domingo, 30 de septiembre de 2012

La Muerte



Hoy voy a tratar un tema que muchos preferimos evitar en especial cuando nos aproximamos a ella, como nuestro gobernante lamentablemente acosado por una terrible enfermedad incurable. Es una cruel vuelta del destino para aquel que hizo del tema de la Muerte el centro de su discurso desde que era candidato en 1998. En aquella fecha vi con espanto cómo el venezolano -incluyendo pensadores-, en un fenómeno parecido al fanatismo por un equipo de fútbol y con la frivolidad de quien sigue una moda, se decidió mayoritariamente por la opción de la Muerte. Para mí fue un shock que me conmovió hasta las fronteras de la personalidad, porque era clara esta propuesta que correspondía a un impulso anormal. Como he mencionado antes, la destrucción es autodestrucción, y en todo caso, la muerte de otros jamás es una opción y menos política, por formidable que sea el deseo de venganza.

Ya con 40 años afectivamente en la oposición pues nunca fui ni adeco ni copeyano y llegué a pensar que nada podía ser peor que ellos, me negué a aceptar que sus cabezas deberían ir a un caldero con aceite a 180° Celsius para ser freídas, pues para preparar tal platillo, necesariamente deberían ser cortadas previamente. Y decapitar es matar. Esto no admite otra interpretación. Mis hermanos lo entendieron muy bien. Para freír cabezas decidieron montarse en un portaaviones. El Ser Humano no conoce arma más poderosa que este navío militar, capaz de llevar muerte y destrucción a los más recónditos parajes del planeta. No había forma de que lo confundieran con el barco hospital de la Cruz Roja de Florence Nightingale. Sabían lo que hacían. Deseaban muerte, quizás la confundieran conscientemente con esperanza, pero en las profundidades del inconsciente era muerte.

El discurso de la Muerte continuó desde el comienzo del gobierno y a lo largo de sus 14 años. Frases como “el que no esté conmigo está contra mí y lo destruiré, lo pulverizaré; esta es una revolución armada y la defenderemos con sangre; soy yo o la guerra”; todas en perfecta consonancia con su famosa “la guerra civil es fratricida pero necesaria”. Guerra es sinónimo de muerte. Creo que el lema “Patria. Socialismo o muerte” no requiere mayor análisis: significa la muerte de todo aquel que se oponga al Socialismo o la del socialista si no logra instaurarlo; esto es, del socialista carne de cañón pues los líderes prefieren un Chateau Margaux en algún restaurant de París. En la embriaguez propia de la dictadura de la mayoría que disfruta su poder, esta oratoria tanática era aceptada.

El discurso de la Muerte, alimentado por la inoculación del odio hacia un enemigo creado a tales efectos -que algunas veces adoptaba las facciones del imperialismo, o del sionismo, y casi siempre de los que han dado en llamar “burguesía” (es decir, de todos aquellos que se ganan la vida con un oficio o arte)-, caló en algún porcentaje de la población; lo que no es sorpresa pues muchas veces lo ha hecho en la Historia de la Humanidad, como  ocurrió con el fascismo que nos llevó a la Segunda Guerra Mundial. Ha sido casi tan efectivo para llevar y mantener a un líder en el poder como para llevarlo a pender guindado por los pies de un poste o a ser asado en una fogata afuera de un búnker; además de haber conducido a sus países y a sus pueblos a la casi total aniquilación. La Muerte sólo conduce a la muerte. Pero los líderes la vuelven a invocar, una y otra vez.

Hoy guardamos duelo profundo por la muerte de tres hermanos asesinados anoche en Barinitas. Tres inocentes “fascistas” que cometieron el terrible pecado de bajarse de sus vehículos para hablar con líderes locales del partido de gobierno que impedían el paso de la caravana opositora, recibieron la respuesta de estos seguidores del Corazón de la Patria, del Candidato del Amor, del creador de la Misión en Amor Mayor, pues. A la solicitud de diálogo y razón de los jóvenes, contestaron con los sencillos, antifascistas y democráticos plomo y muerte.

Es asombroso que en una época en que se conoce que todos somos hermanos, que no sólo tal valor tiene fundamentos morales y religiosos, ¡sino que hasta la Ciencia ha descubierto que no es un valor sino un hecho!: todos los seres humanos descendemos de, a lo sumo, 4 madres comunes que, además, pudieran estar emparentadas entre sí. Lo que se ha demostrado con el estudio del ADN mitocondrial, el cual es únicamente transmitido por la madre y todos los humanos lo compartimos. Además, independientemente de lo que algún militar ignorante pudiera decir, ¿acaso todos los venezolanos, chavistas o no chavistas, no somos hermanos?

Y parece mentira que ni el mensaje del comunista Ho Chi Min lo conozcan: “pueden matarnos a todos, pero jamás destruirán al pueblo”. No importa si matan a 1.000.000, 5.000.000, 10.000.000, es imposible derrotar la causa de un pueblo que ha decidido pronunciarse, y cada muerte de un hermano hace más profundo el foso de la perdición de un régimen oprobioso.


Que en paz descansen mis hermanos que con sus muertes dan una contribución inconmensurable a la causa de la libertad, pues con ella denuncian ante la Civilización la verdadera naturaleza del régimen que gobierna a Venezuela; en un sacrificio que emula al de otro Hermano: el judío Yoshua Ben Yoseff, Jesús Hijo de José, Jesús de Nazareth, Jesús Hijo de María.

Las lágrimas tienen el inconfundible sabor de ¡la LIBERTAD!, pues insisto: a la muerte siempre sigue la vida, es la esencia del Ciclo Vital.


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

viernes, 28 de septiembre de 2012

Lo Único Que Importa

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El historiador mexicano Enrique Krauze escribió esta semana que le reconoce la conciencia social al soldado de Sabaneta. Ya en fecha reciente, en un mítin en Valencia,  escuchamos al Centauro de Barinas declarar, mejor, reprocharles a sus seguidores que le reclamaban, en un rugido desesperado “¡aquí lo que importa es Chávez!”. Hoy en Maturín, en un discurso signado por la súplica casi postrada de votos, reiteró esta sentencia, pero en un grado superlativo que no ha tenido precedente en nuestra historia y quizás tampoco en la de la Humanidad.

Su alocución trascendió al narcisismo, al egoísmo, a la egolatría: parecían las palabras de una personalidad psicopática o sociopática. No sé qué pensarán los expertos, quienes han coincidido en que padece un grave trastorno narcisista de la personalidad. Aunque en el fondo no es una sorpresa para muchos, les dijo a sus fanáticos que reconocía las fallas de su gobierno, que se autocriticaba pero que debían aceptarlas. “No importa que no tengan casa, que no tengan agua, que no tengan electricidad, no importan los apagones, no importa la inseguridad (que los secuestren, que los maten), no importa que mis funcionarios los maltraten (y sean groseramente corruptos y ricos), no importa que sufran hambre, nada de eso importa; aquí lo único que importa es que ganemos (yo gane) las elecciones, es la vida de la patria (o sea, la mía, pues sabemos que ha declarado ser la patria). La verdad -no puedo más que pensar- que tal nivel de desprecio por el sufrimiento humano y de atención exclusiva a sus intereses particulares, es propia de psicópatas o sociópatas, como dije.

