jueves, 13 de septiembre de 2012

Camisas Rojas, No Franelas Rojas



No hay peor fascismo que el antifascismo”
Pier Paolo Pasolini


Tanto el Psicoanálisis como la Filosofía, la Historia y otras Ciencias Sociales han atendido el estudio del fenómeno conocido como “fascismo”, en sus distintas manifestaciones. Si en algo existe concordancia entre los autores de las diversas disciplinas es en que no hay diferencia sustancial alguna entre los extremos, entre el fascismo de la derecha y el de la izquierda. Para Fernando Savater y Manuel Caballero tienen un denominador común: el militarismo nacionalista. Sin importar la denominación ideológica y la doctrina en que -proclamen- se fundamenten, lo cierto es que los regímenes de cualquiera de los extremos cardinales adoptan exactamente los mismos métodos.



La palabra “fascismo” viene de “fascios” que significa “haz”, como los haces de trigo en las “fasces” en la insignia de los cónsules romanos, su raíz latina. “Haz” es la formación de tropas en filas. Y tropas fueron los funestamente célebres grupos de choque de Benito Mussolini en la Italia fascista, que eran conocidos por sus camisas negras y fueron denominados “Camisas Negras”, la Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional. Hitler formó desde el partido Nacional Socialista sus SA (Sturmabteilung) o Grupos de Ataque conocidas como Camisas Pardas, por el color de su atuendo. El fascismo español también tuvo su propia versión: los Camisas Azules de Primo de Rivera. Se conoce la función de estas tres organizaciones, generalmente formadas por delincuentes, oportunistas y parásitos de los respectivos partidos: Atacar y aterrorizar con toda clase de armas a todo opositor, disidente y en general, a todo aquel con pensamiento diferente independiente, llegando incluso al asesinato y tortura, además de la destrucción de bienes.



Todo venezolano que haya marchado o manifestado en protesta contra el gobierno revolucionario, incluso con autorización, ejerciendo un derecho constitucional, así como participado en actos políticos distintos a los oficialistas, ha enfrentado la violencia de grupos de choque con franelas rojas que ostentan imágenes de su líder. Ha recibido los insultos, lacrimógenas, molotovs, botellazos, tubazos, pedradas, y aun disparos de Glocks .40, bajo la protección de las autoridades y la Guardia Nacional. Se ha enfrentado a los Camisas Rojas, herederos de la más rancia tradición de los Camisas Negras, Camisas Pardas y Camisas Azules del fascismo.

Es notable que los ataques de los Camisas Rojas -dirigidos desde el partido de gobierno- generalmente los hacen con el grito “¡fascistas!” y que sus dirigentes partidistas declaren que “el pueblo tiene el derecho a manifestar su repudio contra el candidato de la ultraderecha fascista”. Más notable aún es que las declaraciones en ese sentido la haga un psiquiatra, como Jorge Rodríguez, al referirse al ataque contra Henrique Capriles en Puerto Cabello;, noticia que le dio la vuelta al mundo el día de ayer, 12-09-12. El médico de la mente, al tiempo que proclama que la manifestación del pueblo es un derecho constitucional (derecho a tirar piedras, molotovs, botellas, dar tubazos e incendiar vehículos, como en efecto hicieron los militantes de su partido), incurre en lo que la Psiquiatría define como proyección identificativa: los franelas rojas aplican los métodos del fascismo, ¡y acusa de fascistas a sus víctimas!, mientras esbozaba una sonrisa nerviosa.


Gandhi y King demostraron que la violencia vence al agente no a la víctima. Además, la violencia pone en evidencia la debilidad sustancial del violento. Por si fuera poco, en toda agresión las simpatías van para la víctima, no para el agresor. En Puerto Cabello no hubo dudas acerca de quién fue la víctima y de que esta se sobrepuso a la agresión, y en una movida heroica, con la ayuda de los humildes pescadores, llegó triunfal en un bote peñero al puerto, dejando en ridículo al régimen, quien con todo su poder no pudo evitar su acto con el Pueblo. Y ya no fue a Capriles el candidato a quien vieron y escucharon, sino a Capriles el candidato y héroe de Puerto Cabello.

La Humanidad conoce perfectamente bien a dónde la llevó el fascismo de los Camisas Pardas y Negras. Independientemente de la muerte y destrucción en una escala jamás conocida, destruyó también a los líderes y a los países que pretendieron usar sus métodos para dominar al Hombre. Es cierto que Italia y Alemania se recuperaron de la casi total destrucción con los sobrevivientes de ese apocalipsis, pero fue con la ayuda casi ilimitada de los vencedores. Es lugar común la idea de que la Historia es cíclica, se repite. Quizás es producto de la Naturaleza Humana, o quizás simplemente es resultado de la patente ignorancia de los líderes que vuelven a incurrir en el mismo error. Cualquiera que sea la causa y cualquiera que sea el color de la camisa, la Historia demuestra que como toda violencia, el fascismo es finalmente autodestructivo.



Leonardo Silva Beauregard

@LeoSilvaBe

1 comentario:

  1. Interesante el paralelismo ese de las camisas. Claro, que la versión de las camisas rojas es más chicharronera. De pésimo e impresentable gusto.

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