domingo, 9 de diciembre de 2012

Violencia y Dolor







Hoy fuimos testigos de un espectáculo bochornoso y preocupante en la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional para discutir y aprobar el viaje del jefe de Estado a Cuba, a donde debe viajar a recibir tratamiento para su terrible enfermedad maligna recidivante. En realidad no había necesidad de debate alguno pues tanto la bancada oficial como la opositora habían acordado otorgar el permiso que finalmente se dio por unanimidad.


Pero la sesión fue signada por la violencia verbal curiosamente protagonizada casi exclusivamente por las damas diputadas. Creo que es justo decir que los discursos de los opositores fueron ponderados y considerados. Solamente Julio Borges se atrevió a mencionar que él discrepaba de la decisión de tratarse en Cuba pero que “el presidente tenía todo el derecho a tomarla”. A esto una de las damas respondió a gritos ordenándole ponerse pantalones. Estamos acostumbrados a que la majestad de esta institución sea vulnerada pero en este caso era de esperarse que el dolor ante la situación que viven junto con su líder podría morigerar el lenguaje. Era momento de guardar, no de insultar, máxime, innecesariamente. No fue así.



Todas las intervenciones de las damas fueron a gritos, plagadas de improperios, consignas antiimperialistas y patrioteras, y no faltaron los sempiternos señalamientos y menciones acerca del 11 de abril de 2002. Las altisonantes alocuciones de las asambleístas del oficialismo contrastaron con las pausadas intervenciones de la oposición. Era difícil entender las razones para tal gritería. Parecía pelea de sombra pues los adversarios no estaban enfrascados ni habían planteado contienda alguna; ¡ya habían manifestado que votarían a favor del otorgamiento del permiso!


Se trataba de un frenesí paroxístico acompañado de toda clase de frases cursis  y hasta pavosas, incluyendo una interpretación improvisada del Gloria al Bravo Pueblo al unísono con algunas licencias melódicas no muy felices. El espectáculo vergonzoso, más en las angustiosas circunstancias que lo causaban, movía a la risa, a la indignación, a la confusión y al bochorno. Pero, ¿cuál es el por qué detrás de tal actitud?


En tono moderado en cuanto a forma pero totalmente fuera de lugar y violento en cuanto al fondo, el Presidente de la AN, Diosdado Cabello, habló en tono amenazante con más o menos estas palabras: “¿Por qué no les creo?” (Refiriéndose a las manifestaciones de solidaridad humana de los diputados de oposición que además fueron efectivamente respaldadas con el voto favorable a la moción). Y continuó:  “Estamos tristes porque tenemos motivos para estar tristes, pero no se equivoquen, no se les ocurra ninguna locura porque piensen que estemos en situación de debilidad”. Hubo repetidas acusaciones de mentirosos a los opositores que manifestaban su disposición de dar el voto en favor de la solicitud e invocaciones a la famosa frase “rodilla en tierra”, etc.. ¡¿Que no se les ocurra qué a los opositores que han optado inequívocamente por la vía electoral democrática pero desventajosa para dirimir toda diferencia?! Aquí la parte que parece más lesionada por la decisión de la cúpula cubana de designar desde ya como posible sucesor de Chávez en el liderazgo a Nicolás Maduro es Diosdado Cabello. ¿Acaso estaba proyectando el teniente Cabello sus intenciones en la oposición?


En general, la actitud del oficialismo, medida en actos más que en palabras, ha sido fúnebre. Apagaron la Cruz del Ávila que es símbolo de muerte y agonía. El gobierno dio órdenes de suspender todo espectáculo público, concierto y expresión musical pautado para el domingo. La propia actitud de los dirigentes y los simpatizantes en la calle era de pena; lo que no obstó para que en un acto con los gobernadores Elías Jaua utilizara la enfermedad con intención proselitista.


No hay que ser psiquiatra o psicólogo para oler el miedo, y cuando se analiza la conducta tanto de las damas como del Presidente de la AN bajo esta óptica, el cuadro cobra sentido. Como todos, tienen miedo a lo desconocido; en este caso, la pérdida del líder paternal-espiritual. Y este miedo lo comunicaron al resto del país pues mostraron extrema violencia verbal sin provocación, cual bestias acorraladas, la que puede tornarse en física con terribles consecuencias para Venezuela.




Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe


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