La opinión de Krauze se corresponde con la que ha logrado transmitir nuestro gobernante al mundo. La Humanidad lo percibe como un socialista comprometido con los problemas sociales, valga la redundancia. En el peor de los casos, un populista. Pero ante este discurso ya no debe existir esta opinión internacional; cuando menos, su signo trastornado egoísta es inequívoco. No creo que reste un ciudadano en el orbe y menos un intelectual que pueda interpretarlo de otra forma. En el ámbito nacional, si no disuade a sus seguidores, es seguro que los indecisos captaron el mensaje. Lo que sugiere que fue un error grave: sus leales posiblemente no disminuyan en alta proporción, pero tampoco aumentarán, y quienes tenían dudas ahora saben la verdad y votarán en su contra en mayor proporción.


La alternabilidad es esencia de la Democracia. Más aún, es vital para su supervivencia y la de la sociedad. El refrescamiento del liderazgo cada cierto número de años, garantiza el fortalecimiento y el florecimiento de esta, su desarrollo. Hasta el mismo Bolívar, en total contradicción con el bolivariano que nos gobierna que pretende perpetuarse en el poder, advirtió acerca del peligro mortal para un país de que un gobernante se entronice ad aeternam. Y es esto lo que les solicita el líder de la revolución a sus acólitos a costa del propio sacrificio, no sólo por los males actuales, sino los futuros derivados del seguro fracaso a consecuencia de su eternización en el poder.

Lo que resulta insólito es que sus fanáticos acepten sumisos esta orden: voten por mí aunque sufran las más terribles miserias. Pero como ya he mencionado en otros artículos, así sucederá. Es de esperar que un alto porcentaje de ellos continúen creyendo ciegamente que su líder se duele por sus problemas y desea resolverlos. Estos fieles no cambiarán de opinión, aunque lo vieren cometer ante sus ojos los crímenes más abyectos. Los he llamado el chavismo refractario. Es así porque estamos ante una relación patológica que algunos erróneamente han confundido con la de un predicador con sus feligreses. Es mucho peor, es la de un líder destructivo con una masa fanática, una secta guiada por un enfermo y contagiada por la enfermedad. El doctor Franzel Delgado Senior, médico psiquiatra especializado en estos temas, la ha diagnosticado como “secta fanática destructiva”. El ejemplo clásico, además del nazismo, es la congregación del infame reverendo Jim Jones, que en Guyana condujo a 900 seguidores al suicidio, y al asesinato de los muy pocos que no cumplieron su orden de acabar con la vida por propia mano, en la década de 1970. Lo que es consonante con lo que he venido sosteniendo en diversos artículos: el chavismo y su líder son autodestructivos; y esto significa que, de lograr perpetuarse en el poder, nos conducirá a la destrucción y autodestrucción.

Invirtió los valores existentes en política, por lo menos, desde la Grecia antigua. Cabe pensar que en este sentido es contra Natura: no es el político quien se sacrifica por sus electores, su pueblo, sino los electores, el pueblo, por el político. Lo que importa no son los gobernados sino el gobernante, sola y exclusivamente.

El bolivariano confesó quién es, y esta confesión sólo puede explicarse por la desesperación.

Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Taumaturgia Socialista




Para mi amigo Armando Coll Martínez





Diversos autores le asignan la cualidad de taumaturgo a muchos líderes y aun profetas a lo largo de la Historia de la Humanidad. Han argumentado, por ejemplo, que Moisés y Jesús recurrieron a estas habilidades para complementar su mensaje luminoso. En esta tradición, otras cabezas religiosas se han valido de la magia en su misión. Es famoso el caso de Sai Baba, el gurú capaz de materializar vibhuti (ceniza sagrada curativa) para los pobres o cadenas de oro para los ricos (existen videos que muestran las técnicas de “materialización” de este santo sacando joyas de la ropa). No es mi intención descalificar ni menos cuestionar el mensaje indiscutiblemente positivo de estos trascendentes personajes. Es posible que la taumaturgia sea accesorio invaluable de este. Muchos milagros reportados por parte de santos y sacerdotes posiblemente corresponden a este fenómeno, sin que esto signifique que disputo la legitimidad de alguno. Mi objetivo es sólo destacar la efectividad de la magia en el manejo de las masas.


Quizás el lector recuerde a Uri Geller, el “psíquico” más célebre del Siglo XX, dotado de habilidades paranormales, en la telequinesis, telepatía y “disciplinas” afines. No existió país del planeta donde Geller no se presentara. Todavía hoy tiene casi una secta que lo sigue, como se evidencia en las páginas web que detenta. Le pagaban fortunas que le permitieron acumular enorme riqueza por la ejecución en televisión y teatros de su acto emblema: doblar cucharillas metálicas con el solo poder de la mente. Las audiencias observaban sorprendidas y crédulas cómo este superdotado telépata prácticamente disolvía el acero con su mirada, mientras sostenía entre sus dedos la pieza que una y otra vez se doblaba y quebraba. Nadie se atrevía a cuestionar su poder mental.

James Randi es un mago canadiense de gran éxito y dilatada carrera mundial que un día decidió retirarse de los escenarios y junto a personalidades como Carl Sagan, Isaac Asimov y otros científicos, magos y matemáticos (varos vinculados a MIT), abordar el estudio de la charlatanería en sus diferentes expresiones, incluyendo la religiosa. El famoso presentador norteamericano Johnny Carson le solicitó sus servicios para emboscar a Geller en el popular Tonight Show, el cual era visto por 100 millones de personas cada noche. El psíquico acudió mansamente a la invitación al show en el que, aún hoy, cualquier personalidad que se respete consagra su carrera. La entrevista se desarrolló normalmente a lo largo de varios minutos, hasta que Carson pidió al invitado que ejecutara su acto. Cuando Geller hizo el ademán de sacar del bolsillo del paltó las cucharillas a doblar, el anfitrión lo detuvo abruptamente y llamó al “Asombroso” Randi, quien entró en escena. 

