jueves, 23 de agosto de 2012

¡Hasta La Gorra... Estamos!




El asunto ese de la prohibición de usar la gorra tricolor a Capriles por parte del "neutral e impoluto" CNE, es sin duda un síntoma de ventajismo y se está convirtiendo en símbolo de la Resistencia. Pero además de símbolo de ventajismo y la Resistencia, se puede interpretar también como símbolo de contradicción, de desesperación, de imbecilidad y -sobre todo- de debilidad.

Para demostrar el ventajismo, el abuso de poder del gobierno, del cual el CNE se comporta como un ministerio más, o peor, como parte del comando de campaña del su candidato, no hace falta argumentar mucho: Todos sabemos que la Ley solamente prohíbe el uso de los Símbolos Patrios como elementos de publicidad y proselitismo. Nada establece acerca de usarlos en prendas de vestir. Además, es totalmente absurdo y contrario a Derecho, incluso al Principio de Legalidad, que el CNE invente faltas y delitos, independientemente de si la pena es administrativa, pecuniaria o corporal. Todo lo que no está definido previamente como falta, no es falta; todo lo que no está expresamente prohibido en la Ley, está permitido. Y la negativa de Capriles y sus seguidores a obedecer la orden ilegal del CNE es sin duda una expresión de resistencia.

Es contradictorio por dos razones: No parece coherente que sólo el candidato del régimen pueda usar estos símbolos. Tampoco es coherente que quien ya ha declarado ante el mundo, encuestas en mano, que su triunfo es inevitable el 7 de Octubre, recurra a estos subterfugios contra el candidato opositor que no representa una amenaza. No resulta muy lógico que quien lleva una ventaja -según dicen las encuestas y medios oficialistas- de hasta 30 puntos en la intención de voto, se moleste en una nimiedad como lo es una gorra. Lo cual nos lleva a inferir que no hay tal ventaja en las encuestas que el gobierno maneja en privado. ¿O águila sí caza mosca?

La anterior deducción -que para hacerla no es necesario ser un genio de la NASA- lleva entonces al resultado de que es una muestra de desesperación: la situación debe ser muy mala como para refugiarse en un atropello acerca de una tontería y no abordar materias que son más relevantes, ¡no saben qué hacer para neutralizar los progresos del contrincante y arremeten contra su gorra!

Sin duda, ignorar la Ley, contradecirse y confesar la propia desesperación demuestra clarísimamente imbecilidad: ¡obrar contra sus propios intereses! Creo que a ningún venezolano se le escapa que es síntoma de desesperación, así que se daña a sí mismo, o sea, es un proceder imbécil. Para ilustrar esta imbecilidad -además del ventajismo y contradicción- baste decir que los mismos criterios utilizados para pretender prohibirle a Capriles el uso de la gorra, se pueden esgrimir para prohibirle al candidato del régimen que cante el Himno Nacional en sus actos proselitistas, una de sus interpretaciones más logradas como cantante y recurso predilecto para conmover a sus fanáticos.

Los anteriores argumentos conducen solamente a una posible conclusión. Si se refugian en un recurso tan nimio y pueril, contrario a derecho, que pone en evidencia su propia desesperación, que revela que hay una contradicción entre las encuestas y su conducta, hecho que es patente hasta para el observador más incauto y menos perspicaz, no se puede más que concluir que la prohibición de la gorra tricolor es la confesión y más clara señal de debilidad. 

Con esa clase de "ataques" por parte de la cachucha, Capriles no necesita ni hacer campaña con su gorra.

Twitter: @LeoSilvaBe

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