viernes, 30 de noviembre de 2012

Misoginia Femenina







En los primeros años de este gobierno, creo que en 2002, una actriz fue secuestrada por grupos afectos al oficialismo. Luego de 48 horas cautiva fue arrojada desnuda desde un vehículo en una calle solitaria del Caracas Country Club. Fue ultrajada y su espalda rayada brutalmente con bolígrafo hasta sangrar, con consignas revolucionarias. Al día siguiente, en rueda de prensa, Juan Barreto, Cilia Flores e Iris Varela, con un antiguo afiche en mano declararon que la víctima había aparecido con sus senos desnudos en una película que filmó hacia el año 1970. Con este argumento pretendieron descalificar a la dama al tiempo que con el mismo hacían ver que las mujeres que se desempeñen en ciertos oficios merecen ser violadas y no tienen los mismos derechos que el resto de la población.






Ahora hemos visto con gran horror cómo la doctora María Lourdes Afiuni fue bestialmente violada por funcionarios del INOF, quedó embarazada y sufrió posteriormente un aborto mientras se encontraba presa en esas instalaciones. Por las características de la víctima y del caso, cabe preguntarse si estos funcionarios del Ministerio de Prisiones actuaron bajo órdenes superiores.



Como en aquel oprobioso caso, cuatro mujeres del régimen salieron a defender al gobierno y a los funcionarios del INOF. La ex directora del instituto, Isabel González, desmintió a la víctima y la amenazó con acciones legales civiles, administrativas y penales. La Ministra de Prisiones, Iris Varela secundó estas declaraciones, acusó a la víctima de mentir y amenazó con proceder contra ella por difamación e injuria contra la institución. La Defensora del Pueblo –una mujer- asumió una actitud despreciable alegando que no había motivos para actuar. La Fiscal General –otra mujer- falsamente declaró que para actuar, la agraviada debía hacer una denuncia ante la Fiscalía y que no existía indicio de que se hubiera cometido el delito. Cuatro mujeres le cayeron en cayapa a una dama que ha sufrido uno de los peores crímenes que se pueden cometer contra una mujer. 






Pero no es extraña esa actitud misógina en un régimen cuyo líder le dice a su esposa en cadena de radio y televisión nacional “¡esta noche te doy lo tuyo!” O que ha vejado también públicamente a otras damas como la periodista Andreína Flores. Que se ha referido de forma desconsiderada a otras señoras funcionarias de gobiernos extranjeros como el caso de Condoleezza Rice. Que ha arremetido vulgar y bárbaramente contra María Corina Machado. Y cuyas fuerzas públicas han agredido salvajemente a mujeres en protestas de calle.



Es que por más que en todas sus actuaciones y hasta en la propia Constitución, violando las normas del Castellano, los sustantivos se hacen en femenino y masculino: ciudadanas y ciudadanos, electoras y electores, concejalas y concejales, presidenta o presidente, gobernadora o gobernador, etc., con una pose hipócrita dicen igualar a la mujer con el hombre, en sus actos expresan el mayor desprecio por la feminidad, incluso por parte de las propias mujeres del régimen.


Toda mujer es madre, sobre todo en un enfoque simbólico. Por lo tanto estos ataques son perpetrados en la figura de la madre. Esto significa que existe un grave deterioro de esta figura maternal en las personas que cometen estas atrocidades contra una mujer. Tan victimario es quien comete el delito como quien lo encubre, en este caso, las cuatro mujeres mencionadas. Toda vez que una mujer sufre este tipo de agresiones cada hombre como hijo y cada mujer como hija y hermana, son agredidos. Y de no sentirlo así, el individuo actuaría contra Natura.


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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