 

El emboscado -con mirada de extrañeza- no comprendía qué sucedía. Randi procedió a desplegar en la mesa un paño que envolvía todo tipo de cucharillas de todos los tamaños y estilos. Le pidió a Geller, quien todavía abrigaba esperanza de sacar la que traía preparada, que escogiera alguna. Lo hizo, no sin cierta reticencia. De inmediato asumió la posición en la silla con la cuchara entre sus dedos. Con mirada que sugería gran esfuerzo físico se concentró en esta. Pasaban minutos de suspenso. Geller sudaba. Pujaba. Súbitamente exclamó: “percibo vibraciones negativas en el ambiente que no me permiten concentrarme para doblarla”. Mientras Carson observaba con interés y una apenas perceptible sonrisa en sus labios, Randi cordialmete le invitaba a continuar. El mentalista volvió a concentrarse de nuevo con la mueca de extraordinario esfuerzo, para al cabo de algunos instantes, volver a renunciar: “hay interferencia de energías negativas que bloquean mis ondas mentales”. Esto se repitió en lo que debió ser una agonía para el telépata, a juzgar por su rostro. Finalmente, con la misma excusa desistió definitivamente de la empresa.





Acto seguido, James Randi se sentó, sacó de su bolsillo una cucharilla, le explicó a la teleaudiencia que la había preparado de la misma forma en que Geller preparaba las suyas: fatigando el metal, doblándola repetidamente justo hasta antes de alcanzar el punto en que esta se doblara y quebrara. Con el mismo dramatismo histriónico del invitado, ejecutó impecablemente el acto. La cucharilla se dobló y se quebró entre los dedos solamente con la mirada de Randi. Uri Geller quedó en evidencia ante 200 millones de ojos en ese momento y quién sabe cuántos en las fechas posteriores. No podía ocultar su extremo disgusto. Sin embargo, el grueso de la Humanidad decidió seguir creyendo que Geller doblaba las cucharillas con su sola mente hasta la presente fecha, desafiando toda lógica además de las leyes de la Física; y continuó llenando sus arcas comprando entradas a sus espectáculos y viendo sus shows en televisión. Es Naturaleza Humana la necesidad de creer.

Hemos escuchado al líder de la revolución bolivariana proclamar casi a diario en cadenas y discursos que salvó el sistema eléctrico nacional ante 29 millones de venezolanos que sufren horas interminables de apagones todos los días a lo largo y ancho del territorio nacional. Que lo rescató de la Democracia y desarrolló, a pesar de que fue en esta que se construyó casi todo el existente y de que quienes lo ven hablar contemplan que su rostro desaparece de la pantalla cuando falla la electricidad, debido al deterioro consecuencia de la corrupción, abandono y políticas erradas. La propaganda estatal coloca múltiples veces al día una costosa cuña que muestra los avances del sector eléctrico bajo el socialismo, que lamentablemente no puede ser disfrutada por los televidentes debido a la falta de luz. Y lo notable no es esto, sino que a pesar de la evidencia, de lo que viven a diario, de que se les pudre la comida por falta de refrigeración a consecuencia de apagones, y de que la propia imagen del amado líder se desvanece en la pantalla de la TV ante sus ojos al fallar la luz; todavía unos 6 millones de ciudadanos creen no sólo ese cuento, sino todos los cuentos que les echa el taumaturgo mediático socialista de la revolución. El Uri Geller de la boina roja.

"A mi Comandante lo tienen engañado".


Video de Uri Geller en el Show de Johnny Carson presentado por James Randi. Se observará que mi narración escrita a partir de un recuerdo de algo que vi hace más de 30 años difiere absolutamente de la realidad. Sin embargo, el resultado es exactamente el mismo. El episodio esencialmente ocurrió. E invito a juzgar cuál versión es más divertida, estoy seguro de que pierdo. La realidad me superó:





Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

martes, 25 de septiembre de 2012

Mensaje Perverso





El acto de graduación de la Policía Nacional Bolivariana estuvo nutrido por la presencia de miles de jóvenes graduandos que no conocieron la Democracia pues el actual gobernante ascendió al poder cuando no habían alcanzado el libre albedrío, no pasaban de los seis años de edad. No obstante, la joven a cargo del discurso de orden, Génesis Betancourt, se refirió a hechos acontecidos en la Democracia que quienes la vivimos, no los conocimos.

Acompañando con mensajes y consignas alusivas al socialismo, condenó la masacre del Pueblo por parte de las policías de esa era que jamás conoció. Con palabras como “naiden” y “resorver”, habló de crímenes que los mayores de 30 años sabemos no tuvieron lugar, mientras declaraba que jamás la policía volvería a utilizar sus armas en contra de nuestro Pueblo. Reiteradamente citó la extraordinaria frase del amado líder, a quien se refería por su título militar “Comandante” o cívico-militar “Comandantepresidente”, “más inteligencia y menos violencia” (frase notable, viniendo del líder del golpe que en 1992 causó la muerte de 50 inocentes, no precisamente oligarcas). Este tipo de citas y la estética del acto, me recordaron la China de Mao y la Corea del Norte de Kim Jong il.

Es cierto que -como en todo país o régimen- en la Democracia hubo excesos policiales que no fueron la regla. ¿Quién puede olvidar los excesos del Grupo Gato de la PTJ de Molina Gásperi en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, puesto al servicio de intereses en litigios privados? ¿Alguien ha olvidado el asesinato de Jesús Ramón Carmona? ¿Acaso no sabemos que hubo excesos el 27 de Febrero de 1989, por cierto, en complicidad con jefes militares devenidos en revolucionarios? ¿Quiénes olvidaron el caso de La Peste? Estos fueron excepciones en unos cuerpos policiales que sin dudad adolecían de vicios graves, pero no eran fuerzas de exterminio como hacen pensar las palabras que se escucharon en El Poliedro. Y ciertamente, tampoco olvidamos crímenes de policías revolucionarias como la del estado Aragua, que entre otros delitos, en los últimos años ha acometido la ejecución de todos los miembros de la familia Barrios, de la que ya 8 han sido asesinados. Este caso generó una orden cautelar de la CIDH para proteger a los sobrevivientes, que ha sido ignorada por esta revolución de principios humanistas.

El discurso de la graduanda, quien apenas sale de la adolescencia, fue reforzado por el de la rectora del instituto de formación de esta fuerza. Mencionó que las armas de los nuevos agentes no se volverían contra el Pueblo. Que el exterminio sistemático descrito fue ordenado por la clase social dominante, unos de los chivos expiatorios predilectos de la revolución, me refiero a la maligna burguesía. Que esta policía obedecía a un nuevo modelo socialista y que defendería los principios de este sistema. Que ahora la policía “no protegería la propiedad privada de la minoría”. ¿La minoría no tiene derecho a la propiedad como consagra la Constitución? ¿La mayoría sí lo tiene? ¿Quién es la mayoría? ¿Quién la minoría? ¿Existen dos o más clases de ciudadanos a pesar de que la Constitución ordena la igualdad de todos?

