sábado, 25 de agosto de 2012

Gasto Socialista


por Leonardo Silva Beauregard

En estos días de comunicación de masas no podemos seguir desoyendo las necesidades de nuestros semejantes ya que ignorarlas sería suicida”.
Rollo May
Esto es socialismo, ayudar a los que necesitan”.
Hugo Chávez Frías

En uno de sus “Viernes Económicos”, nuestro líder vistiendo cachucha de catedrático de Economía después de quitarse la de filósofo y antes la de historiador que ya había reemplazado a la de abogado, nos contó orgulloso cómo durante su gobierno se había destinado la astronómica suma de 600 mil millones de dólares (US $ 600.000.000.000; siempre me intriga por qué usa la denominación monetaria del Imperio y no nos habla en rublos o ruanes) a Gasto Corriente incluyendo “Gasto Social”. Es decir, del billón y medio de dólares(1) (un billón de los de verdad, no el billón de los norteamericanos, un millón y medio de millones) que le ha ingresado a su gobierno, ¡el 40% lo echó fondo perdido, o sea, “nos lo comimos”! (claro, unos comieron demasiado mientras otros no han comido todavía).

Nadie niega la necesidad de lo que en la Democracia se conocían como “programas sociales” ahora denominados “misiones”. Es indispensable destinar parte de los ingresos para resolver las necesidades más inmediatas de los menos favorecidos. Incluso por propia supervivencia como indica la cita de May. El gasto en áreas como alimentación, vivienda, salud, educación y seguridad es fundamental e impostergable. Sin embargo, habiendo gastado $ 21.400 dólares por cada venezolano, todavía el gobierno reconoce que 400.000 almas van a dormir sin comer todos los días.

Y es que el Gasto Social -de corte eminentemente cortoplacista pues sólo cumple la función de resolver problemas de imendiatos que requerirán solución definitiva- debe acompañarse de planes de inversión verdaderamente efectivos, no sólo promesas y proyectos inconclusos, que conduzcan al desarrollo económico a largo plazo y haga menos nesario incurrir en un gasto de tal magnitud. El Gasto Social es un paliativo no una cura. Pero el populismo cuesta dinero. No sólo se sostiene con la división y el odio. Necesita combustible para arder. El fanático debe ser recompensado o mejor, ilusionado con la ficción de bienestar: requiere mendrugos para que tolere las fallas eléctricas, la corrupción de sus líderes, la inflación, ser asesinado en la calle y todas las demás plagas.

No quiero ni imaginar qué le harían sus hijos al padre, al “Bolívar este”, si se desplomaran los precios del petróleo -como me enseñaron en la universidad que suele suceder con las materias primas (Comodities) según demuestra la experiencia y como sucedió en la década de 1980-, y no pudiera seguir dándoles limosnas. ¿Es ayudar a los pobres otorgarles dádivas en el corto plazo (mientras haya recursos) sin concluir las obras necesarias para garantizarles bienestar en el largo plazo? Como dice el adagio popular, Gasto Social solamente, es “pan para hoy, hambre para mañana”.

Por cierto, en días recientes el líder les ha manifestado a los trabajadores -como los de Guayana- no contar con recursos para pagarles las obligaciones laborales adeudadas desde hace casi tres años. Y ya en algunos mítines ha confesado no poder desarrollar obras por falta de dinero... ¡¿Cómo es posible que tal orgía de millones no haya dado réditos suficientes para pagarles a los trabajadores, ¡al proletariado!?! ¡¿No habíamos quedado en que el Socialismo era la dictadura del proletariado?! Bueno, parece ser que estos proletarios no lo saben o proletario no manda más que soldado

Una última consideración: Echarse encima semejante monto trasciende lo irresponsable y se inscribe dentro de lo criminal e incluso pecaminoso, máxime si tomamos en cuenta que gran parte del gasto ha encontrado camino expedito a los bolsillos de los revolucionarios como consecuencia de las “bien ganadas” comisiones por su lucha reivindicatoria.


(1) Ingreso total en 13 años: Un billón trescientos mil millones ($ 1.300.000.000.000) más ciento noventa y seis mil millones ($ 228.000.000.000 - $ 32.000.000.000 = $ 196.000.000.000) del incremento de la Deuda Externa Total del país= $ 1.496.000.000.000 o $ 1,5 billones.

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