jueves, 8 de noviembre de 2012

¿Entendí Bien?





Veía las noticias cuando las declaraciones de Henrique Capriles Radonsky al calor de la campaña electoral por la gobernación del estado Miranda me dejaron gélido: “Esto es Democracia”, refiriéndose a la presencia de un afiche de su contendor presidencial el 7 de octubre en la sala de una casa que entregaba a una familia como gobernador. “Ellos están con él como presidente y conmigo como gobernador”. Así que súbitamente, desde ese fatídico domingo, estamos en Democracia.



Realmente me confunde el viraje de conciencia del buen Flaco. Anteayer nos hablaba de corrupción del régimen, de la existencia de presos políticos, de la subyugación por potencia extranjera, pero sobre todo, nos hablaba de falta de independencia de poderes y de libertad de expresión cercenada. También nos hablaba del apabullante ventajismo oficial en la campaña electoral presidencial (lo que equivale a fraude y que se mantiene en estas regionales). Todo lo anterior son síntomas patognomónicos de colapso de la Democracia, conjunta o separadamente. Pero el Flaco dijo “esto es Democracia”.

Me pregunto qué dirán los depojados, expropiados, perseguidos, apaleados, asesinados, excluidos, los presos políticos, sus parientes y amigos, las doctora Afiuni, Iván Simonovis, Forero, Vivas, Franklin Brito si pudiera hablar, su esposa e hijos, de tal afirmación del candidato a la reelección a gobernador.




Pareciera ser que su convicción de la condición democrática de la Venezuela bolivariana es tan honesta y profunda que lo llevó a aceptar los resultados del inmaculado, impoluto, neutral, independiente CNE a sólo minutos de escuchar sus cómputos, sin haber verificado una sola acta (las que por cierto, las debidamente auditadas y cotejadas con la Constancias de Verificación Ciudadana que nos fueron ofrecidas, a estas alturas del juego todavía no han sido presentadas al país). El 7 de octubre Henrique se convirtió, ¿o ya era converso?

Ese día electoral me trajo a la memoria el día de su liberación de su oprobioso encarcelamiento en la DISIP. (Y es que no hay duda, Henrique ha sufrido en carne propia la persecución y la ennoblecedora cárcel dictatorial. Por los motivos más abyectos el joven político fue atropellado). Aquella noche, todavía barbado y demacrado, con voz congestionada pero firme se dirigió a la multitud que durante un mes gritaba “¡fraude, fraude!” en protesta por la burda maniobra fraudulenta del régimen, la Fuerza Armada y el CNE, y exclamó “¡no nos enganchemos en si hubo o no hubo fraude, pasemos la página!”. Esto lo repetía a un pueblo que gritaba “¡no, no, fraude, fraude!” (Recuerden, además del blackout misterioso de ocho horas y media para reaparecer con la tortilla volteada, hasta las urnas electorales contentivas de los comprobantes de votación fueron desaparecidas por los militares envalentonados; y hay diversos estudios estadísticos en publicaciones de primera línea que demuestran graves irregularidades en ese proceso). Los hechos del domingo 7 de octubre de 2012 fueron tan extraños como esos de 2004.


Así las cosas, preguntaría a mi querido Flaco: Henrique, a todo evento voy a votar por ti, principalmente porque no tengo opción, porque no conozco otra vía que el voto para manifestarme, a la par de la protesta legítima, lícita y pacífica para exigir mis derechos  y los de mis hijos, así como respeto por mi voto; también he creído absolutamente en tu honestidad y bonhomía; pero dime, ¿entendí bien? ¿hablaste en serio? ¿en verdad crees que sin libertad de expresión, con ventajismo fraudulento, sin división de poderes, con presos políticos, perseguidos, despojados, existe Democracia? ¿Entendí bien? ¿Eres ingenuo? ¿Finges? ¿Te hicieron algo?

No tengas miedo, todos estamos dispuestos a jugárnosla.

Leonardo Silva Beauregard
Twitter: @LeoSilvaBe

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