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Sin embargo, lo anterior no es lo más grave. No es necesario ser un Sigmund Freud para entender que el mensaje cargado de odio infinito subyacente en estos discursos cuya redacción debe ser autoría de la o las mismas personas, es “la Policía que antes mataba a inocentes por orden de la malvada burguesía ahora usará sus armas contra los burgueses asesinos”. Independientemente de que, como las fotos de Ferraris de $ 400.000 en caravanas socialistas en la campaña electoral demuestran, los revolucionarios son ahora la burguesía, se trata a todas luces de un mensaje de perversión ilimitada, máxime si consideramos que está basado en falsedades.

Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe



















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lunes, 24 de septiembre de 2012

Encuestas vs. Realidad




La Matemática es un modelo de la realidad (lo que sea que esto quiera decir). La Estadística aplicada a las Ciencias Sociales es un intento desesperado de modelar la realidad por medio de la inferencia. Todos hemos escuchado que las estadísticas son manipulables, es decir, que se prestan para distintas interpretaciones, o peor aún, a malas intenciones. La proliferación de encuestas electorales tan disímiles en estos días, hace reflexionar acerca de su valor como explicación de la realidad y predictoras del resultado del 7 de Octubre.

La manipulación estadística permite demostrar casi cualquier cosa con el solo límite de la chequera del cliente y la honestidad del estadístico. El caso Phillip Morris, la transnacional tabacalera, es motivo de estudio en la universidad a tales efectos. Cuando se desató la campaña contra la industria del tabaco en EUA por los efectos cancerígenos del cigarrillo, esta compañía contrató y publicó un estudio “independiente” que demostró más allá de toda duda que dejar de fumar era nocivo para la salud, de hecho, en extremo peligroso pues las muertes por esta causa eran desproporcionadamente altas. La metodología estadística del estudio era incuestionable, salvo por una sola cosa: la muestra estaba constituida por ex fumadores que justamente habían dejado de fumar pues su estado de salud ya era grave. Y por supuesto, era indiscutible un fenómeno que los encuestadores adoran usar para confundir al público con causalidad: Correlación; esta existía entre dejar el cigarrillo y morir. La Correlación sólo indica que existe alguna conexión entre dos hechos, pero no que uno es causa del otro, como sugirió Phillip Morris.

Así que el método de levantamiento de datos por parte del encuestador es decisivo. Si está viciado la encuesta será espuria. En la campaña por la Presidencia de los EUA en 1956 entre el entonces presidente Dwight Eisenhower (un general de verdad que jamás vistió uniforme para gobernar) y su contendor Adlai Stevenson, una encuestadora causó gran revuelo al predecir la victoria de Stevenson, quien más tarde fue derrotado estruendosamente por el líder militar del Desembarco de Normandía. La razón del craso desatino de la encuestadora -sin duda pagada por el Partido Demócrata del perdedor- fue que los datos se levantaron telefónicamente y por lo tanto estaban desviados. Este es caso de estudio en primer semestre de Estadística para enseñar al alumno que las encuestas hechas por teléfono tienen un valor científico exactamente igual a 0.

Es público y notorio que una de la encuestadoras nacionales, inexplicablemente líder pues jamás se ha acercado ni remotamente a acertar un resultado en el pasado, y que peor aún, ha errado por márgenes tan vergonzosos que ya no debería estar en el negocio; empresa cuyo directivo con voz de soprano con neumonía pontifica perogrulladas y oximorones crípticos a la oposición desde una fingida y “verde” neutralidad; da una ventaja de 15 puntos porcentuales a la candidatura exhausta del Corazón de la Patria, al tiempo que protege su retaguardia reportando un fantasioso y gigantesco número de indecisos, lo que le permitirá afirmar cuando se derrumbe su predicción el 7-O: “al final los indecisos se decidieron por Capriles, no me equivoqué”; palabras que harán resonancia a sus previas declaraciones perogrulléricas en el sentido de que quien convenza a los indecisos ganaría. También es público y notorio que esta encuestadora menos acertada que Walter Mercado, levanta sus datos por medio de llamadas telefónicas. En lo personal, puedo dar fe de que me han llamado. Y como ya dije, hace 56 años que la Humanidad sabe que encuesta telefónica no es encuesta.

Salvo por la ya mencionada encuestadora y otras (que ni merecen comentario) que sirven al régimen y publican resultados tan alejados del grupo general que parecen lo que en estadística llaman outliers (puntos muy remotos de observaciones altamente improbables), el resto de encuestadoras serias dan ganador a Henrique Capriles con margen de 2 a 6 puntos. La desviación a favor del gobierno de las encuestadoras en cuestión, ha sido estudiada por -por lo menos- 3 matemáticos en distintos puntos del planeta, que con métodos diferentes han arribado a la conclusión unívoca de que sus métodos son -al menos- poco confiables y sus resultados muy improbables. Esta tesis es sostenida por otro experto de incuestionable trayectoria y profesionalismo, el ingeniero Christian Burgazzi. Al aceptar las cifras de las encuestadoras serias, debemos hacerlo con las siguientes reservas: 1) en todo régimen autoritario existe el factor miedo, o precaución de revelar a un extraño la opinión disidente, miedo imposible de ponderar; y 2) que están sujetas a las limitaciones del análisis de regresión para predecir los resultados del 7-O.

Aparte de la asignación de probabilidades subjetivas, no conozco método que permita estimar lo desconocido: cuántos se guardan su intención de voto por temor a la represalia del régimen; y en consecuencia, corregir el resultado de la encuesta. Por otra parte, el análisis de regresión produce una curva (lineal, parabólica, logarítmica, exponencial, etc.) de la observación de un cúmulo de datos en el pasado, con su pendiente o derivada (conocida como tendencia) positiva (ascendente) o negativa (descendente). Pero la regresión es una vista al pasado que predice un futuro muy inmediato (máximo uno o dos puntos en intervalos similares a los ya observados si existen suficientes observaciones); y le es casi imposible predecir la curva o función futura si la presente será alterada por un evento futuro como un deslave de votos. Es decir, el deslave estará descrito por una nueva curva de función distinta a la ya conocida con una nueva pendiente de mayor magnitud o tendencia más acentuada. Así que predecir el resultado del 7-O en base a la curva existente hasta el presente es cuando menos impreciso. Lo que sí es cierto es que todas las encuestas -sin excepción- coinciden en que la tendencia del candidato del gobierno es descendente y la Capriles es ascendente. Hasta las más bufas como la citada y las pagadas por el régimen así lo muestran.

Es un principio que de una población estadística conocida se pueden colegir las estadísticas (composición, proporciones, curva) de otra desconocida, que hay correlación. O sea, no es aventurado especular que las preferencias del grupo conocido y sus tendencias permiten predecir lo que sucederá con el grupo de indecisos. De manera que en este grupo existen altas probabilidades de que cada candidatura tenga -al menos- las magnitudes del grupo principal, es decir, mayoría de y tendencia favorable a Capriles.

