martes, 2 de octubre de 2012

¿La Defensa de Quién?

 

El Ministro de la Defensa Henry Rangel Silva ya nos tiene acostumbrados a sus declaraciones reñidas con el Derecho, la Constitución y las leyes, de corte -además- absolutamente partidistas; totalmente impropias del máximo jefe militar del país. Al ecuánime oficial le importa muy poco que la Carta Magna (además de los principios conceptuales y filosóficos) le ordena fidelidad sólo a ella, a la preservación de su imperio, cuando dice cosas como “aseguraremos nuestra permanencia en el poder hasta con las armas... La FAN no aceptará un triunfo electoral de la Oposición y defenderá la decisión del pueblo en ese caso” (¡¿?!) ¡Bueno, ¿y la decisión del pueblo no es la que se manifestaría en esa elección?! Ha expresado su incondicional adhesión y servidumbre a la persona y proyecto político de su Comandante (en Jefe). En fin, ha declarado abiertamente que está por encima de toda norma.

Émulo de su Comandante (en Jefe), el general es capaz de los más insólitos dislates, con su peculiar dicción de guapo de barrio. Creo que sus declaraciones apoyadas en un profundo conocimiento de la obra del gran físico del siglo XX, el “socialista Albert Einstein” constituyen un clásico. Sin embargo, tengo que reconocer que no le he escuchado todavía “Dios no juega perinola con el Universo”.

Ayer nos divirtió con nuevas frases transgresoras de los más elementales principios de Derecho. Por una parte, en un momento crucial en el cual -hasta por el propio interés de su causa partidista- debería al menos fingir neutralidad, declaró que Henrique Capriles tiene el plan de desarticular la Fuerza Armada. Sin duda se trata de un caso de infinita torpeza, pues su mentira queda desnuda ante una oficialidad que necesariamente tiene la mínima inteligencia para comprender que sería una total idiotez tal plan de desmantelamiento. Así que queda en evidencia precisamente delante de aquellos cuyo favor pretende capturar mediante la infusión de terror. Me cuesta aceptar que hombres entrenados para sobreponerse al miedo con valor, sucumban a este infundio que, por lo demás, conlleva la implicación de que considera a sus colegas capaces de cobardía. Este mensaje es patente e inequívoco.

Pero en su mayor disparate, que demuestra que carece de criterio jurídico, o más bien, que tiene criterio antijurídico, dijo que “los focos violentos que intentaran alterar el orden, serían reducidos por la fuerza pública (hasta aquí vamos bien) ¡y hasta el mismo pueblo!” ¿Qué quiso decir el brillante general epítome de la expresión “inteligencia militar”? ¿Que los ciudadanos comunes tienen derecho a poner orden sobre sus semejantes? ¿Que pueden tomar la Ley en sus manos? ¿Que pueden linchar a los que se resbalen? ¿Será que el jefe militar llama “pueblo” exclusivamente a los círculos y otros grupos armados afectos al régimen? Que yo sepa, la preservación del orden público por parte de las autoridades es indelegable, y menos en ciudadanos comunes.

Dudo que haya escapado a algún venezolano mínimamente consciente que las palabras del Ministro de la Defensa encierran una seria amenaza en extremo antidemocrática que se suma a otros dos factores preocupantes que, en mi opinión, son parte de un plan perverso muy desesperado y destinado al fracaso, por parte del régimen: el candidato oficial reitera ad infinitum que ganará inevitablemente las elecciones (a pesar de que hace toda clase de maniobras y súplicas para conseguir votos) y que la Oposición desconocerá tal victoria con violencia desestabilizadora; mientras otros funcionarios, (CNE, TSJ, Poder Ciudadano) reclaman el compromiso expreso de la Oposición de reconocer el resultado electoral. ¡¿En una Democracia es necesaria esa manifestación que se considera un valor sobreentendido?! Por si fuera poco, en un discurso totalmente idiota y suicida que tiene carácter de confesión, el embajador ante la ONU Valero, expresó hoy ante la Asamblea de ese organismo que en Venezuela había peligro de un conflicto bélico interno. Aquí solamente el gobierno por voz del líder, principalmente, ha amenazado a los venezolanos con guerra civil hasta el cansancio con -entre otras frases- su famoso “soy yo o la guerra”. De manera que la depravada advertencia del embajador, no es más que una amenaza hecha en la más elevada tribuna mundial.

El señor Ministro de la Defensa debe saber que sus palabras alusivas a la violencia no son especulación pues la matanza de tres jóvenes opositores en Barinitas a manos de funcionarios del gobierno vinculados a los hermanos Chávez, constituyen una manifestación muy real, que tuvo lugar en circunstancias muy claras en pleno escenario electoral. A todos los venezolanos nos consta que la violencia únicamente ha venido del oficialismo; esto ha sido una verdad desde 1992. Así que tengo motivos suficientes para preguntar “¿la defensa de quién asume usted, ministro?”

Le agradezco que no me defienda.



Leonardo Silva Beauregard
Twitter: @LeoSilvaBe

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