jueves, 23 de agosto de 2012

Deidad Petrolera

Por Leonardo Silva Beauregard

Un argumento que sorprendentemente es esgrimido por los seguidores de nuestro líder, es que gracias a él se elevaron los precios del petróleo. Realmente no creo que es necesario ser economista ni experto petrolero -si acaso bachiller- para encontrar risible tal aserto. Ruego a mi estimado lector no se sienta irrespetado por someterlo a materia que es absolutamente elemental, con el intento que haré de desmentir ese mito obviamente producto de la más supina ignorancia y quizás de fanatismo. Pero alguien tiene que hacerlo por más que resulte tedioso y posiblemente fútil; digo fútil pues creo que tal afirmación es consecuencia más del encantamiento que de la razón.

Evitaré totalmente y no abordaré el análisis de si es conveniente en el largo plazo para un país petrolero que precios muy elevados del crudo obliguen a los países consumidores a buscar fuentes de energía alterna (para lo cual existe tecnología), lo que pondría en peligro su única fuente de divisas. Es bien conocido que el embargo y la crisis petrolera de la década de 1970 condujeron a reducción de la Demanda y desplome de los precios en la de 1980 (y a nuestro Viernes Negro).

Todos sabemos que cuando Chávez tomó el poder Venezuela producía 3.400.000 barriles diarios, encontró los precios del petróleo en $ 9 por barril y que poco después este se disparó a niveles inauditos que eventualmente llegaron a más de $ 100 por barril, es decir, se multiplicaron por 11, el 1.100% de incremento. La tendencia alcista de estos precios se inició en 1999 y no se ha detenido hasta el presente, aunque ha tenido algunas fluctuaciones, principalmente por la recesión de 2008, como es natural. Es absurdo pensar que el aumento súbito que favoreció al recién instalado gobierno revolucionario fue producto de su política y no de la casualidad, de la secreción nívea de la vaca, pues ninguna maniobra había hecho en ese sentido para esa fecha salvo reuniones de la OPEP.

Algo que he encontrado contradictorio (la revolución y los revolucionarios están plagados de contradicciones) es que por una parte se le imputa a la Huelga Petrolera de 2002-03 -¡9 años después!- la culpa por el deterioro de la industria y la caída en su producción, y por el otro se alega que la baja en producción es parte de la estrategia para mantener los precios elevados. Estas dos razones se arguyen alternativamente según la conveniencia. Es cierto que esa huelga causó una disminución temporal pero luego hubo una efímera recuperación antes de volver a la contracción. En efecto, la producción se redujo en 200.000 barriles diarios, de 2.800.000 en 2002 a 2.600.000 en 2003, pero luego se recuperó a 3.000.000 en 2004, para comenzar a declinar a razón de unos 70.000 b/d menos en promedio por año, hasta descender a 2.471.000 b/d (algunos citan 2.200.000 y la imposibilidad de obtener datos fieles del gobierno venezoalno) según organismos internacionales y 2.800.000 b/día según el gobierno, por causa de incapacidad gerencial y profesional, ausencia de inversión o desinversion, y deterioro de la planta industrial. Esto se ha reflejado también en el brutal incremento en accidentes, algunos con consecuencias ecológicas irreparables.

La médula de la descabellada tesis es que la reducción de casi un 1.000.000 de barriles por día de acuerdo a organismos especializados, y de 600.000 de acuerdo al gobierno, tuvo lugar no por deterioro del aparato productivo sino por decisión oficial para reducir la oferta y así elevar el precio (repito, esto lo dicen cuando no afirman que la Huelga es la culpable), o sea, fue adrede. Pero soslayan cuando menos dos cosas: primero, la participación de la producción venezolana en la oferta mundial es marginal, sólo 2,9% del total de esta y 7,4% del de la OPEP; y segundo, que el déficit venezolano fue de inmediato cubierto por nuestros socios de la OPEP y otros países productores con creces. Lo que significa que el impacto de la variación en la producción nacional fue insignificante o nula en la Oferta y Precio del Mercado Internacional. Y -lógicamente- la inelasticidad relativa de la demanda es irrelevante en este caso.