En consecuencia, no es temerario concluir que con la avalancha de votos que a última hora se volcará a favor de la opción de la Democracia, la ventaja descrita por las firmas serias para este momento será mayor en las urnas electorales. La estimación de 10 puntos de margen favorable hecha por el propio Capriles (unos 1.500.000 votos) es no sólo posible sino superable. Y esto está anunciado ya por una realidad que se contrapone a la de las de las encuestas: el vacío en los actos oficialistas, su carencia de convocatoria, versus al entusiasta y multitudinario apoyo incontenible en las callles al Flaco, Campeón de la Libertad.

Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

sábado, 22 de septiembre de 2012

ABC del Miedo

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La noticia publicada por el diario ABC de España dio la vuelta al mundo y causó revuelo en Venezuela. No tanto por la novedad (todos sospechamos que existen), sino porque se dieron a conocer en detalle los planes del régimen chavista -realizados en combinación con el G2 cubano- para defender la revolución en caso de la ya muy previsible derrota electoral del Candidato de la Patria el 7 de Octubre de 2012.

Ya he analizado cómo el gobernante venezolano ha utilizado el miedo desde su campaña electoral en 1998 (cuando lo combinó con esperanza) con fines proselitistas. Cómo ha recurrido a sus diferentes vertientes: miedo a él (freiré cabezas, los pulverizaré); miedo a que él no esté (soy yo o la guerra); miedo a otros (yanquis, ricos, oligarcas, burgueses, judíos); miedo a Capriles (les quitará las misiones, los botará de sus empleos públicos, trae un paquetazo); y cómo hoy se ha aislado exclusivamente en el miedo pues se le agotaron las promesas que jamás cumplió y no tiene una sola obra trascendente que mostrar. Al hartazgo del Pueblo le ha opuesto el miedo, su último recurso.

Pero es el propio miedo del jerarca el que más se ha manifestado en en los últimos tiempos. Y la noticia de ABC de España -de ser cierta- sólo puede interpretarse como derrotismo y miedo. En el magro mítin de Mérida signado por la escuálida presencia de sus fanáticos que ya no parecen tan fanáticos sino ganado arreado; mítin que fue amenizado por un formidable cacerolazo de protesta en su contra por la población de esa ciudad; afirmó “ya todos saben cuál será el resultado del 7 de Octubre, la Oposición debería reconocer desde ya mi inevitable triunfo que está escrito”, para minutos después arengar a la escasa audiencia “nadie debe pensar que ya ganamos, todos deben salir a buscar los votos que necesitamos para ganar las elecciones”. Es evidente que un candidato ya ganador no requiere ni buscar votos ni de planes para defender su gobierno de una derrota, y sus palabras de Mérida revelan absoluta consonancia con el mensaje implícito en los planes develados por el diario español: no ganaremos las elecciones.

No es descartable la hipótesis de que el documento que según ABC proviene de una fuente altamente fidedigna, sea producto de la filtración de información desde el propio régimen y el G2 para infundir miedo en la disidencia, en un intento desesperado de -por lo menos- reducir el número de votos adversos al candidato de Cuba. Sin embargo, de ser cierto esto, luce una pésima maniobra pues ya es muy claro que el venezolano que todavía no se ha desprendido del miedo, está inspirado en la esperanza que se le impone a este como emoción motora de su voluntad. Claro está, el organismo de inteligencia cubano que conduce tales tácticas, no se ha caracterizado por métodos muy finos. Tradicionalmente se ha sostenido en la burda delación, la represión brutal y el paredón. No es contendiente para el talento nacional que se aglutina en la unidad opositora.

El 11 de Abril de 2002 fuimos testigos de cómo oficiales de la FAN que pensábamos afectos al chavismo, como el general Rosendo a quien con su prominente abdomen ya habíamos visto atorado en la compuerta de un tanque de guerra adulando al líder en un desfile, se negaron a ejecutar la orden de Tiburon 1 de activar el Plan Ávila y disparar sobre la población civil que protestaba contra el régimen. No existen razones para pensar que esa misma FAN hoy se prestaría a permitir una masacre en nuestro territorio llevada a cabo por organizaciones paramilitares afectas al gobierno y apoyadas por una potencia extranjera. Esto, en caso de ser cierto que lleguen a movilizarse los círculos armados.

El miedo es una herramienta poderosa para sobrevivir en situaciones extremas, generalmente de corta duración, es responsable de la decisión de huir o luchar. Pero el miedo prolongado lleva a la depleción de neurotransmisores, a la angustia y la depresión (posible explicación del llanto Ejecutivo), deja exhausto a quien lo experimenta por largo plazo, y conduce a cometer equivocaciones. La cadena casi infinita de errores y desaciertos de la campaña del Corazón de la Patria hace pensar que se encuentra en esas condiciones; que el miedo le está causando una taquicardia que lo está llevando a fibrilar, a dejar de latir.



Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

jueves, 20 de septiembre de 2012

Justicia Eléctrica


Con la sabiduría universal que lo caracteriza, propia de hombre renacentista, de un Leonardo pues, el Comandante tuvo la gentileza de amenizarnos con una cadena memorable. Sin embargo, una de las disciplinas de las múltiples que domina que abordó hoy, no fue cultivada por el célebre hijo de Vinci: la Economía.

Doctamente expuso las injusticias del capitalismo. Analizó la cadena de producción, de intermediación, de distribución, el concepto de valor agregado, de margen de ganancia y de precio final en una sola frase. Para simplificar tales ideas a una audiencia que no posee sus dotes intelectuales, se limitó a explicar que un producto de costo X en el primer estadio de producción o extracción, llega al consumidor final con un valor de 10X, desatando la inflación propia del Capitalismo. Sin duda es notable la capacidad de síntesis de esa mente privilegiada, por simplista que parezca la explicación. Pero el Comandante olvidó mencionar que el Socialismo del Siglo XXI registra uno de los niveles de inflación más altos del planeta y que el IVA mantenido por el régimen tiene un impacto enorme en el precio final. Además, cualquier bachiller sabe que es totalmente falso que el precio de un producto es el 1.000% de su costo de producción original. Ni en el Capitalismo Salvaje que acabó con la vida en Marte tal cosa es cierta.

Mostró orgulloso la inauguración de una carretera de tercera importancia en el Oeste de Caracas, de Mamera al Junquito, de 10 km de longitud que, dicho sea de paso, en realidad no está terminada. Pero urge presentar alguna obra en la campaña electoral. Fue notable que no acudiera personalmente a tan importante acontecimiento, tratándose de un gobierno que no ha construido vías de comunicación y está dejando perder las construidas en la Democracia.

