con la participación del líder bolivariano, aunque si damos por buenos los partes sobre su salud emanados del propio gobierno, es poco probable que así sea pues han definido su estado como muy delicado con una grave infección pulmonar (independientemente de que hay versiones no oficiales de que tiene la respiración asistida por ventilación, lo que le impediría hablar).

Mucha suspicacia e indignación ha causado que materia de trascendental importancia para el país se discuta y decida en la isla de Cuba bajo la tutela de la jerarquía del gobierno cubano.

Pero la situación es imposible de prolongar indefinidamente. Lamentablemente la tendencia del enfermo en el largo plazo ha sido hacia el deterioro no hacia la mejoría. Esto se hace patente en las recidivas de la enfermedad, que han requerido nuevos tratamientos y terapias, y repetidas intervenciones quirúrgicas. Es evidente que desgraciadamente se trata de una enfermedad maligna recurrente. En consecuencia, llegará el momento en que los artículos constitucionales para enfrentar la falta temporal o absoluta deberán activarse, tal como manifestó el propio Jefe de Estado en la alocución de despedida el 7 de Diciembre en la que dejó ver la gravedad de su mal y nombró como heredero político a Nicolás Maduro. En esa oportunidad, por cierto, expresó claramente que la Constitución instruía diáfanamente cómo proceder ante los hechos que podían desencadenarse.

Es evidente que algún desarreglo tuvo que haber tenido lugar dentro del chavismo pues si el jefe máximo había dejado instrucciones acerca de la conducta a tomar ante su posible ausencia, no tenía mucho sentido que la plana mayor del gobierno y en particular Nicolás Maduro, llamado el candidato de los Castro, y Diosdado Cabello, jefe de la llamada “derecha endógena” y del ala militar que notablemente jamás había pisado territorio cubano, viajaran a la isla, este último, en varias oportunidades, según declaró. ¿Viajaron a buscar instrucciones para dirimir diferencias entre ellos? ¿Fueron –como algunos afirman- a suscribir un pacto de gobernabilidad para las fechas próximas? ¿Fueron a negociar un arreglo con el gobierno cubano?

Lo cierto es que ahora vienen con el argumento de que “el pueblo soberano” tiene derecho a desconocer la disposición constitucional de juramentar al presidente electo en fecha 10 de Enero, a derogarla y a extender el período que concluye el mismo 10 más allá de esa fecha. Y como ya he dicho, todos sabemos quién es el "pueblo soberano".

Leonardo Silva Beauregard
Twitter: @LeoSilvaBe

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