jueves, 23 de agosto de 2012

La Falacia Yankee Go Home, Chino Come Home

Por Leonardo Silva Beauregard

Para justificar la asunción de elevados compromisos y deudas con China, la negociación de convenios muy onerosos para el país, en fin, la suscripción de negocios enormemente desventajosos para el Estado venezolano y sus empresas, incluyendo a PDVSA (esto en base a lo que se ha podido conocer puesto que el grueso de la información se le ha negado a la ciudadanía), la dirigencia del régimen ha argumentado reiteradamente que esa nación es la nueva potencia económica mundial que ha sustituido al decadente Imperio Yankee capitalista como locomotora de la economía del planeta que está al borde del colapso; y que por lo tanto, es estratégicamente conveniente para Venezuela desvincularse de la economía norteamericana y sustituirla por la china de corte comunista. Tal planteamiento -respaldado con la infaltable dosis de pitiyanqui, lacayo del Imperio, insultos y procacidades contra quienes piensan diferente- lo hemos escuchado por parte de los diputados del gobierno en los debates en la Asamblea Nacional acerca del llamado Fondo Chino; y es falso.

No es la intención del presente desmentir la hipótesis de que China ha logrado un verdadero milagro con su vuelta al Capitalismo. Muy por el contrario, opino que los métodos capitalistas adoptados por esta potencia asiática han sido tan exitosos que la han integrado al Capitalismo mundial alejándola del sistema comunista, lo cual es natural pues la dirigencia china ha comprendido que la Economía Mundial es un organismo único, un todo, en el que todos los entes son interdependientes y complementarios, donde el aislamiento es absurdo, y que -además- es Capitalista. Mi tesis es pues "China es hoy una potencia capitalista, socia del Sistema Económico Capitalista Occidental, en particular de su máximo exponente: Los Estados Unidos de América". Además, intentaré desmontar el mito de que China es la nueva gran potencia económica, desde la óptica de los niveles de productividad y bienestar alcanzado por su sociedad. Que la salud de EUA es inmensamente más importante para China que la de Venezuela. Que los intereses de estas dos naciones pueden ser comunes y los negocian. Y por último, que los argumentos usados para justificar la entrega a este país asiático se desploman por falaces.


Tampoco es la intención negar la necesidad de tener una relación comercial internacional ampliamente diversificada, no sólo con China o EUA, sino con cuanta potencia del orbe con la que convenga mantener intercambio económico ganancioso.

Además de mencionando que existe el hecho público y notorio de la apertura china al Capitalismo y la solicitud de su gobierno ante las naciones capitalistas de ser aceptada como potencia capitalista, demostraré mi tesis de una forma sencilla, con números:

EUA es el principal socio comercial de China. Más aún, el país norteamericano es su principal mercado de exportación. China exporta y vende a EUA US $ 341.000 millones anuales en bienes y servicios, y obtiene un superávit, o sea, se gana limpiamente, $ 204.000 millones, ¡60% de utilidad! En contraste, el beneficio que este país asiático obtiene de Venezuela está en el orden de los $ 7.000 millones al año.

Por si fuera poco, el Imperio Yankee le debe a los chinos unos $ 600.000 millones, son tenedores de la mayor deuda externa de este. Esto es prueba de dos cosas: 1) de que los chinos están comprometidos con los Yankees en una sociedad comercial al punto de que les prestan para su propia expansión; y 2) de que tienen absoluta confianza en la salud de la economía de ese país. Sinceramente, encuentro difícil de creer que la dirigencia china es tan torpe como para arriesgar tan formidable monto en una nación decadente que está a punto de colapsar, como sostienen nuestros revolucionarios. Es claro que a China le conviene mantener saludable la economía que le proporciona su principal fuente de ingresos, e incluso, equilibrar la sociedad en la que EUA tiene un déficit en la Balanza Comercial de $ 700.000 millones, no sólo para venderle, sino para poder cobrarle tan enorme deuda, principal e intereses.

Pero hay un ángulo que vale la pena discutir: el nivel de productividad y bienestar alcanzado por la población china. Los indicadores que -a pesar de sus limitaciones, pues como promedios que son no miden distribución de la riqueza, por ejemplo- son aceptados como medida de productividad y bienestar, son el Producto Interno Bruto Per Cápita (PIBPC) y el Ingreso Bruto Per Cápita (IBPC).  Aunque su economía es poco más de dos tercios (70%) el tamaño de la norteamericana, China tiene la población más grande del planeta con 1.353,1 millones de habitantes, 4,3 veces la de EUA que tiene 316,7 millones. Es decir, con sólo el 23% de la población de China, EUA produce 43,4% más. El PIB Per Cápita norteamericano es $ 48.387 versus $ 8.382 del chino, es decir, 4,8 veces o 480% mayor. En materia de IBPC, las cifras son $ 48.890 versus $ 8.430 a favor de los EUA. En ambos rubros, países como Brasil, Perú, México e -incluso- Venezuela (aunque como monodependiente de su fortuita riqueza petrolera no es buen ejemplo), que junto a muchos otros, superan a China que ocupa la posición 92 en el primero y la 115 en el segundo. Entre las 10 primeras economías del mundo, China está en la novena (9na) posición, superando sólo a la India.

En conclusión, los números demuestran que para China, potencia declarada y notoriamente capitalista en el aspecto económico, Estados Unidos de América es el principal socio comercial inequívocamente en Capitalismo; socio con quien tiene interdependencia económica y cuyo mercado representa una importancia equivalente a más de 30 Venezuelas. Y si los chinos -con quienes la revolución está tan comprometida- tienen tan excelente opinión de la metrópolis del Imperio como socio de negocios, parece incoherente la posición revolucionaria de excluirla como tal. Para ilustrar esta incoherencia podríamos afirmar aplicando transitividad, que si Venezuela depende de la relación con China y esta a su vez de su relación con EUA, entonces Venezuela continúa dependiendo de EUA (obviando el hecho de que es nuestro mejor cliente comprador de petróleo, mejor pagador y principal fuente de ingresos). También demuestran las cifras que China ha alcanzado la segunda posición como economía pero con la más numerosa población del planeta, razón por la cual, en términos de bienestar de sus ciudadanos, su desarrollo todavía dista mucho de las mayores potencias capitalistas y de muchos países del mundo. Se puede además concluir que EUA no sólo sigue siendo la locomotora de la Economía Mundial, sino que también lo es de China. Y mal debe este país enturbiar sus relaciones con tan importante cliente por las majaderías ideológicas de personas que tienen anclado el pensamiento en épocas superadas por la propia China hace no menos de 20 años. En vista de lo anterior se puede colegir que China y su flamante socio EUA, lejos de ser enemigos, se reparten el mundo. Y si está demostrado que las meras razones ideológicas, políticas y económicas no son determinantes puesto que nuestro nuevo aliado se ha plegado al Capitalismo, no toma ningún esfuerzo al menos sospechar que existen otras ocultas en los negocios con ese país que se han mantenido bajo un velo de misterio para los venezolanos y que esta argumentación en alguna medida es falaz.

Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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