jueves, 23 de agosto de 2012

Independencia



Por Leonardo Silva Beauregard

Creo firmemente en el sueño y buenos deseos de Hugo Chávez de independencia para Venezuela. Incluso, estoy dispuesto a aceptar o que Bolívar no la logró o que los líderes y gobiernos de los siglos XIX y XX, la hicieron perder nuevamente hasta que él llegó al poder en 1998 para rescatarla. Sin embargo, sí tengo algunas reservas e interrogantes acerca de los métodos y estrategias que ha utilizado en los terrenos político y económico para haber logrado la -sin duda- restaurada independencia. A saber:

Por ejemplo, no he logrado explicarme cómo ha contribuido a ella el haberse subordinado política e ideológicamente a la metrópolis cubana. No es ningún secreto, pues el propio Chávez lo ha manifestado, que decisiones fundamentales para nuestra sociedad son o tomadas por o discutidas con los líderes cubanos antes de ejecutarlas en Venezuela. Tal es el caso de la recientemente promulgada Ley Orgánica del Trabajo, por nombrar sólo uno, que fue "estudiada en detalle con Fidel". Pero sí hay que reconocer que sin duda se ha logrado que Cuba dependa económicamente de las donaciones de petŕoleo por parte de Venezuela. Esto puede interpretarse como un triunfo.

Tampoco ha sido fácil para mí entender cómo ayuda a la causa independentista, la participación directiva de funcionarios cubanos en prácticamente todas las instituciones públicas, incluyendo industrias estatales, organismos militares y de seguridad, pasando por registros y notarías, así como ministerios. Además de llenarme de curiosidad el izamiento de la gloriosa bandera de esa isla antillana en las sedes de esos organismos, incluyendo los cuarteles. Debe haber una explicación que no entiendo, seguramente. Sin embargo, no recuerdo haber visto la bandera gringa flamear en Fuerte Tiuna, ni en Miraflores, ni en los actos proselitistas de los lacayos pitiyanquis adecos y copeyanos (a los que siempre hice oposición) en la época en que los EUA nos dominaban (y si la hubiera visto me hubiera indignado, no lo hubiera tolerado), pero a lo mejor se deba a mi deteriorada memoria. Quizás la respuesta sea que hay formas más sutiles de dominación que la ocupación por potencia extranjera.

Una estrategia independentista que me intriga particularmente, es la de haber deteriorado la capacidad productiva y la producción petrolera al punto de tener que importar gasolina hoy. No es consecuencia del paro del cual ya han pasado nueve años. Tampoco la reducción en casi 1.000.000 de barriles diarios -a pesar de que el propio gobierno había programado un incremento- se ha hecho para aumentar los precios internacionales, pues es claro que -además de que el aporte a la oferta mundial de Venezuela es marginal- los otros países -incluso de la OPEP- han suplido con creces esa disminución, y aun han aumentado las de ellos, lo que anula cualquier efecto positivo del recorte venezolano.

Otra cosa que desafía mi entendimiento, es cómo nos independiza económicamente la destrucción del aparato productivo del país, comenzando por la agricultura. En mi primer año en la facultad de Economía aprendí que cualquier modelo sustentable de desarrollo debía cimentarse en la autonomía alimentaria derivada de la consolidación de la agricultura y agroindustria; en el autoabastecimiento de -por lo menos- comida. (Es cierto que eso lo estudié hace más de 30 años, así que las cosas pueden haber cambiado). Pero es el caso que la agricultura nacional está casi arrasada, y cultivos que otrora fueron la base de la economía venezolana desde la Colonia como el café, no sólo han dejado de producirse y exportarse en los últimos años, sino que ahora se importan. Y las importaciones de alimentos, ahora superan el 93% del consumo nacional, es decir, casi todo lo que come el venezolano. Además, más de 170.000 empresas han desaparecido, sin contar el fracaso de 200.000 cooperativas que se fundaron en este gobierno.

Y existen otros logros que no termino de entender: El aumento de la Deuda Externa Total de Venezuela, su multiplicación por más de 7 veces desde 1998, que pasó de US $ 32.000.000.000 en ese año a $ 228.000.000.000 en 2012. Este asunto es particularmente curioso. Cuando Chávez se refirió a la deuda en aquella época, la consideraba impagable, hasta dijo que no era "externa sino eterna". Y ahora, siendo equivalente al 700% de aquella, ¡¿cómo la calificaría?! Es cierto que el precio del petróleo se multiplicó casi doce (12) veces para ese período, 1.200% de incremento, lo que sugeriría que se podía contraer más endeudamiento, pero sabemos que además de ser muy volátil y en cualquier momento se puede derrumbar a casi cero como ya ha sucedido en el pasado, lejos de justificar mayores obligaciones, ha debido contribuir a reducirlas. Pero lo cierto es que ahora cada venezolano debe a chinos y otros acreedores US $ 7.600, a pagar con Interés Compuesto capitalista tan odiado por nuestro Comandante.

No voy a comentar el deterioro del sistema eléctrico aunque sabemos bien que la energía eléctrica es fundamental para ser independientes, pues también es bien sabido que su deterioro no es culpa del gobierno sino de las lluvias en invierno por las sequías en verano, las iguanas y los rabipelaos.

Sí he entendido que unas tres docenas de aviones de combate Sukhoi y unos drones de tecnología iraní, además de unos cientos de miles de fusiles y varios miles de misiles, nos garantizan la tan preciada independencia; al tiempo de que hago caso omiso de que los cientos y cientos de F-15, F-32 y otros Fs del Imperio, con superiores prestaciones, podrían hacerlos inservibles, como ha sucedido en otros lugares. Es muy posible que los drones de Irán sean superiores a los gringos, a pesar de que éstos los inventaron, y logren burlar sus defensas para espiarlos, única función que cumplen. No obstante, también pensaba que el comercio internacional, basado en el desarrollo, era mejor instrumento para conseguir la independencia que las armas, máxime si estas se fabrican en el extranjero. ¡Ah!, y una pregunta: en un país que no produce comida, ¿qué comerían los pilotos de esos Sukhoi si bloquean militarmente nuestras importaciones?

En fin, entre otras, tengo estas dudas, ¿pero quién soy yo para cuestionar la infinita sabiduría de nuestro líder?

Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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