martes, 4 de diciembre de 2012

Ausencia




El Comandante bolivariano es más un líder espiritual que un líder político, y el chavismo y el PSUV, más que corriente ideológica y partido político constituyen una secta. No tienen carácter de institución y su existencia depende de la circunstancia de la existencia y presencia del líder. La relación entre este y sus seguidores se fundamenta en una relación psicológica patológica. El psiquiatra Franzel Delgado Senior, entre otros, lo ha definido como una “secta fanática destructiva con un liderazgo psicopático”. (1)



Las características de este vínculo entre el gobernante y la turba que lo sigue genera una dinámica en la que su poder es hipertrofiado, absoluto, incuestionable e insustituible; lo cual significa que requiere de su presencia continua. La propia existencia del grupo depende de esta presencia del líder. Se puede observar cómo cuando debido a su grave enfermedad el jefe se ausenta, surge el nerviosismo entre sus seguidores, se generan toda clase de declaraciones encontradas, se hace patente, pues, el desasosiego que denota un elevadísimo grado de dependencia del grupo en su figura.


Esta dependencia se manifiesta en la conducción del Estado. Absolutamente todo el aparato se paraliza, es incapaz de funcionar sin sus órdenes. Los funcionarios carecen de autonomía, no pueden tomar decisiones, se encuentran perdidos. Cunde el caos. Se hace patente que existe un único líder en la organización y que sin este la misma –sencillamente- no funciona.



Si debido a su terrible padecimiento el líder se viere obligado a ausentarse definitivamente, es inevitable que finalmente se produzca una fragmentación del grupo pues desaparecería el único factor de cohesión del mismo: su persona y su autoridad.


Luce difícil pues que pueda existir el “chavismo sin Chávez”, esto es como fuerza política articulada y significativa. No se trata de su desaparición absoluta. El nazismo fue una secta de las mismas características y todavía, 70 años después, existen nazis. Se trata de que disminuirá su importancia, su cohesión y su poder, lo que lo obligará a convivir en colaboración con el grupo que lo adversa, es decir, la mitad del país.

(1) Véase mi artículo "Secta".


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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