Capítulo especial merece uno de los más grandes logros de estos 14 años de gobierno socialista: una fábrica de electrodomésticos de origen chino. Se trata de una planta meramente de ensamblaje con partes importadas de China, de manera que la transferencia de tecnología se reduce a apretar tornillos y unir cables. De lo que no habló el líder fue de las decenas de fabricantes nacionales de electrodomésticos que desaparecieron en este gobierno.

Lo más importante de su alocución y que quizás pasó desapercibido para muchos que están anestesiados por este tema reiterativo, fue su declaración de que había salvado el sistema eléctrico nacional. Apartando el hecho de que casi toda la estructura eléctrica del país es obra de la Democracia y que ningún venezolano -por fanático que sea- ignora que en ella se construyeron todas las grandes represas hidroeléctricas y los tendidos de las redes del país, no existe casa de habitación en todo el territorio que no sufra las fallas diarias del servicio eléctrico. No obstante, esto no es lo que le otorga trascendencia a esta declaración, sino el contexto en el que la hace: hoy dos hombres, un trabajador de CORPOELEC y su hermano gemelo, fueron asesinados por vecinos furiosos de San Mateo estado Aragua, en reclamo a las continuas y prolongadas fallas eléctricas en su sector. Sin duda una depravación que revela la profunda enfermedad mental colectiva que el mensaje de odio y división, sumado a un Estado ineficiente, ha inoculado en nuestra sociedad. A todas luces, una forma extremadamente bárbara, bestial y abyecta de hacer justicia por propia mano, cuando existe la opción de enterrar al verdadero culpable en la urna electoral.

Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Sainete Moral En Dos Actos





Los rostros de ultraje e indignación de los diputados revolucionarios que increpaban al joven parlamentario Juan Carlos Caldera por haber recibido sobornos por parte de un conocido neoburgués, súbitamente convertido en ultrarrecontrarrequetemultimillonario a consecuencia del Paro Petrolero 2002-03, perteneciente al entorno íntimo del líder de la revolución bolivariana, conmoverían hasta al más insensible observador. Hombres como Diosdado Cabello, Pedro Carreño y Julio Chávez, ampliamente conocidos por su incuestionable honestidad, denunciaron con visible gravedad y repugnancia la violación de la Moral en que incurrió el criminalmente ingenuo político, la que calificaron como un delito contra el Pueblo venezolano y exigieron que la Asamblea Nacional votara para iniciar de inmediato una investigación “hasta sus últimas consecuencias”.

El primer acto de este obra (RAE, “obrar”, 5ta acepción) fue la presentación en los medios oficiales del video en el cual un misterioso personaje, cuya imagen fue velada y su voz distorsionada, le entregaba a Caldera lo que parecía ser un fajo de billetes en efectivo. Los actores conversaron acerca de la posibilidad de concertar una entrevista con Capriles y “el jefe”, quien quiera que este sea. Cuando Caldera respondió a la publicación declaró que el misterioso personaje era Wilmer Ruperti, hombre de confianza condecorado por el inquilino de Miraflores. Como ya expresé en otro artículo, no existe justificación alguna para que el diputado de Oposición hubiera acudido a la cita con este agente del chavismo, cuyas maniobras ilícitas con videos han constituido hecho noticioso en el pasado, es decir, cuya afición de cineasta clandestino es ampliamente conocida, apartando el hecho de que sus peculiares procederes en general, han sido reseñados por los medios.

En el segundo acto, los revolucionarios socialistas (hoy connotados multimillonarios, empresarios de la Administración Pública, ataviados con los trajes de las más finas combinaciones de seda y cachemira de miles de dólares, corbatas exquisitas de seda de $ 500 a pop, camisas a la medida de impecable manufactura y lujosas piezas de relojería suiza, cayapearon con sobradas razones al muchacho “burgués” en blue jeans de $30 y humilde camisa blanca sin corbata. El joven soportó sereno los epítetos, rasgaduras de camisa, imputaciones y especulaciones de los revolucionarios acerca de la procedencia y destino de los fondos del soborno. Sugirieron -incluso- los posibles orígenes de estos en el narcotráfico (¡¿acusan a su propio socio de narcotraficante?!) y claramente denunciaron que estaban destinados a la campaña de Henrique Capriles. Los diputados socialistas, con sus gestos de comprensible asco ante tanta corrupción y miradas de reprobación, conmovieron a la audiencia al punto que pienso que serán fuertes candidatos a los Premios Oscar a la mejor actuación de la Academia de Artes fílmicas y Cinematográficas de Norteamérica. Sir Lawrence Olivier se hubiera sentido opacado.

Pero por fin le llegó el turno al imputado. Con decisión se levantó y procedió a hacer una exposición que con toda seguridad, sacudió las expectativas y quebró el esquema de los oficialistas. Declaró lo obvio: para que haya corrompido tiene que haber -por lo menos- un corruptor, vale decir, el misterioso coprotagonista del film, no precisamente el muchacho de la película; y ambos son igualmente delincuentes. Claramente dijo: es uno de ustedes. Acto seguido pasó a decirles que podían ahorrarse la votación y todo el procedimiento para allanar su inmunidad parlamentaria, pues en el mismo acto renunciaba a tal privilegio y se separaba del cargo para que se procediera de inmediato a la investigación, incluyendo los vínculos del régimen con el sobornador. Una respuesta que sin duda no esperaban los torpes revolucionarios, quienes son conocidos por sus estratagemas para eludir las responsabilidades y la Justicia, y que los mismos acusadores han protagonizado al evitar múltiples investigaciones en su contra e impidiendo aquellas contra compañeros hasta en la propia Asamblea Nacional, como sabe el país que sucedió con los casos de PEDEVAL, Amuay, Aponte Aponte y tantos, tantos otros que superan en varios órdenes de magnitud al caso en cuestión.

Lo que parecía un revés para la causa opositora, súbitamente se tornó en un nuevo bochorno para el régimen dentro de su campaña reducida a la guerra sucia, pues creo que no escapa al venezolano promedio que los revolucionarios lucían como verdugos del débil en desventaja y cómplices del corruptor; en ejecutores de las órdenes de Miraflores. Así como fui inmisericorde en mi juicio acerca de la torpeza criminal de Caldera, ahora estimo que su conducta ante el país y los suyos en la sesión de la AN, reivindica por lo menos parcialmente su grave falta. Su estoicismo y gallardía -salvando las enormes distancias- me recordaron el talante con que Tomás Moro enfrentó al tribunal de Enrique VIII, a conciencia de que su defensa sería inútil, imputado con delitos creados por el propio rey que sabía conducirían a su propia muerte.

En pocas palabras, Juan Carlos volteó la tortilla.


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

martes, 18 de septiembre de 2012

Formalismo Revolucionario



Una consecuencia del maniqueísmo propio de toda revolución, es el exagerado formalismo en su método de implantación. La revolución declara malo todo lo anterior y lo que le es extraño, y bueno lo que le es propio, lo que cree nuevo. En ese proceso, pretende cambiar la sociedad y las instituciones, transformarlas de acuerdo a sus supuestos postulados. A estos efectos adopta una técnica que juzgo formalista, pues se refiere sólo a la forma, jamás al fondo, al cual no solamente no altera, sino que frecuentemente deteriora.

