lunes, 3 de septiembre de 2012

Simulacro



La verdad no entendí el revuelo que causó la realización del simulacro electoral el Domingo 2-9-12. Principalmente porque pienso que vivimos un continuo simulacro desde hace más de una década. Para donde volteo veo un simulacro: simulacro de instituciones, simulacro de Democracia, simulacro de país, en fin, simulacro de vida. Simulacro.

En un país con tasa de 67 homicidios por cada 100.000 habitantes, no puede haber vida verdadera. Todo ciudadano que traspone el umbral de la puerta de su casa, sabe que no existen garantías de que regresará, que las probabilidades de ser asesinado son emormes y las de ser secuestrado se suman. Estamos hablando de 14,25 veces la tasa de asesinatos de EUA, país considerado violento entre los desarrollados, con respecto a los cuales, la venezolana es unas 70 veces más elevada; y 3 veces mayor que las de México y Brasil. La agonía que esto causa en la población a todas luces significa que la vida del venezolano sólo es un simulacro.

Como respuesta a la crítica por su sumisión, la presidenta del TSJ -en un retroceso de 250 años de la Teoría del Derecho y el Estado- ha declarado públicamente que no tiene sentido la división e independencia de los poderes públicos; más aún, que el Estado es uno solo y debe depender del Poder Ejecutivo para ser efectivo en el logro de sus fines. Ante tal declaración, huelga la discusión acerca de si en Venezuela existe la autonomía de estos órganos del Poder Político: Electoral, Ciudadano y Judicial. En consecuencia, aún con elecciones, hasta la máxima representante de la administración de justicia confiesa la ilegitimidad de desempeño del régimen y por lo tanto, sólo existe una ficción de Democracia, es decir, un simulacro.

Sobre la Fuerza Armada ¡¿qué más podemos decir?! Sus oficiales de mayor jerarquía han manifestado su adhesión al partido de gobierno, su lealtad incondicional al presente jefe de Estado; los hemos escuchado lanzando consignas partidistas del oficialismo: “¡Patria, socialismo o muerte! ¡La FAN es chavista, socialista y revolucionaria!” ¡Hasta al Ministro de Defensa dijo “la FAN no aceptará una victoria electoral de la Oposición y defenderemos la permanencia en el poder hasta con las armas”! O sea, “si no gana nuestro candidato mataremos al Pueblo que votó manifestando su voluntad de que lo gobierne otro”. Solamente apoyan una “Democracia” sin alternabilidad y con un sólo líder, por encima de la Constitución que les ordena fidelidad a ella antes que a nada, incluso antes que a un gobernante que la viole. Una “Democracia” sin alternabilidad no es más que un simulacro, y una FAN que apoye a un hombre por encima de la Constitución, falsea su función, entonces es también un simulacro. Por si fuera poco, esa FAN está subordinada a jefes militares cubanos. Hasta la bandera de Cuba se iza en los cuarteles. No creo necesario señalar que una FAN sumisa a potencias extranjeras es la negación de una FAN, y por lo tanto, es un simulacro.

Cada vez que se solicita la investigación a la Asamblea Nacional de un hecho que compromete a un funcionario de la Administración Pública perteneciente al partido de gobierno, esta es impedida. Acaba de suceder con algo tan grave y vital para cada venezolano -a quienes representan sus diputados- como la explosión de la refinería de Amuay. ¡¿Es posible pensar en un suceso más merecedor de investigación que ese evento?! Este poder se denomina Legislativo, pero la función de legislar la delegó en el Ejecutivo y prácticamente no promulga ya leyes importantes para el país, apartando las referidas a delitos cometidos contra guerrilleros comunistas hace 50 años, que es cierto que deben ser sometidos a la justicia, pero hay prioridades perentorias. Un Poder Legislativo que no legisla y no investiga a los otros poderes no es real, es un simulacro.

Quizás no hay mayor simulacro que el llamado “socialismo”. Decía el profeta Marx que socialismo es la dictadura del proletariado, es decir, de los trabajadores. Pero es paradójico que -independientemente de que cada vez más trabajadores pierden sus fuentes de trabajo- este grupo ha visto burladas sus aspiraciones, como fue patente en el reclamo airado de los trabajadores guayaneses de SUTISS en la cadena nacional del líder, que causó su inmediata interrupción. ¡Dictadores que no cobran sus beneficios laborales desde hace tres años y cuyas fuentes de trabajo fueron arrasadas! Los únicos puestos de empleo que -además de los del sector informal, los buhoneros- se han generado en la economía están en la Administración Pública, luego de que casi 200.000 empresas han desaparecido. En 1998 había 800.000 empleados públicos y ahora hay 2.400.000. En otras palabras, el sistema económico tiene una carga tres veces más pesada, pues la Administración Pública no es productiva, solamente existe para que el Estado preste sus servicios. Y esos puestos de trabajo también son una ilusión que puede desaparecer, un simulacro pues el verdadero empleo que genera bienestar para toda la sociedad, para esos trabajadores que son supuestos dictadores, es el que se produce con el crecimiento económico que es el que en el largo plazo les paga a los empleados públicos con los impuestos. Es evidente que un socialismo cuyos dictadores no son los que mandan sino que están sometidos e ignorados, tiene que ser un simulacro.

El jefe de Estado ha manifestado que consulta con Fidel Castro casi todas sus decisiones de gobierno. Hemos visto al jefe de Estado gritar consignas cubanas en Miraflores y cuarteles, ¡hasta besar la bandera cubana! Y un gobernante que obedece a otro foráneo, no gobierna en realidad, así que es un simulacro.

Y así, la lista de simulacros se hace interminable: el proclamado desarrollo de la agroindustria y la cacareada soberanía alimentaria en un país que importa casi todo lo que come, son un simulacro; la salvación del sistema eléctrico nacional cuando la electricidad falla diariamente en casi todo el territorio, es un simulacro; el fortalecimiento del sistema de salud con médicos cubanos y CDI mientras todos los hospitales están colapsando y los enfermos de cáncer (por nombrar sólo una enfermedad) no han recibido tratamiento durante meses, es un simulacro... Simulacro, simulacro.

Finalmente, si prácticamente todo aspecto del quehacer y de las instituciones de un país es un simulacro, debemos concluir que el propio país es un simulacro.

Sin embargo, hay una esperanza: el Pueblo no es un simulacro, y el 7 de Octubre manifestará que no es tal, despreciando y superando así toda amenaza, incluso la de que Venezuela continúe siendo un simulacro.

Twitter: @LeoSilvaBe

1 comentario:

  1. Extraordinario artículo y de colección. Básicamente por la mascarada que es este proceso revolucionario catatónico y a punto de fenecer. Pobre país hundido en el simulacro.

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