jueves, 23 de agosto de 2012

¿Lo Único Que Importa?



"Soy yo o la guerra".

"A este pueblo le conviene que yo gane porque soy el único que garantiza la paz".

Hugo Chávez Frías

Diversos psiquiatras han descrito un trastorno narcisista en la personalidad del líder de la revolución bolivariana con posibles raíces en carencias y traumas en la temprana infancia que lo dejaron afectivamente anclado en ella. Paradójicamente (en apariencia), también se ha analizado su talante autodestructivo (ver mi artículo "Guerra y Enemigo"). Un inconsciente, diría un freudiano, dominado por la Pulsión de Muerte. Estos rasgos suelen aparecer en personalidades sociopáticas: de individuos absolutamente egoístas para quienes no existen normas ni obstáculos ni límites para alcanzar sus fines, amorales a tal punto que los psiquiatras los denominan "imbéciles morales".

Además del famoso lema tan vociferado por el líder y sus seguidores "Patria, socialismo o muerte" (sustituido por "¡viviremos y venceremos!" cuando se conoció su grave cáncer) y sus frecuentes invocaciones a la Muerte ("defenderemos con sangre", por ejemplo) generalmente acompañadas de la palabra "amor" (ligada a la vida y a la Pulsión de Vida), sus reiterados ofrecimientos de guerra como alternativa a su persona, refuerzan la tesis de su íntima vinculación consciente e inconsciente con ella, con el Thanatos de Freud, con la Sombra de Jung. Creo innecesario señalar la identificación de la guerra con la muerte. En un primer nivel de comprensión, pareciera que él se considera Vida en contraposición a Muerte, lo que a todas luces es una contradicción pues ya se ha demostrado su naturaleza autodestructiva, de Muerte. El chantaje contenido en "soy yo o la guerra" es la manifestación expresa de esa dualidad: "si soy gobernante habrá paz (Vida), si no lo soy habrá guerra (Muerte).

Es lugar común afirmar que Vida y Muerte son partes integrantes de la existencia. Que una no existe sin la otra. Buena parte del psicoanálisis sostiene que los dos aspectos conviven en todo individuo. Además, la Pulsión de Vida, misma que permite al humano enfrentar la experiencia vital, coexiste con la de Muerte, que le permite enfrentar su destino final. La función de la hormona Testosterona -que parece abundar en el militarismo- ayuda a ilustrar este fenómeno: Por una parte es responsable del impulso agresivo de amor (Vida) esencial para abordar a la hembra y reproducirse, pero por otro también lo es de la agresión esencial para matar a la presa o al enemigo (Muerte). Estas condiciones se dan en armonía en todo Ser Humano y solamente cuando existe un desequilibrio entre ellas, surge la manifestación morbosa.

Algo que merece especial consideración es su reiterada declaración -incluso a gritos- "¡aquí lo único que importa es Chávez!" Es obvio que se trata de una  sentencia en extremo egoísta, congruente con su narcisismo probablemente sociopático: "Nada, ni ustedes ni nadie, importa más que yo (y -quizás- los míos)". Pero en un segundo nivel de interpretación, es la confesión de que avizora su propia destrucción, su muerte, quizás política, quizás física debido a la terrible enfermedad que padece. Tal grito, luce como un clamor desesperado de auxilio, de quien se siente perdido:

"¡Yo soy la Vida (pero yo soy la Muerte), veo mi muerte venir, por favor ayúdenme pues es lo único que me importa ahora!"

Y no hay que ser muy agudo para entender que tales palabras reflejan una emoción: Miedo ante su tan invocada muerte.

Twitter: @LeoSilvaBe

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