miércoles, 5 de diciembre de 2012

Armas




La Asamblea Nacional aprobó el presupuesto fiscal para el año 2013 con los votos en contra de toda la bancada opositora. En este presupuesto el rubro “Gasto Militar”, vale decir, adquisición de armamento, ocupa el primer lugar en el endeudamiento público con 40%, muy por encima de Educación.


¿Qué sentido tiene que un país como Venezuela otorgue prioridad a la compra de armas por encima de la tan desesperadamente necesitada Educación, la cual es el principal combustible del desarrollo? Venezuela no es un país con colonias, no tiene intereses foráneos que puedan requerir su intervención militar fuera de sus fronteras. Para una conflagración con los EUA ni que compremos toda la producción rusa y china serían suficientes las armas. Si el problema es con Colombia, equivale a enfrentarse con EUA, su íntimo aliado. Si el enfrentamiento es con Brasil, la situación es casi la misma que con EUA; este país es una potencia militar que incluso tiene la tecnología para fabricar sus propias armas. En el único caso en que estaría justificado el gasto en defensa es para un conflicto con Guyana, único país de la región al que superaríamos militarmente, pero para ello no requerimos mayores adquisiciones de armas.



Sin embargo, no se debe perder de vista que además de que esas armas –siguiendo la tradición de las armas rusas- son excelentes para someter a la población, la compra de las mismas reporta enormes beneficios pecuniarios para los intermediarios. Que se sepa, Venezuela se ha endeudado solo con Rusia para la adquisición de material bélico, en más de US $ 20.000 millones. Calcule el lector las comisiones que esto genera al porcentaje que mejor le satisfaga. Por pequeña que sea la proporción de la tajada (que no lo es) estamos hablando de mucho dinero. Ya vimos el monto de lo “desviado” en la contratación con los españoles y el Estado venezolano para la adquisición de naves para la Marina de Guerra, el porcentaje de la mordida no fue nada desdeñable.


En la carrera armamentista que se desarrolló entre la URSS, China y Occidente después de la Segunda Guerra Mundial, los criterios manejados por los dos bandos fueron distintos. Los países comunistas se concentraron en la producción de cifras enormes de armamento de inferior calidad para apabullar con cantidad a las armas occidentales fabricadas en números inferiores pero de mucho mayor calidad, precisión y tecnología. Estas dos doctrinas se hicieron patentes en casi todas las guerras del siglo XX, desde las Árabes-Israelíes hasta Irak, en las que las armas de tecnología rusa básicamente sirvieron de tiro al blanco a las de tecnología occidental, a las que enfrentaban usualmente en relaciones en las que las superaban por lo menos 2 a 1. 



Por ejemplo, en la Guerra de los Seis Días Israel obtuvo una contundente victoria frente a la alianza árabe de Egipto, Siria, Jordania e Irak. En el campo de batalla se enfrentaron 547.000 soldados, 2.504 blindados y 957 aviones árabes contra 264.000 soldados, 800 blindados y 300 aviones israelitas. Israel perdió 46 aviones vs. 452 árabes destruidos. Por cierto, el padre de Bashar Al Assad, Hafez Al Assad fue responsable del desastre para la Fuerza Aérea Siria; la debacle fue tan grave para Siria que su fuerza aérea casi desapareció. En esta guerra no sólo hubo terribles pérdidas humanas y materiales para la alianza árabe sino también la pérdida de territorios que aún hoy Israel detenta. En la guerra de Yom Kippur en la que Siria por el Norte y Egipto por el Sur aliados con Irak atacaron a Israel, los árabes con armas rusas vieron sus fuerzas diezmadas por las israelitas de fabricación estadounidense, francesa e inglesa, principalmente. La superioridad numérica de Siria y Egipto era enorme, de 7.020 blindados  perdieron 2.250 contra solo 400 de Israel que desplegó 4.500. En cuanto a aeronaves de guerra la situación fue aun peor: los árabes contaban con 1.310 y perdieron 432, mientras Israel, de 645 perdió sólo 102. Con sólo 38 barcos de guerra versus 125 barcos árabes, los israelitas también obtuvieron una aplastante victoria naval debido a la superioridad tecnológica. Creo que no es necesario comentar de qué sirvieron las armas rusas a Saddam Hussein en la Guerra de Irak.




Además de para la práctica de tiro de armas del Imperio, en lo que sí han demostrado un éxito enorme las armas de tecnología rusa es en los desfiles y sometiendo al pueblo. En esta última labor, son famosas sus intervenciones en Polonia, Checoslovaquia y Hungría, en las que el pueblo enfrentó con gran valentía a los tanques soviéticos. La humanidad recordará al joven héroe chino que enfrentó a los tanques enviados por el gobierno para reprimir la manifestación popular democrática en la Plaza de Tiananmen. Cabe mencionar que los tanques chinos son copias exactas de los rusos.



En conclusión, es grave que en una Venezuela sedienta de Educación, Salud, servicios públicos; en la que los hospitales que no están en ruinas no tienen dotación; en la que las fallas de electricidad suman decenas de miles al año; en la que las vías de comunicación se encuentran en estado deplorable; en la que son asesinados 54 venezolanos cada día; en fin, una Venezuela que requiere resolver las necesidades básicas de su población se le dé prioridad al gasto militar y en armas de cuestionable calidad, además. Y más que grave, es un crimen oprobioso.



Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe


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