Así, el pretendido cambio del país comenzó con un cambio de nombre, cambio de sus símbolos, cambio de la Constitución que se podría discutir si merecía sustitución o sólo reforma. Con estos cambios no han variado los problemas arrastrados del país anterior y, más grave aún, se agravaron. Es falso que las diferencias sociales se redujeron, que disminuyeron las plagas sociales, que se sustituyó un sistema económico fallido por uno exitoso. La realidad es que surgió una nueva burguesía con riquezas súbitas de magnitudes inéditas y se mantiene la pobreza. Las tasas de criminalidad se acrecentaron a niveles inaceptables en una sociedad sana. La economía está en ruinas y la capacidad productiva de las empresas privadas desaparecidas no ha sido sustituida por la interveción del Estado empresario. Así que es imposible afirmar que la “nueva” República Bolivariana de Venezuela es un mejor país que la antigua República de Venezuela.

Cambiaron el nombre del Cuerpo de Policía Técnica Judicial, que con todos sus defectos llegó a ser una referencia mundial como policía científica criminalística. Ahora -aunque tiene un nombre impronunciable que incluye la palabra “científica” en lugar de la de inferior connotación “técnica”- la hemos visto cobrando peajes en alcabalas irregulares y asesinando, como en el caso de Karen Berendique en Maracaibo. Hoy está desprofesionalizada, los criminalistas antiguos portadores de una cultura organizacional de 50 años y conocimiento, han sido sustituidos por jóvenes del partido sin experiencia, y ahora está conformada por policías “científicos” que pareciera que la única “ley científica” que conocen es la Ley de Fuga. ¿Con la cantidad abismal de casos no resueltos e impunes es superior la nueva policía “científica”?

La Corte Suprema de Justicia pasó a ser el Tribunal Supremo de Justicia. Con este cambio, hoy sabemos que dejó de ser el órgano rector independiente del Poder Judicial y que se prestó a confeccionar sentencias emanadas del éter de una “juridicidad” que llega a desafiar principios básicos de derecho, cayendo hasta en el terreno del absurdo jurídico, redactadas por magistrados al servicio incondicional del Ejecutivo, para someter a la Sociedad Civil. Hoy es noticia la confesión autenticada y legalizada del ex magistrado Aponte Aponte, quien -aun cuando el jefe de Estado y demás jerarcas nieguen- fue leal servidor del Ejecutivo y autoridad máxima de la Justicia Penal, cuyas órdenes cumplió sumisa y obedientemente. Confesó cómo bajo órdenes directas del jefe de Estado instruyó a innumerables jueces y magistrados condenar a 30 años a venezolanos inocentes de los delitos imputados; delitos que en algunos, ni siquiera están tipificados en el Ordenamiento Jurídico. Por cierto, esta confesión conlleva la declaración de que en Venezuela no hay Democracia desde hace una década.

El Parque Nacional El Ávila pasó a ser Guaraira Repano. Pero sus programas de conservación fueron -a todos los efectos prácticos- abandonados. Sus cortafuegos fueron dejados al curso de la Naturaleza, al punto de que dejaron de cumplir su función y el “nuevo” parque ha sido presa de enormes incendios forestales, además enfrentados por personal sin la preparación adecuada. Algunas áreas han sido invadidas, en especial en la zona de la puerta de Caracas y Catuche. Los funcionarios antiguos, de carrera en Imparques, de distintas orientaciones políticas o sin orientación alguna, fueron sustituidos por desconocedores de la materia absolutamente incompetentes.

La antigua Fiscalía General de la Nación ahora es parte del nuevo Poder Ciudadano, junto con la Defensoría del Pueblo. Pero la transformación consistió en que dejó de cumplir las funciones propias del Ministerio Público y se presta incondicionalmente a satisfacer instrucciones en algunos casos hechas en cadena nacional, por el Comandantepresidente. Sin embargo, cuando conoce denuncias, aun de hechos de gran trascendencia para la vida nacional, las ignora si son inconvenientes al gobierno.

El Consejo Supremo Electoral -que en la Democracia fue manejado pluralmente y en muchos casos presidido por personas absolutamente asépticas políticamente- es ahora el Consejo Nacional electoral. Pero ha desvirtuado su función al extremo de constituirse en organismo censor del régimen y apéndice del comando de campaña del oficialismo.

PDVSA es ahora la “Nueva” PDVSA. Pero se ha deteriorado tanto en su planta industrial y en su función, que la otrora 5ta compañía del planeta, una de las más solventes financiera y profesionalmente, hoy tiene una deuda de $ 43.000 millones ¡14 veces la que tenía en 1998! Ahora la que alguna vez fue una especializadísima estructura, vende verduras y construye casas. La desinversión y falta de mantenimiento la ha hecho disminuir la producción en un tercio, o menos de la mitad de lo que el propio gobierno planificaba producir. Su menoscabo y fuga de know how con el despido de 30.000 expertos, son considerados la causa de la terrible tragedia de Amuay. ¿Es mejor la “Nueva” PDVSA que PDVSA?

En 1999 había 13 ministerios, lo que ya el entonces candidato de la revolución consideraba cifra exagerada y sentenció debía reducirse a 9.  Hoy son 34 y no son ministerios, sino ministerios del poder popular, aunque el pueblo anda a pie mientras los ministros del poder popular y sus subalternos viajan en vehículos lujosos importados. Demás está mencionar que los ministerios cuyos nombres fueron transformados y los nuevos creados como el de Prisiones, han fracasado en sus funciones.

Las Fuerzas Armadas Nacionales cambiaron su nombre a Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Pero aquella fuerza que antes, con la excepción de los sediciosos hoy en el poder, era leal a la Constitución (Constitución que le exige su absoluto sometimiento a su mandato por encima de parcialidad política o presidente), se declara por medio de sus jefes “chavista, revolucionaria y socialista”, grita consignas de fidelidad al actual gobernante y amenaza al Pueblo de usar sus armas contra él en caso de pronunciarse electoralmente en contra de su líder político, e incluso enarbola símbolos patrios de potencia extranjera. No es secreto que la esta fuerza obedece a jefes militares cubanos presentes en los cuarteles.