Más grave aún, hay otra contradicción con respecto a la programación estratégica pautada por el propio régimen: el plan era aumentar la producción a 6.000.000 de barriles por día para 2007, para lo cual el país tiene la capacidad pero requiere importante inversión y know how (que fue despedido y ahora está en países como Colombia que gracias a eso elevó su producción de 100.000 a casi 1.000.000 b/d); plan que todavía se mantiene pero por ineficiencia no ha pasado del estadio de promesa. Por cierto, es curioso que se mantenga cuando la extrapolación con la tendencia (pendiente negativa) mantenida desde 2004, es hacia el descenso no hacia el incremento, y no cuentan con recursos para la inversión con una PDVSA a la que le han anulado su capacidad de financiar inversión, con una deuda que pasó de $ 3.000 millones a $ 43.000 millones bajo este gobierno, ¡14,3 veces mayor! (recuerden, el precio del petróleo -la verdadera garantía de capacidad de pago que ofrece- aumentó 11 veces y es susceptible de desplomarse en cualquier momento). ¿Cómo es que dicen reducir producción para subir precios pero al mismo tiempo planifican elevarla?

¿Cómo es eso de que Venezuela nada contra la corriente de la OPEP? ¡¿Todos nuestros socios -y no socios- suben y nosotros bajamos?! Como dije, entre 1999 y 2011 nuestros países socios subieron con creces su producción y taparon el hueco dejado por nuestra disminución. Mientras Venezuela bajaba 1.000.000 b/d (o 600.000 según la versión oficial), Arabia Saudita pasó de 7.600.000 b/d a 9.500.000 b/d, Kuwait de 2.100.000 b/d a 2.500.000, y los Emiratos Árabes Unidos de 2.100.000 b/d a 2.700.000, por nombrar sólo a tres. El incremento de solamente estos tres países de la OPEP suma 2.900.000 b/d, 3 veces la reducción de Venezuela y equivale a la entrada de otra Venezuela al Mercado. Es decir que la baja en la producción venezolana tuvo  efecto exactamente igual a 0 en la oferta mundial y en consecuencia, igual en los precios.

Los cárteles de proveedores -por definición- se constituyen para manipular los precios por medio de la Oferta, vale decir, para ponerse de acuerdo con respecto a los niveles de producción de cada miembro y así intentar influir en la fijación de los precios (en lo que la OPEP -en su totalidad- vio su poder disminuido desde que se explotaron los yacimientos del Mar del Norte, luego los de México, Canadá y otros, por la sencilla razón de que su cuota de la oferta mundial se redujo). Pero hay todavía otra contradicción en abono de mi tesis: Venezuela -que antes de 2001 históricamente sobre-producía- no ha podido alcanzar la cuota fijada por la OPEP con un aporte inferior a esta en unos 800.000 b/d. Si el cártel le fija una cuota es porque estima que aún cubriendo esa cuota se mantienen los precios. Y durante este período 1999-2011 en que se redujo la producción venezolana en 1.000.000 b/d, aumentó la mundial en 11.500.000 b/d, es decir, como si 4,5 Venezuelas hubieran entrado al Mercado Mundial. ¿Acaso tiene sentido dejar de producir individualmente para proteger el precio cuando otros suplen en exceso nuestro decremento y se benefician de este? Bajo esa lógica, por reducción al absurdo, podríamos concluir que para subir los precios debemos bajar la producción a 0.

Sólo conozco dos métodos en Teoría de Mercado para incrementar el Precio: aumentar la Demanda o disminuir la Oferta. La demanda mundial aumentó entre 1999 y 2011 en 11.000.000 barriles diarios, de 76.000.000 a 87.000.000 o 14,6%. Es evidente que la causa eficiente del incremento del precio del petróleo en estos 13 años es el jalón de la demanda, en especial de economías asiáticas, pues aún con crecimiento de la oferta, el mercado elevó los precios. Y Chávez no tiene ninguna influencia en la demanda que depende de factores intrínsecos a las economías de los consumidores, como su crecimiento.


 

Por supuesto, si pensamos en la sentencia “después de Dios, mi Comandante”, nos resultará obvio que creen que el líder goza de poderes sobrenaturales que intervienen en las fuerzas del Mercado que ni la Teoría del Caos, la Termodinámica y la Entropía pueden explicar, y que constituyen la verdadera razón que se esconde detrás del argumento “voto por Chávez porque si no gana bajan los precios del petróleo”; mismo que cuando lo escucho hace dibujarse espontáneamente en mi rostro una sonrisa de conmiseración, aunque sea la amenaza de mi propia destrucción.


Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe

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