martes, 27 de noviembre de 2012

Hay Pero No Se Jalla

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El 27 de noviembre es una fecha clave del calendario revolucionario: se conmemora el segundo intento de golpe de Estado de 1992, el cual tuvo epicentro en la Fuerza Aérea Venezolana. Veinte años de la fecha patria bolivariana. Pero el jefe máximo de la revolución estuvo ausente en la importantísima celebración castrense en la Base Aérea de Palo Negro, estado Aragua. Según el parte oficial, la Asamblea Nacional le concedió permiso para irse a Cuba a recibir “terapia alternativa” para la grave enfermedad que padece que -según él mismo ha informado- es algún tipo de cáncer avanzado. Digo “avanzado” por dos razones, a saber: en junio de 2011 informó al país que el tumor primario era del tamaño de una pelota de Béisbol, infiltrado e infectado; y en febrero de 2012 declaró que había recidivado (justo luego de terminar una muy agresiva quimioterapia además de dos cirugías), por lo que tuvo que viajar a Cuba a recibir nuevo tratamiento quirúrgico y más tarde radioterapia.

Las únicas conclusiones posibles a las que se puede llegar al escuchar la noticia de nuevos tratamientos con terapias alternativas, son las siguientes: 1.- Hay recurrencia de la enfermedad; y 2.- Las terapias tradicionales que brinda la Ciencia Médica, se agotaron o no fueron efectivas. Imposible concluir otra cosa. Esto, independientemente de las informaciones de fuentes periodísticas que han corrido en las redes sociales, como que recibió tratamiento de implantación de semillas radiactivas en los tumores para reducir su tamaño. También cundió la noticia de que se había adquirido una cámara hiperbárica para ser instalada en Cuba, lugar donde recibiría este tratamiento de oxigenación a altas presiones.



Contemporáneamente con estas noticias nada alentadoras acerca de la salud del recién reelecto jefe de Estado, se ha podido percibir su ausencia en las últimas semanas. Las amenas cadenas nacionales de televisión y radio a las que nos tiene acostumbrados en las cuales nos deleita con sus ocurrentes anécdotas de su infancia en el llano o sus andanzas conspirativas en los cuarteles, sazonadas con sus inigualables interpretaciones de canciones populares, y los pícaros chistes que nadie como él sabe contar, se han hecho escasas o inexistentes; lo mismo se puede decir de su magnífico show Aló Presidente: brilla por su ausencia. Esto pareciera insignificante, pero tratándose de una personalidad narcisista de las dimensiones de las de nuestro amado líder, llama a la preocupación. Es impensable que el teniente coronel desperdicie una oportunidad de montar en escena uno de sus espectáculos pletóricos de talento artístico e histrionismo.



Como agravante debemos considerar que los candidatos a gobernadores del oficialismo que dependen absolutamente en la figura del caudillo para conseguir los votos y carecen de liderazgo propio, han quedado huérfanos del apoyo de su Comandante, y solamente han contado con la participación de segundones del partido sin carisma alguno. Esto es otro síntoma de que algo grave aqueja al Líder Supremo pues para sus planes es crucial capturar un buen número de gobernaciones; a menos que para tal efecto dependan exclusivamente del fraude electoral.



Aunque es cierto que en su campaña presidencial se le ahorraron mayores esfuerzos, lo paseaban en carroza y no hizo caminatas, no es menos cierto que fue “parapeteado” médicamente para que pudiera hacer acto de presencia en los contadísimos mitines y apariciones públicas que tuvo. Circulaban rumores de altas dosis de opiáceos (Fentanyl), analgésicos y estimulantes, cuya veracidad es difícil de comprobar. Lo que sí resultó inocultable fue el tratamiento con elevadas dosis de corticoesteroides (Cortisona, Hidrocortisona, etc.), pues la hinchazón, edema, acumulación anormal de tejido adiposo saltan a la vista. Este tipo de tratamiento implica un gran estrés y desgaste para el organismo, pues así como genera ciertos beneficios causa trastornos muy graves (recuérdese que el Cortisol, producido por las glándulas suprarrenales, como la cortisona, se le conoce como hormona del estrés. La palabra cortisona viene de corteza, pues se produce en la zona cortical de estas glándulas). Y es muy posible que ese esfuerzo desmesurado para un organismo gravemente enfermo haya causado un colapso en el líder; pero esto no se puede saber a ciencia cierta debido al velo de secreto que el régimen y el propio paciente han pretendido mantener sobre el caso.



Como ya mencioné, se ha hablado de un tratamiento alternativo con cámara hiperbárica. La cámara hiperbárica nació para el tratamiento de buzos que no se descompresionaban en los tiempos requeridos al ascender a la superficie luego de pasar largos períodos en las profundidades. Al subir rápidamente estos sufrían una mortal embolia por la súbita formación de burbujas de gas en el torrente sanguíneo y otros tejidos. Un fenómeno parecido al que se produce al destapar una botella o lata de gaseosa. Los buzos afectados eran colocados en estas cámaras bajo alta presión por períodos prolongados para reproducir los efectos de un ascenso lento desde el fondo marino. Más tarde se descubrieron nuevos usos en medicina, como el tratamiento de infecciones por ciertas bacterias anaerobias y -en particular- de las causadas por Estreptococo Betahemolítico del grupo A, es decir, la coloquialmente conocida como “comecarne”. La administración de oxígeno en una atmósfera de alta presión como la de estas cámaras, permite a este gas llegar profundamente en los tejidos y dañar a estas bacterias que medran sin oxígeno. Y ha habido experimentos de quimioterapia del cáncer bajo estas condiciones hiperbáricas sin mayor resultado que el anecdótico. Es en resumen la cámara hiperbárica, no solamente un tratamiento alternativo contra el cáncer, sino uno sin suficiente sustento científico y experimental sobre el que no existen datos en sentido alguno; una aventura desesperada como último recurso de ser cierta esta especie.



Me molesto en escribir sobre esta materia que he soslayado durante meses, pues es evidente que el caso de la salud del líder de la revolución (digo, líder después de Fidel y Raúl Castro) es crucial para la vida nacional. Si su salud se deteriorare o se hiciere inevitable la ausencia del jefe de Estado -apartando toda la incertidumbre que esto acarrea-, podríamos estar a las puertas de un nuevo proceso electoral, por ejemplo. Además, este factor pudiera acelerar la puesta en marcha de las reformas para el Estado Comunal. Pero todas estas son especulaciones pues lo que sí es cierto es que -como dicen en el llano- “Comandante hay, pero no se jalla”.

Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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