lunes, 14 de enero de 2013

¿Hijo de Quién?





Desde el bachillerato hemos estudiado el paternalismo como un factor decisivo en el surgimiento del fenómeno del caudillismo. Recordemos como a Páez sus llaneros lo llamaban “el Taita” (papá). El chavismo no ha escapado a esta característica sino que por el contrario la ha exacerbado y explotado.



Durante estos catorce años hemos sido testigos de como el paternalismo -incluyendo el del Estado- se ha acentuado en Venezuela; país en el cual una altísima proporción de hogares tienen como cabeza a una madre soltera, en donde ha reinado la paternidad irresponsable; país con una de las tasas de maternidad infantil más elevadas del planeta. Un país de hijos sin padre.



Es claro que las circunstancias descritas han debilitado la figura paterna en la sociedad venezolana, lo que hace posible que una plaga del pasado como lo es el caudillismo florezca. Y es muy natural que el individuo busque satisfacer afuera del hogar las carencias que ha tenido con respecto a la figura del padre, máxime si son acompañadas de bienes materiales.



El fenómeno ha llegado a tal magnitud que hoy escuchamos frases por parte de los acólitos del gobernante enfermo tales como “él es el segundo de Dios, después de Dios, mi comandante” y más recientemente, “todos somos hijos de Chávez” o “todos somos Chávez” (portadores de sus genes).



Además de la pérdida de la identidad que esas expresiones significan, implican la negación total del propio padre y sugiere ciertas consecuencias para la figura de la madre. Son una falta de respeto a los progenitores, y por si fuera poco, un desconocimiento al mismísimo Dios, hecho de graves implicaciones en una sociedad creyente como la venezolana.



Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

No hay comentarios:

Publicar un comentario