miércoles, 24 de octubre de 2012

Transgresión





In memoriam, para Julio Aray Moyeja

Se estima que un campeón de Ajedrez debe tener la capacidad para planificar al menos seis jugadas futuras y anticipar el mismo número de jugadas del oponente; computando a tales efectos todas sus respuestas posibles a cada uno de los movimientos que le plantee, así como las probabilidades de ocurrencia de cada una de esas reacciones. Esto suena sencillo pero es un número muy grande que se calcula factorialmente. Para que esto sea posible no basta con la capacidad intelectual que le permita operaciones de tal complejidad, sino que además debe tener la capacidad psicológica de la empatía: es  indispensable la habilidad de colocarse dentro de la mente de su contrincante y hacer el esfuerzo de pensar como él. Condiciones similares exige el oficio de policía investigador o detective criminalístico: situarse en en el pensamiento del delincuente para predecir su conducta y atraparlo.

Es indudable que si el juego es más injusto que uno de casino, como es el caso de los procesos electorales venezolanos, y además contra adversarios de mentalidad transgresora, la labor del jugador se complica. Combina el reto del ajedrecista con el del criminalista. Todos los juegos de casino son lo que se conoce en Matemática como Juegos Injustos, siendo el menos injusto la ruleta, en el que aún así, es muy improbable ganar; y aunque es tradicional –pero no la regla- que estos centros de diversión estén bajo el imperio de la Mafia, la casa siempre gana pero sin trampa. Los venezolanos hemos comprobado que el CNE es un casino que no respeta esta tradición cuando le sirve a “sus accionistas”.


El pensamiento transgresor no necesariamente es siempre dañino. Es vital en la expresión artística. Cada gran maestro de la Música, por ejemplo, después de haber dominado con lustros de estudio las complicadas ciencias de la Armonía, Contrapunto y Orquestación, ha procedido a violar sus cánones en la búsqueda expresiva que lleva al progreso del Arte. Lo hicieron Bach, Vivaldi, Mozart, todos. El caso de las rupturas en el Impresionismo es célebre. A Debussy le fue negado un premio de composición en Roma con la crítica “esto no es música”. De más está decir que no se recuerda la identidad del jurado autor de la misma, mientras que el compositor francés trascendió al hacer posible para la Humanidad no sólo su revolucionaria música, sino muchos de los logros musicales de los siglos XX y XXI, por parte de otros autores. En otras palabras, la creatividad implica algún grado de transgresión. 1


Y es que para enfrentar la dificultad de la situación que atraviesa el país, su propia supervivencia y los próximos y desiguales retos electorales, la Oposición venezolana debe asumir una actitud transgresora, en el sentido de ser en extremo creativa, pero también en el de ser empática con los procesos mentales delincuenciales del adversario y del propio árbitro. Conste que no se trata de cometer delito, sino de asumir una actitud que también se fundamente en el pensamiento divergente, usando al máximo las herramientas lícitas disponibles, incluyendo la resistencia civil no violenta para exigir el respeto a derechos básicos, aunque pueda resultar un ejercicio fútil.

Por ejemplo, no es necesario ser un ajedrecista consumado para anticipar que, ante la amenaza de muerte que pende sobre el líder debido a su grave e incurable enfermedad, el régimen con su sirviente electoral, el CNE o Casino Nacional Electoral, planifica alguna maniobra que le permita a Cuba continuar asiendo a Venezuela por la garganta y garantizarle su control sobre nuestras riquezas que comparte con los líderes revolucionarios, la cual posiblemente revista el carácter de una reforma constitucional. Ya sabemos por cuál parte del cuerpo nuestro líder se pasa los resultados refrendarios en esta materia cuando le son adversos (verbigracia, Referéndum 2007), así que es evidente que –aunque para las elecciones del 16 de diciembre debe trabajarse- ya es necesario que la Oposición se movilice en anticipación de esta maniobra. No es necesario mencionar que estas dos acciones no son excluyentes sino –muy por el contrario- complementarias, pues es indispensable lograr unas condiciones mínimas de pulcritud para los próximos comicios, que incluyan la depuración del REP y la revisión exhaustiva de los procesos como plantea la gente de Esdata, Súmate, y otras organizaciones que hasta ahora han sido excluidas de los equipos opositores. No es el momento de ser mezquinos, de marcar territorios, de pretender salvar intereses inútilmente, pues eventualmente se perderán. Es momento de unir esfuerzo con lo mejor del país y que está en los diferentes sectores de la oposición. Es momento de la unión y el pensamiento transgresor creativo. Es momento de la UNIDAD.



1.- El doctor Julio Aray Moyeja, psiquiatra-psicoanalista apureño y en muchos sentidos mi querido maestro, tiene una interesantísima monografía sobre el tema del pensamiento transgresor del artista.

 Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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