La lista de casos es interminable. La revolución cambia la forma más no el fondo, el cual casi invariablemente es destruido o lesionado. Y esto no se refiere sólo a instituciones: se pretende eliminar una supuesta discriminación racial con palabras como “afrodescendiente”, en una sociedad que en virtud del mestizaje, en cada familia existe un hijo al que apodan “el negro” y otro al que apodan “el catire”, pero la única persona de raza negra que logro recordar en el gobierno es Aristóbulo Istúriz (cosa que me recuerda la realidad cubana); o se pretende mejorar las condiciones de vida de los presos comunes, quienes ahora se conocen oficialmente como “privados de libertad”, pero que debido al deterioro por el  abandono del régimen vive en condiciones de hacinamiento jamás vistas en el pasado y que están muriendo asesinados como perros, lo que constituye violación de Derechos Humanos; o que pretende salvaguardar los derechos de la mujer consagrando en la Constitución expresiones como “concejales y concejales, electores y electoras, ciudadanos y ciudadanas, presidente y presidenta, vicepresidente y vicepresidenta”, etc. en violación de las normas del Castellano, al tiempo que las mujeres son maltratadas verbalmente hasta en cadena nacional y en manifestaciones de protesta por las autoridades.

Se puede concluir que con su aproximación meramente formal la revolución ha fracasado en transformar la sustancia de la sociedad y de las estructuras del país, el fondo, y aun, ha ocasionado un alto grado de destrucción. Y la destrucción del fondo ha causado que sólo sobreviva la forma, es decir, la cáscara vacía de lo que llegaron a ser instituciones en aquella Democracia sin duda defectuosa e, incluso, en regímenes anteriores a la Democracia.

Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

Salvar al Mundo



El psicólogo social Axel Capriles planteó algo fundamental desde el punto de vista de su disciplina: Capriles representa la esperanza, el candidato oficial el miedo. Argumentó que en 1998 este último había aglutinado ambas emociones, una poderosa causa de su contundente éxito electoral. Es cierto que el miedo -de signo negativo- es una de las herramientas más poderosas para impulsar al Humano, pero la esperanza -de signo positivo- lo es más. Y si consideramos que el miedo manejado por el candidato oficial es en gran medida consecuencia de la desesperanza, con más razón se fortalece la esperanza que representa Capriles.

El centauro de Sabaneta ha utilizado el miedo en múltiples facetas: miedo a él (“freiré cabezas, los pulverizaré, esta revolución es armada”, etc.); miedo a su ausencia (“soy yo o la guerra, si no gano habrá guerra civil”); miedo contra Capriles (les quitará las misiones, trae un paquete neoliberal capitalista salvaje); miedo para aglutinar a su alrededor (el Imperio nos invadirá); y miedo propio para impulsarse a sí mismo, para darse fuerzas para continuar su única obra, vale decir, para permanecer en el poder. Este último se ha manifestado de manera diáfana en sus discursos del último año, pero quizás nunca tan claramente como el pasado Jueves Santo y ahora en San Fernando de Apure. Miedo y más miedo. Pero ya es incapaz de ofrecer esperanza pues el Pueblo tiene razones para pensar que después de 14 años de haberle incumplido y agravado sus problemas, no cumplirá sus reiteradas y desgastadas promesas. Nadie le cree ya, así que -además de la relación patológica de líder destructivo con sus fanáticos- sólo cuenta con el miedo, y este no es más que una forma muy perversa de violencia.

Sus timoratos esfuerzos de hacer más promesas de cosas tangibles, concretas, encuentran el escepticismo del Pueblo. Ahora recurre también con fuerza a las promesas de ideales en extremo intangibles, muy abstractos: derrotar al imperialismo, salvar a la Humanidad, salvar a la Raza Humana. Ideales imposibles de asir por el Pueblo en contraste con los ofrecimientos que son parte de la vida cotidiana del venezolano: seguridad, comida, precios accesibles, educación, electricidad, agua potable, servicios, carreteras, etc.. Por delirante que parezca, estas promesas están escritas en su programa de gobierno consignado ante el CNE. Me atrevo a afirmar que se trata de un hecho inédito en la Historia, la primera vez que un candidato a la presidencia de un país (y de un país de influencia infinitesimal en el concierto mundial) ofrece a los electores salvar a la Humanidad. Aunque Hitler propuso el mismo propósito, creo que no lo hizo parte expresa de sus programas de gobierno ni de sus leyes.

Y es que no concibo nada más hitleriano que el delirio expresado en la idea de salvar la humanidad. No es sólo por el delirio de grandeza, el narcisismo implícito en tal pensamiento: soy El Mesías, El Salvador (“después de Dios...”) sino por el hecho de que fue precisamente el objetivo de Hitler salvar a la Raza Humana por medio de la depuración racial, con el exterminio y la esclavitud de razas inferiores, y el enriquecimiento del pool genético humano con el aporte de los genes de las razas superiores, incluyendo la propia Aria, por cierto, de procedencia persa y no europea, si es que realmente existe.

El nacionalismo mal entendido, propio del militarismo, refuerza la creencia en la supremacía de la raza o cultura propias: La exaltación de valores indigenistas aunque los indígenas se mantengan en la miseria (ya he señalado el corte nazi del grito "Ana Karina Rote..."); de la supuesta música nacional, que se reduce a pasajes llaneros de mal gusto con arpa, cuatro y maracas; de la pintura nacionalista como las “obras” terroríficas del dos veces Premio Nacional de Artes Plásticas Obdulio Rengifo que harían vomitar a Diego Rivera; y por supuesto, de los próceres nacionales en mezcolanza de religión, superstición y una novísima muy peculiar “visión” de la Historia, bajo la interpretación del sabio Corazón de la Patria, que en su calidad de segundo de Dios, desplazó a Bolívar como Padre de esta en la mitología nacionalista.



Al comienzo me referí al miedo. Es indudable que la esperanza lo ha superado. El venezolano lo ha perdido, y aquel que todavía no lo ha hecho, lo está utilizando para sólo sobrevivir. En las últimas concentraciones patéticas del candidato a la reelección se ha hecho patente este aserto: los trabajadores de Guayana le reclamaron airados en cadena nacional; ayer el Pueblo de Catia -otrora su fortaleza- lo abucheó y hubo que suspender la transmisión. Es precisamente el miedo el que permite luchar aún cuando no se tenga esperanza, pero mucho más si se tiene. Es evidente que el miedo signa la campaña oficialista, que el miedo domina a su candidato y parece mantenerlo de pie; en fin, que el miedo ahora solamente cunde en el patio del chavismo. El miedo lleva a cometer equivocaciones, disparates, incluso crímenes, y tanto como puede contribuir a la salvación, también puede conducir a la propia destrucción, sobre todo si se enfrenta a la esperanza.


Antes que salvar a la raza humana, el líder bolivariano ya está pensando en salvarse él mismo. Debería pensar en la salvación de sus propios seguidores y no animarlos a aventuras autodestructivas y criminales propias de un Hitler en su búnker. Y estos deberían entender que su futuro está en la esperanza, en la cual siempre tendrán un lugar, pues no somos “nosotros y ellos”, somos sólo “nosotros”, sólo esperanza.


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe