miércoles, 26 de septiembre de 2012

Taumaturgia Socialista




Para mi amigo Armando Coll Martínez





Diversos autores le asignan la cualidad de taumaturgo a muchos líderes y aun profetas a lo largo de la Historia de la Humanidad. Han argumentado, por ejemplo, que Moisés y Jesús recurrieron a estas habilidades para complementar su mensaje luminoso. En esta tradición, otras cabezas religiosas se han valido de la magia en su misión. Es famoso el caso de Sai Baba, el gurú capaz de materializar vibhuti (ceniza sagrada curativa) para los pobres o cadenas de oro para los ricos (existen videos que muestran las técnicas de “materialización” de este santo sacando joyas de la ropa). No es mi intención descalificar ni menos cuestionar el mensaje indiscutiblemente positivo de estos trascendentes personajes. Es posible que la taumaturgia sea accesorio invaluable de este. Muchos milagros reportados por parte de santos y sacerdotes posiblemente corresponden a este fenómeno, sin que esto signifique que disputo la legitimidad de alguno. Mi objetivo es sólo destacar la efectividad de la magia en el manejo de las masas.


Quizás el lector recuerde a Uri Geller, el “psíquico” más célebre del Siglo XX, dotado de habilidades paranormales, en la telequinesis, telepatía y “disciplinas” afines. No existió país del planeta donde Geller no se presentara. Todavía hoy tiene casi una secta que lo sigue, como se evidencia en las páginas web que detenta. Le pagaban fortunas que le permitieron acumular enorme riqueza por la ejecución en televisión y teatros de su acto emblema: doblar cucharillas metálicas con el solo poder de la mente. Las audiencias observaban sorprendidas y crédulas cómo este superdotado telépata prácticamente disolvía el acero con su mirada, mientras sostenía entre sus dedos la pieza que una y otra vez se doblaba y quebraba. Nadie se atrevía a cuestionar su poder mental.

James Randi es un mago canadiense de gran éxito y dilatada carrera mundial que un día decidió retirarse de los escenarios y junto a personalidades como Carl Sagan, Isaac Asimov y otros científicos, magos y matemáticos (varos vinculados a MIT), abordar el estudio de la charlatanería en sus diferentes expresiones, incluyendo la religiosa. El famoso presentador norteamericano Johnny Carson le solicitó sus servicios para emboscar a Geller en el popular Tonight Show, el cual era visto por 100 millones de personas cada noche. El psíquico acudió mansamente a la invitación al show en el que, aún hoy, cualquier personalidad que se respete consagra su carrera. La entrevista se desarrolló normalmente a lo largo de varios minutos, hasta que Carson pidió al invitado que ejecutara su acto. Cuando Geller hizo el ademán de sacar del bolsillo del paltó las cucharillas a doblar, el anfitrión lo detuvo abruptamente y llamó al “Asombroso” Randi, quien entró en escena. 

 

El emboscado -con mirada de extrañeza- no comprendía qué sucedía. Randi procedió a desplegar en la mesa un paño que envolvía todo tipo de cucharillas de todos los tamaños y estilos. Le pidió a Geller, quien todavía abrigaba esperanza de sacar la que traía preparada, que escogiera alguna. Lo hizo, no sin cierta reticencia. De inmediato asumió la posición en la silla con la cuchara entre sus dedos. Con mirada que sugería gran esfuerzo físico se concentró en esta. Pasaban minutos de suspenso. Geller sudaba. Pujaba. Súbitamente exclamó: “percibo vibraciones negativas en el ambiente que no me permiten concentrarme para doblarla”. Mientras Carson observaba con interés y una apenas perceptible sonrisa en sus labios, Randi cordialmete le invitaba a continuar. El mentalista volvió a concentrarse de nuevo con la mueca de extraordinario esfuerzo, para al cabo de algunos instantes, volver a renunciar: “hay interferencia de energías negativas que bloquean mis ondas mentales”. Esto se repitió en lo que debió ser una agonía para el telépata, a juzgar por su rostro. Finalmente, con la misma excusa desistió definitivamente de la empresa.





Acto seguido, James Randi se sentó, sacó de su bolsillo una cucharilla, le explicó a la teleaudiencia que la había preparado de la misma forma en que Geller preparaba las suyas: fatigando el metal, doblándola repetidamente justo hasta antes de alcanzar el punto en que esta se doblara y quebrara. Con el mismo dramatismo histriónico del invitado, ejecutó impecablemente el acto. La cucharilla se dobló y se quebró entre los dedos solamente con la mirada de Randi. Uri Geller quedó en evidencia ante 200 millones de ojos en ese momento y quién sabe cuántos en las fechas posteriores. No podía ocultar su extremo disgusto. Sin embargo, el grueso de la Humanidad decidió seguir creyendo que Geller doblaba las cucharillas con su sola mente hasta la presente fecha, desafiando toda lógica además de las leyes de la Física; y continuó llenando sus arcas comprando entradas a sus espectáculos y viendo sus shows en televisión. Es Naturaleza Humana la necesidad de creer.

Hemos escuchado al líder de la revolución bolivariana proclamar casi a diario en cadenas y discursos que salvó el sistema eléctrico nacional ante 29 millones de venezolanos que sufren horas interminables de apagones todos los días a lo largo y ancho del territorio nacional. Que lo rescató de la Democracia y desarrolló, a pesar de que fue en esta que se construyó casi todo el existente y de que quienes lo ven hablar contemplan que su rostro desaparece de la pantalla cuando falla la electricidad, debido al deterioro consecuencia de la corrupción, abandono y políticas erradas. La propaganda estatal coloca múltiples veces al día una costosa cuña que muestra los avances del sector eléctrico bajo el socialismo, que lamentablemente no puede ser disfrutada por los televidentes debido a la falta de luz. Y lo notable no es esto, sino que a pesar de la evidencia, de lo que viven a diario, de que se les pudre la comida por falta de refrigeración a consecuencia de apagones, y de que la propia imagen del amado líder se desvanece en la pantalla de la TV ante sus ojos al fallar la luz; todavía unos 6 millones de ciudadanos creen no sólo ese cuento, sino todos los cuentos que les echa el taumaturgo mediático socialista de la revolución. El Uri Geller de la boina roja.

"A mi Comandante lo tienen engañado".


Video de Uri Geller en el Show de Johnny Carson presentado por James Randi. Se observará que mi narración escrita a partir de un recuerdo de algo que vi hace más de 30 años difiere absolutamente de la realidad. Sin embargo, el resultado es exactamente el mismo. El episodio esencialmente ocurrió. E invito a juzgar cuál versión es más divertida, estoy seguro de que pierdo. La realidad me superó:





Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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